Revista de Ciencias Sociales (RCS)
Vol. XXXII, No. 1, Enero - Marzo 2026. pp.
306-320
FCES - LUZ ● ISSN: 1315-9518 ● ISSN-E: 2477-9431
Como citar: Quintana, D. F., y
Rezende, D. A. (2026). Modelo de gestión del consumo urbano sostenible para la
ciudad digital estratégica. Revista De Ciencias Sociales, XXXII(1), 306-320.
Modelo de gestión del consumo
urbano sostenible para la ciudad digital estratégica*
Quintana
Sequeira, Donald Francisco**
Rezende,
Denis Alcides***
Resumen
El
objetivo del estudio es construir un modelo original que evalúe la gestión del
consumo urbano sostenible y la ciudad digital estratégica, desde la perspectiva
de la economía circular. Basado en la teoría de modelos, el estudio emplea un
enfoque exploratorio y descriptivo, utilizando técnicas bibliográficas y de
campo. Los resultados confirman que los constructos y subconstructos definidos
son adecuados y adaptables a otros contextos urbanos y organizaciones públicas.
La originalidad radica en integrar el concepto teórico de ciudad digital
estratégica, donde la gestión del consumo urbano sostenible se viabiliza
mediante estrategias municipales que promueven medios para preservar el entorno
e interactuar eficazmente con los ciudadanos. Este modelo ofrece un marco para
que los planificadores urbanos y agentes públicos gestionen el consumo
sostenible, adoptando principios de economía circular en los bienes y servicios
consumidos en las ciudades.
Palabras clave: Consumo sostenible; planificación estratégica;
ciudad digital estratégica; economía circular; gestión urbana.
* Corresponde a resultado parcial del trabajo de investigación doctoral:
“Gestión del consumo urbano sostenible para la ciudad digital estratégica”
desarrollado desde el programa de doctorado en gestión urbana (PPGTU), que
alimenta la línea de gestión y políticas públicas (GPP) del grupo de
investigación en Ciudad Digital Estratégica (CDE) de la Pontifícia Universidade Católica do
Paraná (PUCPR), Curitiba, Brasil.
** Doctorando en Gestión Urbana en la Pontifícia Universidade Católica do
Paraná (PUCPR), Curitiba, Brasil. Magister en Ingeniería de Producción y
Sistemas. Ingeniero Industrial. E-mail: donald.francisco@pucpr.edu.br ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1638-8014
*** Postdoctorado en Ciudad Digital Estratégica (Strategic Digital City). Doctor en Ingeniería de Producción. Magister en Informática. Licenciado en Administración de Empresas. Docente Investigador del Programa de Doctorado en Gestión Urbana en la Pontifícia Universidade Católica do Paraná (PUCPR/PPGTU), Curitiba, Brasil. E-mail: denis.rezende@pucpr.br ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3327-0424
Recibido: 2025-09-05 • Aceptado: 2025-11-23
Sustainable urban consumption management model for strategic digital city
Abstract
The study aims to develop an original model from the circular economy perspective to evaluate sustainable urban consumption management and strategic digital city. Based on the theory of models, the study employs an exploratory and descriptive approach, using bibliographic and field techniques. The results confirm that the defined constructs and subconstructs are appropriate and adaptable to other urban contexts and public organizations. The originality lies in integrating the theoretical concept of strategic digital city, where sustainable urban consumption management is enabled through municipal strategies that promote tools for environmental preservation and effective interaction with citizens. This model provides a framework for urban planners and public agents to manage sustainable consumption, adopting circular economy principles for goods and services consumed in cities.
Keywords: Sustainable consumption; strategic planning; strategic digital city; circular economy; urban management.
Introducción
La
sociedad contemporánea enfrenta una situación paradójica con relación al
alcance de su desarrollo local sostenible (García, 1995; Bonnedahl y Caramujo,
2019; Carrillo-Hidalgo et al., 2021; Burbano y Vargas, 2021). Por un lado,
existe un deseo de consumir bienes y servicios alentado por el sistema
capitalista e intensificado por intereses políticos, y, por otro lado, la
necesidad de conservar los recursos naturales para asegurar el progreso
socioeconómico de las naciones (Steffen et al., 2015; Organización de las
Naciones Unidas [ONU], 2015).
El
consumo adquiere entonces los contornos del mecanismo social que construye
significados e identidades, propiciando así un estilo de vida que cultiva y
complace las necesidades del ser humano (Faria y Do Amaral, 2020; Arboleda y
Acosta, 2024). Por lo tanto, el consumo prevalece dentro del contexto urbano y
las decisiones tomadas por los líderes locales impactarán a su vez en las
condiciones de accesibilidad y disponibilidad de estos recursos para las
generaciones futuras (Wigginton et al., 2016).
Como
problema de investigación, se entiende que el crecimiento demográfico, la
creciente urbanización y el desplazamiento de grupos de personas hacia los
centros urbanos se muestran como tendencias tangibles y responsables, en parte,
por la alteración de las condiciones y límites de habitabilidad del planeta (De
Souza et al., 2024). Estos fenómenos, debido a actividades socioeconómicas
dirigidas por un consumismo sin escrúpulos, contribuyen a la explotación
indiscriminada de recursos naturales, a la pérdida de biodiversidad y al
aumento de los niveles de contaminación urbana (Acerbi y Taisch, 2020;
Sassanelli et al., 2023).
Del
mismo modo, mientras más se expande el área de tierra requerida para proveer a los
residentes de alimentos y energía, más crece la huella ecológica, llegando a
superar incluso hasta 200 veces el área de una ciudad en sí misma (Wigginton et
al., 2016). Esas emisiones de carbono, así como las derivadas de la propia
dinámica de las ciudades, representan una causa fundamental del cambio
climático, lo que sugiere que los procesos derivados de la urbanización sean un
factor directo y atribuible a este fenómeno (Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económico [OCDE], 2021).
Dado lo
anterior, se considera la pregunta problema: ¿Cómo construir un
modelo de gestión urbana sostenible que contemple la visión de la economía
circular para la ciudad digital estratégica? Por lo cual el objetivo de esta investigación es construir un modelo de
gestión del consumo urbano sostenible que sea orientado por la visión de
economía circular para la ciudad digital estratégica.
El
presente estudio se fundamenta en la teoría de construcción de modelos
aplicando un enfoque exploratorio y descriptivo mediante el uso de técnicas
bibliográficas y de campo (Carlile y Christensen, 2005). La justificación de
investigación destaca la demanda de los ciudadanos de vivir en entornos
sostenibles, verdes y resilientes ante el desafío de los efectos adversos del
cambio climático (Bătăgan, 2011; Dameri, 2013; Ramírez et al., 2024; Delso et
al., 2024). Esto exige una economía eficiente de recursos, orientada al diseño
y gestión colaborativa entre diversos sectores de la sociedad para reformular
las prácticas urbanas y así satisfacer las necesidades contemporáneas de estos
ciudadanos. Por lo que la alternativa de una gestión del consumo urbano basada
en la visión de economía circular alcanza a promover e impulsar el progreso
sostenible de la dinámica urbana contemporánea (D’Adamo et al., 2022).
Asimismo,
el enfoque de la economía circular puede contribuir directamente a los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 11 y 12, que abogan por la gestión
sostenible de ciudades y comunidades y por el diseño de modelos de consumo y
producción más eficientes, respectivamente. De la misma forma que el ODS 6,
relativo a la gestión del agua; el ODS 7 que apoya la gestión de la energía; el
ODS 13 a la acción por el clima; y, por último, el ODS 15, que contribuye a la
gestión de la vida en la Tierra (ONU, 2015).
En ese
sentido, incorporar las iniciativas de economía circular dentro de un enfoque
de desarrollo local implicaría desplegar un proceso estratégico de gestión con
visión de futuro (Brugnolo, 2018). Lo anterior facilitaría resultados
esenciales para las organizaciones públicas y privadas, permitiéndoles explorar
áreas de oportunidad más allá de las limitaciones de sus recursos actuales y
situando además tal perspectiva en el centro de su preparación organizativa
(Lin y Luh, 2009; Leite y Gomes, 2023).
1.
Fundamentación teórica
1.1. Gestión y planificación del
consumo urbano sostenible
El
consumo urbano conlleva una serie de prácticas realizadas en el espacio urbano
para que las personas puedan expresar su autoidentificación, marcar su
pertenencia a grupos sociales, acumular recursos, exhibir sus distinciones
sociales y garantizar la participación en eventos sociales (Warde, 2005). Este
concepto no solo hace referencia a bienes y servicios, sino también a las
ideas, conocimientos, compras, comidas, lugares para el ocio y el
esparcimiento, el paisaje y así también los sonidos percibidos en las ciudades
(Urry, 1995).
Desde
el punto de vista socioeconómico, el consumo es necesario para el crecimiento y
para los enfoques conductuales de la economía urbana y de la psicología, siendo
imperativa su intención de estudio para las actividades de la administración
pública (Genus y Thorpe, 2016). Por lo que, la gestión del consumo urbano
sostenible hace referencia al gerenciamiento eficiente de los recursos y
servicios relacionados con el consumo dentro del entorno urbano, como lo son el
agua, la energía, los alimentos, el transporte y otros bienes y servicios
esenciales para la dinámica urbana (Bonnedahl y Caramujo, 2019). Este concepto
engloba diversas dimensiones de actuación; entre algunas de ellas están la
gestión de residuos, el transporte sostenible, la eficiencia energética, el uso
racional del agua y los programas de educación y concienciación.
La
gestión del consumo urbano sostenible se enfoca en las particularidades
demográficas, socioeconómicas, culturales, institucionales y de comportamiento,
para el diseño de nuevas políticas, formulándose además las estrategias
urbanas. Por lo tanto, las transiciones del consumo urbano hacia la
sostenibilidad conllevan procesos fundamentales de transformación a largo plazo
y multidimensionales por los cuales los sistemas sociotécnicos instituidos se
(re)orientan hacia medios optimizados de producción y consumo, siendo estos más
eficaces y sostenibles (Jugend et al., 2022).
Desde
otro enfoque, la definición de planificación estratégica de Mintzberg (2023)
hace mención del proceso dinámico e interactivo en el que se manifiesta un
conjunto de actividades formalizadas para producir y articular resultados,
integrándose la toma de decisiones. De esta manera, la dinámica de la
planificación urbana también puede proyectar una visión de futuro esperado para
la(s) organización(es) relativa al consumo sostenible (Ackoff y Emery, 2005).
La
planificación en este sentido representa el proceso formal de producción de un
resultado articulado en la forma de un sistema integrado y estructurado de
decisiones orientado a la sostenibilidad del consumo dentro del contexto urbano
(Schwendiman, 1973; Mintzberg, 2011). Asimismo, la planificación estratégica
hace referencia a la dinamización del proceso de toma de decisiones para el alcance
del progreso y la sostenibilidad en las organizaciones privadas, así como en
las instituciones públicas (Ansoff et al., 2019; Leite y Gomes, 2023).
1.2. Visión de Economía Circular (EC)
La
visión de Economía Circular (EC) proyecta un sistema económico que promueve un
impacto ambiental menor y el uso adecuado de los recursos naturales mediante
una alta eficiencia de funcionamiento, impidiéndose la generación de residuos
dada la garantía de aprovechamiento de los materiales durante su vida útil
(Ekins et al., 2020). Por lo que la EC es restaurativa y regenerativa en su
diseño debido a la búsqueda de restitución aplicada a los procesos de uso,
producción, consumo y descarte, constituyéndose como una alternativa viable y
eficaz comparada con la economía lineal convencional (Araujo et al., 2023).
La
EC intenta superponerse al concepto de final de la vida útil por el de
restauración, puesto que prioriza las energías renovables, elimina el uso de
productos químicos tóxicos, que socavan su propia reutilización, y demás
residuos mediante un diseño avanzado de sistemas, productos y materiales
(Lieder y Rashid, 2016). Esencialmente, la visión de la EC está regida por los
siguientes tres principios: (1) preservar y potenciar el capital natural,
restaurando y regenerando los recursos naturales; (2) maximizar el rendimiento
de recursos, reduciendo constantemente los residuos y promoviendo la
circularidad de los recursos empleados; y, (3) estimular la eficacia del
sistema, creando impactos positivos para todas las partes interesadas.
Por
tanto, la visión de EC simboliza el punto de partida para el cambio efectivo de
patrones de producción y consumo transitando de un enfoque lineal, vinculado a
un sistema de hacer-usar-desechar, a otro del tipo circular: hacer-usar-reutilizar-reciclar
(Gregson et al., 2015; Ferrante et al., 2024).
1.3. Ciudad Digital Estratégica (CDE)
La
Ciudad Digital Estratégica (CDE) es la aplicación de los recursos de la
tecnología de la información a la gestión de los municipios y también a la
prestación de la información y servicios públicos basados en las estrategias de
la ciudad para con sus ciudadanos (Rezende, 2023). El marco conceptual de CDE
se divide a su vez en cuatro componentes: (1) estrategias municipales (para
alcanzar los objetivos del municipio); (2) informaciones municipales (para
apoyar la toma de las decisiones de los ciudadanos y de los servidores
públicos); (3) servicios públicos (para incrementar la calidad de vida de los
ciudadanos); y, (4) la aplicación de los recursos de la tecnología de la
información.
Este
marco exige la elaboración de proyectos dictados por el municipio o ciudad,
como son la planificación estratégica municipal (junto a los objetivos y las
estrategias del municipio dadas sus funciones o temáticas municipales), la
Planificación de las Informaciones Municipales (PIM) y la Planificación de las
Tecnologías de la Información (PTI) del municipio, ayuntamiento y/o los
organismos públicos municipales involucrados.
La
modelización de las informaciones según las temáticas municipales es el
principal producto del proyecto de la PIM, y a su vez este representa un
requisito previo a la planificación de los sistemas de información y a los
sistemas de conocimiento municipales con base en el requerimiento de los
perfiles de recursos humanos (ejemplos: Servidores públicos, empleados
municipales o ciudadanos). Por otra parte, la etapa de realización de la PTI
permite preparar los recursos de tecnología de la información y con ello el
diseño de los servicios municipales ofrecidos por la municipalidad, con el fin
último de satisfacer las necesidades y demandas de los ciudadanos (From et al.,
2025).
Para
algunos investigadores, el modelo conceptual de CDE es interpretado como un
proyecto de política pública que apoya procesos de planificación urbana para la
gestión estratégica de ciudades, abordando diferentes temáticas municipales
(Silva et al., 2019; Rezende et al., 2025), estableciéndose como un modelo de
ciudad consolidado y estudiado durante más de una década (Fumagalli et al., 2022;
Rezende, 2023).
1.4. Relación conceptual entre
supuestos teóricos
La
gestión sostenible del consumo urbano busca la administración eficiente de los
recursos y servicios relacionados con el consumo en las ciudades, como el agua,
la energía, los alimentos, el transporte, promoviéndose la eficiencia, la
reducción de residuos, la producción y consumo de bienes ecológicos y la
participación efectiva de los consumidores informados en el proceso de toma de
las decisiones (Seyfang, 2009; Syse y Mueller, 2014; Meikle, 2016).
Lo
antedicho se encuentra en consonancia con los principios de preservación de
capital natural, maximización de eficiencia de recursos y aseguramiento de la
eficiencia de los sistemas de producción y consumo, propios de una EC (Ekins et
al., 2020; Araujo et al., 2023). Incluso, dado el enfoque compartido de la EC,
que tiene como intención garantizar el desarrollo sostenible al reconciliar la
calidad ambiental, la prosperidad económica y la equidad social en beneficio de
las generaciones actuales y futuras (Kirchherr et al., 2017). Lo que impacta al
desempeño de las instituciones y organizaciones, tanto públicas como privadas,
y mejora la experiencia percibida de los residentes en los centros urbanos
(George et al., 2019).
Para
un modelo de gestión urbana, como lo es el de CDE, las estrategias municipales
representan los medios precisos para alcanzar los objetivos estratégicos de la
ciudad o municipio (Amaru y Nohara, 2017; McKeown, 2020). Las estrategias y
objetivos municipales conducen al diseño de proyectos de CDE orientados por las
principales temáticas de interés del municipio y demás organizaciones públicas
involucradas (Leite y Di Cesare, 2012; Syse y Mueller, 2014; Rezende, 2023).
De
esa manera, las informaciones y los sistemas de información tienen papeles
fundamentales en la función de gestión de ciudades, siendo recursos
estratégicos que aportan a la planificación inteligente, competitiva y
participativa, y que priorizan el desempeño y los procesos democráticos,
impactando así la experiencia de las personas en los espacios urbanos (Ansoff
et al., 2019; George et al., 2019; Sandoval et al., 2023).
2.
Metodología
El
propósito principal de la construcción de teorías es crear modelos conceptuales
coherentes y significativos que ofrezcan respuestas pertinentes a una pregunta
específica del problema, todo esto con base en su formulación (Whetten, 2002;
Van de Ven, 2007). Siendo así, esta investigación está fundamentada en el
proceso de construcción de teorías para las ciencias sociales aplicadas,
propuesto por Carlile y Christensen (2005). Este proceso de construcción toma
como punto de partida las actividades de observación, descripción y medición
del fenómeno por estudiar, representándose a su vez en constructos.
Seguido,
se definen las categorías de análisis basadas en atributos de este fenómeno, ya
sea en marcos y/o tipologías. Finalmente, se llega a la etapa de declaración de
asociación, es decir, el establecimiento inductivo de las relaciones directas e
indirectas de los constructos considerados y del modelo teórico de
representación (Carlile y Christensen, 2005; Christensen y Carlile, 2009).
La
ejecución de cada actividad proporciona insumos para que los investigadores
involucrados se encuentren capacitados para establecer constructos, estructuras
y modelos conceptuales (Silva et al., 2019; Baú, 2023; From et al., 2025). Las
anomalías observadas durante las fases servirán como fundamentos para la
modificación o proposición de nuevas categorías, dando lugar a la evaluación de
un atributo aún no explorado. Para hacer más sólida esta comprensión, Carlile y
Christensen (2005) sugieren servirse de esta estructura para probar hipótesis
formuladas inductivamente a partir del fenómeno observado. A partir de este
punto se realiza una transición de la etapa descriptiva a una normativa. Esta
acción es sustentada por el desarrollo de una investigación de campo minuciosa
en busca de la formulación de una teoría causal.
Al
comprender esta causalidad que se origina en la etapa normativa, se hace
factible incorporar mejoras en las teorías preexistentes. Desde nuevas
hipótesis, los investigadores reinician el ciclo en la fase deductiva y avanzan
para poner a prueba las afirmaciones causales definidas. A medida que se
identifica una anomalía, los investigadores desarrollan nuevas categorías
basadas en las diferentes circunstancias o situaciones manifestadas, alejándose
de las categorías basadas en los atributos de los fenómenos y concentrándose en
nuevas categorías emergentes.
En
este punto, los investigadores se hacen la pregunta: ¿Cuál habría sido la situación que provocó este resultado diferente?, lo que
su respuesta los traslada a la base piramidal para establecer finalmente el
conjunto de circunstancias que pueden conducir a los resultados de interés,
permitiendo además mostrar cómo y por qué estos mecanismos causales dan lugar a
estas diferentes situaciones. Por lo que una teoría completa su transición del
campo descriptivo al normativo cuando establece una guía inequívoca de acciones
causales que culminarán o no en la situación o resultado deseado (Christensen y
Carlile, 2009). Considerando además que las teorías que se pueden crear para
explicar dichas anomalías se ven facilitadas y, a su vez, limitadas por el
repertorio actual de teorías y métodos (Van de Ven, 2007).
Con
base en las técnicas investigativas abordadas, este estudio se apropió de un
abordaje cualitativo (Nichols y Edlund, 2023). Por lo cual, en cuanto al modelo
y su aplicabilidad, fueron considerados atributos cualitativos de cada
constructo y subconstructo establecidos (Van de Ven, 2007; From et al. 2025).
Por su parte, las fases de esta investigación fueron ejecutadas en el siguiente
orden: (1) preparación de los datos, mediante la revisión de la literatura
académica; (2) la coleta de los datos, a través del registro de las
informaciones provenientes de los constructos previamente establecidos para
posterior (3) análisis de los resultados; y, finalmente, su (4) presentación y
documentación (Morin et al., 2021).
El
alcance de esta investigación está orientado hacia el avance tanto de la
acumulación de conocimiento científico como de su contenido práctico, para
responder al problema o la cuestión investigada, representada a su vez en
elementos teóricos preconcebidos (Van de Ven, 2007; Frankfort-Nachmias et al.,
2014). Además, la adopción de un enfoque multidisciplinario de teorías
existentes permitió la creación deliberada de ideas, incorporándose tanto en el
propio conocimiento como en perspectivas externas a la(s) disciplina(s) en
cuestión. Por lo tanto, la combinación y adaptación de ideas con estudios de
diversas áreas fomentaron nuevas percepciones y la reorganización de conceptos
hacia una comprensión renovada.
Finalmente,
con relación al protocolo de investigación, este fue diseñado en función de los
constructos y subconstructos comprendidos en el modelo propuesto. El constructo
gestión estratégica del consumo urbano sostenible se separó en: (1)
planificación estratégica del consumo sostenible, y (2) control y evaluación de
las operaciones. Y el constructo ciudad digital estratégica se vio explicado a
su vez por los subconstructos: (3) informaciones municipales, y (4) estrategias
municipales. El período de ejecución de esta investigación abarcó desde octubre
de 2023 hasta septiembre de 2024.
Aunque
un análisis empírico exhaustivo se encuentra fuera del alcance del presente
estudio, los datos analizados provienen de una variedad de fuentes documentales
y bibliográficas, incluyendo documentos de políticas públicas, literatura gris
e investigaciones académicas. Por lo que, avanzando sobre esta revisión de la
literatura previamente elaborada y validada en un congreso científico, este
artículo se centra en la proposición teórica de un modelo original para la
interpretación y representación del fenómeno social abordado, el cual es
presentado y discutido a continuación.
3.
Resultados y discusión
La
propuesta teórica representada por el modelo de la Figura I, sugiere una
dinámica de interrelaciones entre los constructos: Gestión del consumo urbano
sostenible (GCUs) y Ciudad Digital Estratégica (CDE), siendo estos intervenidos
por sus subconstructos respectivos. El razonamiento parte de la base de que las
observaciones y los hechos se encuentran cargados de teoría, pudiendo ser
vistos a través de un patrón conceptual (Van de Ven, 2007). Parte de esta
visión está en función de los significados atribuidos a los términos y/o
conceptos dentro del contexto, dadas las generalizaciones, hipótesis y
presuposiciones metodológicas.

Fuente: Elaboración propia, 2024.
Figura I: Modelo de gestión de consumo urbano sostenible
3.1. Informaciones municipales para
la gestión del consumo urbano sostenible
El
mecanismo del modelo que impulsa su proceso interno funciona a partir de las
informaciones municipales facilitadas por la CDE (letra “i” mayúscula del
cuadro izquierdo de la Figura I), que facilita variables de interés tales como
la oferta del bien o producto consumido, el valor económico aprovechable y la
capacidad de la entidad receptora. Por lo cual, la CDE actúa como una
plataforma informacional relevante para la gestión estratégica de la
sostenibilidad urbana, al facilitar cuestiones clave relativas al consumo
urbano. De esta forma, las informaciones derivadas de los flujos de bienes de
consumo que circulan en la ciudad permiten un análisis más eficiente y
sostenible de estos recursos urbanos.
Por
otra parte, este proceso promueve la definición y evaluación de una serie de
medidas que proporcionará a las organizaciones información útil para auxilio de
la gestión, control y puesta en marcha de actividades del consumo urbano
sostenible que conduzcan a la consecución de los objetivos estratégicos de la
ciudad (Schwendiman, 1973; Vitale y Mavrinac, 1995; Kaplan y Norton, 1996;
Mintzberg, 2023). Como planteado, estas informaciones representan entradas para
las GCUs manifestadas en su contenido estratégico para el proceso de toma de
decisiones, este último impulsado a su vez por un sistema de apoyo a la toma de
decisiones DSS (Decision Support System, por
sus iniciales en inglés).
Las
informaciones son procesadas y modelizadas por medio del DSS, orientándose a la
visión de Economía Circular (EC) expresada por medio de estrategias de
operación del tipo: (1) reutilización, (2) reparación, (3) reacondicionamiento,
(4) refabricación, y (5) reciclaje. Este procedimiento de intervención es
necesario, puesto que desencadena el potencial utilitario de las informaciones
tras su refinamiento para el proceso de toma de decisiones. Como resultado de
lo anterior, se (re)diseñan directrices relativas a las GCUs, de modo que las
acciones estratégicas correspondientes se encuentren efectivamente alineadas a
la EC como visión operacional.
3.2. Gestión del consumo urbano
sostenible y procesos de planificación, control y evaluación
La
modelización de las informaciones, orientada a su vez por las temáticas de
interés del municipio, se convierte en insumo del proyecto para la planificación,
contribuyendo así a los sistemas de información de la gestión efectiva del
desempeño de las ciudades, activando, además, el sistema de inteligencia de las
administraciones públicas. Por consiguiente, se promueve un sistema de apoyo
efectivo al proceso de la toma de las decisiones dentro del contexto urbano
(Gallaugher, 2018).
A
partir de la modelización, son materializadas las decisiones respectivas a la
actividad de las GCUs para la planificación estratégica de variables como tasa
de consumo per cápita, tipología del producto, composición física, propensión a
la compra verde, entre otras.
Además,
la GCUs se resguarda de la organización estratégica para establecer diferentes
niveles jerárquicos, las atribuciones y las capacidades necesarias para que la
estructura definida y depurada ex post pueda
volver al proceso de planificación (considerado por la flecha bidireccional de
entrada y salida del subconstructo planificación estratégica del consumo
sostenible de la Figura I) en función de las acciones de consumo sostenible que
conduzcan al logro de los objetivos del municipio (Kirchherr et al. 2017). Así,
la GCUs prosigue a la definición de los medios o caminos que darán lugar a la
formulación y/o adaptación de las estrategias municipales orientadas por las
temáticas municipales (Rezende et al., 2025).
Lo
antedicho resulta además en la programación de las operaciones y las
competencias relativas al consumo urbano sostenible mediante la definición de
indicadores de desempeño para el control y evaluación del bien de consumo en la
ciudad (Kaplan y Norton, 1996; Mintzberg, 2023), pudiendo ser estos: Nivel de
eficiencia de recursos, utilización de materias primas, eficiencia energética,
eficiencia hídrica, grado de reciclabilidad y reutilización de materiales y
cantidad de residuo sólido generado en el municipio.
Al
mismo tiempo, el subconstructo control y evaluación de las operaciones tiene el
potencial de proporcionar nuevas informaciones, las cuales pueden llevar a las
GCUs a retomar el proceso de toma de decisiones y proponer una reformulación o
ajustes relacionados con las actividades de la planificación estratégica.
Finalmente, estos indicadores se adhieren al modelo de CDE, disponiéndose así
de información inédita a nivel municipal, dando lugar a un nuevo ciclo de
gestión del modelo (línea entrante al constructo CDE de la Figura I).
Desde
otra perspectiva, la función de medición del desempeño dadas las acciones
estratégicas promoverá la corrección de anomalías emergentes y reproducirá
información pertinente a los decisores durante el proceso de toma de decisiones
(Syse y Mueller, 2014; Ansoff et al., 2019). Por tanto, la evaluación de los
resultados obtenidos, mediante revisiones periódicas de la estrategia, da lugar
a las organizaciones públicas a mejorar su rendimiento y satisfacer las
demandas impuestas, repercutiendo incluso en el contenido de su estrategia
(McNabb y Lee, 2020; Marín-González y Carrera, 2023).
3.3. Planificación estratégica del
consumo sostenible y estrategias municipales
Como
elemento conclusivo al funcionamiento del modelo, emergen las estrategias
municipales formuladas dentro del proceso de planificación para la creación y/o
modificación de políticas públicas hacia la gestión estratégica del municipio o
ciudad. Por lo que la información con sus respectivos sistemas de información
asume papeles fundamentales en la función de la gestión de ciudades,
mostrándose como recursos estratégicos para la planificación competitiva,
participativa e inteligente, convirtiéndose además en medios que priorizan el
desempeño adecuado de las organizaciones públicas (Ansoff et al., 2019; George
et al., 2019; Rezende et al., 2025).
Por
lo tanto, el funcionamiento del modelo de la Figura I presupone que la CDE se
integra en la GCUs, apropiándose de su primer componente (informaciones
municipales) como vehículo impulsador hacia la consecución de los objetivos que
justifican la planificación estratégica en virtud de la aplicación de
estrategias de consumo basadas en la EC.
Lo
anterior, controlado bajo niveles adecuados de utilización sujetos a
indicadores que yacen de las propias estrategias municipales y del proceso de
planificación estratégica. Siendo entonces que la CDE contribuye conceptual y
procesualmente a la planificación de las estrategias municipales,
proporcionando información relevante para la gestión urbana del consumo
sostenible, que a su vez propicia la formulación y revisión de políticas
públicas. Tales políticas (letra “f” mayúscula ubicada al lado inferior derecho
de la Figura I), buscan establecer una visión de EC al promover ciclos
recurrentes de consumo, reteniendo así el valor del bien por más tiempo y
minimizando la generación de residuos dentro del municipio o ciudad.
3.4. Aplicabilidad del modelo
El
modelo presentado contiene atributos de connotación empírica dada la
singularidad de sus componentes teóricos constituyentes (Van de Ven, 2007),
puesto que, por la razón misma de apoyarse en el marco conceptual de Ciudad
Digital Estratégica (CDE) como habilitador de insumos de estrategias e
informaciones municipales, este modelo propone, mediante su aplicabilidad,
viabilizar la concentración de entradas pertinentes a la administración del
consumo urbano sostenible, esencialmente en lo que se refiere a la
disponibilidad del contenido estratégico para el proceso de toma de decisión en
la ciudad.
La
función de la administración pública se manifiesta de forma imperativa para
este modelo, dado su papel protagónico en la gestión del consumo urbano
sostenible respaldado por la capacidad de rastrear los bienes consumidos en las
ciudades. Este proceso de gestión a su vez cuenta con elementos diferenciadores
orientados por la visión de economía circular que proporciona un modelo de
gestión de la ciudad en particular (Quintana et al., 2025).
El
modelo enfatiza simultáneamente un diferencial de apropiación de diversas
perspectivas científicas, contempladas desde su proceso de diseño y
construcción hacia procedimientos metodológicos y en aportes prácticos
interdisciplinarios oriundos de las ciencias sociales, la administración
pública, la ciencia de la decisión y los sistemas de ingeniería. Esto con la
intención última de generar conocimiento al desarrollar un modelo de gestión
del consumo urbano sostenible que incorpore la perspectiva de la economía circular
como una visión operacional para la administración estratégica de ciudades.
Lo
anterior puede describirse como un proceso de reflexión abductiva, derivado de
la actividad investigativa, y representa una vía para la generación de nuevos
conocimientos al proporcionar una resolución conclusiva y coherente (Van de
Ven, 2007). Asimismo, la creación de teorías y/o modelos se concibe como una
representación generalizada de las características fundamentales de un fenómeno
específico, en el contexto de este estudio (Bruner, 1973; 1996).
Fundamentar
y discutir teorías basadas en la realidad observable requiere trascender la
información disponible, permitiendo formular hipótesis con capacidad de
aplicación más allá de la situación específica analizada. Esto sugiere
facilitar la comprensión de los aspectos críticos de un problema, permitiendo abordar
cuestiones directamente relacionadas sin necesidad de una investigación
adicional.
Conclusiones
La
discusión en torno a la gestión del consumo urbano sostenible y las
perspectivas de análisis que se proponen en este modelo, sustentan a su vez
diferentes indagaciones de carácter científico, con énfasis en la eventual
formulación de política pública. Este proceso, mediante aproximaciones
metodológicas, ha generado una discusión de interés en cuanto permite espacio a
propuestas teórico-conceptuales referidas al consumo urbano sostenible,
relacionando la economía circular en las ciudades y/o municipios.
Se
puede concluir entonces que el objetivo propuesto en esta investigación fue
alcanzado, puesto que se ha podido establecer un modelo de gestión urbana
sostenible que contemple la visión de la economía circular para la ciudad
digital estratégica. Por lo que la pregunta problema también fue debidamente
respondida al ser corroborada la relación entre los componentes teóricos dados
los constructos y subconstructos constituyentes de este modelo.
Esta
investigación contribuye a la gestión estratégica en el contexto urbano por
medio de eventuales diagnósticos de situación de municipios, con potencial de
revelar diferentes condiciones evaluativas para el proceso y apoyo a la toma de
las decisiones urbanas. Por otra parte, el modelo de Ciudad Digital Estratégica
(CDE) ha podido manifestarse como parte de un proyecto de formulación de
política pública, puesto que, dada su integración de componentes, ha dado lugar
a un proceso participativo y dinámico en las comunicaciones efectivas de los
habitantes y gobierno local, surgiendo como un facilitador para la realización
de las estrategias establecidas por la ciudad mediante su estructura de
organización pública.
Las
limitaciones en esta investigación son evidentes, puesto que solo se ha
considerado el contexto de municipios latinoamericanos, imposibilitando la
generalización analítica de sus resultados hacia otros contextos. Además, este
análisis consideró la literatura disponible por un lado y datos secundarios por
otro, siendo que estos últimos no estuvieron sujetos a triangulación por medio
de la aplicación de entrevistas a funcionarios públicos y/o ciudadanos, por
ejemplo. Estas consideraciones se traducen en motivaciones para el desarrollo
de trabajos futuros.
Como
conclusión, se entiende que el proceso de formulación de una teoría sobre la
planificación urbana está cimentado en la comprensión de las intervenciones
políticas, especialmente las políticas urbanas, en los sistemas económicos, los
cuales, a su vez, son influenciados por actores urbanos dentro de un contexto
socialmente construido. Por lo que, al analizar todos estos elementos
individualmente, se ha puesto de manifiesto la necesidad de un enfoque más holístico
y críticamente fundamentado para la planificación urbana, que reconozca su
carácter intrínsecamente político, ambiental y socioeconómico.
Por
otra parte, la participación continua de estos actores en el proceso de toma de
las decisiones se presenta como un pilar fundamental para asegurar políticas
públicas inclusivas y equitativas. Y de igual manera, se ha de discurrir sobre
la sostenibilidad del consumo urbano como eje central de cualquier estrategia
de planificación urbana, contrastando y reconociendo que el desarrollo urbano
no puede desvincularse de la conservación del ecosistema global.
La
innovación en infraestructuras, la adopción de tecnologías verdes y la creación
de espacios públicos sostenibles son ejemplos clave hacia la gestión y
construcción de ciudades resilientes, capaces de adaptarse al cambio climático
y de asumir responsabilidad ecológica e integral. Vale destacar que el modelo
aquí propuesto se encuentra en su fase descriptiva. La investigación en curso
estará aplicando este modelo de gestión de consumo urbano sostenible a
proyectos de ciudad digital estratégica en otros municipios latinoamericanos.
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