Revista de Ciencias Sociales (RCS)
Vol. XXXII, No. 1, Enero - Marzo 2026. pp.
234-246
FCES - LUZ ● ISSN: 1315-9518 ● ISSN-E: 2477-9431
Como citar: Sánchez, J. C.,
Romero, E. M., Sandoval, K. E., y Yánez, V. V. (2026). Gestión empresarial
como proceso que demanda habilidades lingüísticas de enseñanza y aprendizaje
del inglés. Revista De Ciencias Sociales, XXXII(1), 234-246.
Gestión empresarial como
proceso que demanda habilidades lingüísticas de enseñanza y aprendizaje del
inglés
Sánchez Lunavictoria, Jacqueline Carolina*
Romero
Vélez, Eva Marisol**
Sandoval
Escobar, Katherine Elizabeth***
Yánez Valle, Viviana
Vanessa****
Resumen
En
el complejo mundo actual, la gestión empresarial, en todos sus niveles y modalidades,
está estrechamente asociada a las habilidades lingüísticas en inglés por al
menos dos razones: La interconexión económica derivada de la globalización, que
exige una lengua franca para la comunicación entre agentes
económicos-empresariales; y la condición de Estados Unidos como economía
central, que vuelve ineludible el uso del inglés en negocios e intercambios
comerciales. Por ello, el objetivo de esta investigación es reflexionar sobre
el alcance y significado de la gestión empresarial en la era digital, entendida
como un proceso que demanda habilidades lingüísticas para la enseñanza y el
aprendizaje del inglés. Metodológicamente, se trata de una investigación
descriptiva, basada en fuentes documentales de probado valor académico, que
incorpora conceptos de la filosofía del lenguaje como espacio reflexivo donde
se vinculan dialécticamente gestión empresarial e idiomas modernos. Entre los
principales resultados se destaca que la gestión empresarial contemporánea está
vinculada al dominio del inglés como lengua franca global. Se concluye que, en
cualquier escenario imaginable, la administración empresarial se configura como
un espacio donde la comunicación estratégica en inglés es un elemento semiótico
de innovación y progreso organizacional.
Palabras clave: Gestión empresarial; habilidades lingüísticas;
aprendizaje del inglés; negocios; ontología del lenguaje.
* Doctora en Ciencias Económicas. Magíster en Educación. Magíster en Gestión Empresarial. Ingeniera en Marketing. Docente Investigadora en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Riobamba, Chimborazo, Ecuador. E-mail: carolina.sanchez@espoch.edu.ec ORCID: http://orcid.org/0000-0002-3059-2823
** Doctora en Ciencias Económicas. Magíster en Gerencia de Proyectos. Ingeniera Comercial. Docente en la Universidad Técnica de Manabí, Portoviejo, Manabí, Ecuador. E-mail: eva.romero@utm.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0585-2010
*** Doctora en Ciencias Jurídicas. Magíster en Docencia Universitaria y Desarrollo del Currículo. Ingeniera en Finanzas. Abogada de los Juzgados y Tribunales de la República de Ecuador. Docente Investigadora en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Riobamba, Chimborazo, Ecuador. E-mail: elizabeth.sandoval@espoch.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9903-2376
**** Magister en la Enseñanza del Idioma Inglés como Lengua Extranjera. Licenciada en Idiomas. Docente Investigadora en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Riobamba, Chimborazo, Ecuador. E-mail: viviana.yanez@espoch.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8953-4583
Recibido: 2025-09-18 • Aceptado: 2025-12-06
Business management as a process that demands language skills in teaching and learning English
Abstract
In today’s complex world, business management, at all its levels and in all its forms, is closely associated with English language skills for at least two reasons: the economic interconnectedness resulting from globalization, which demands a lingua franca for communication among economic and business actors; and the United States’ position as a central economy, which makes the use of English in business and trade exchanges unavoidable. Therefore, the objective of this research is to reflect on the scope and meaning of business management in the digital age, understood as a process that demands linguistic skills for the teaching and learning of English. Methodologically, this is a descriptive study, based on documentary sources of proven academic value, which incorporates concepts from the philosophy of language as a reflective space where business management and modern languages are dialectically linked. Among the main findings, it stands out that contemporary business management is linked to proficiency in English as a global lingua franca. It is concluded that, in any imaginable scenario, business administration is configured as a space where strategic communication in English is a semiotic element of innovation and organizational progress.
Keywords: Business management; language skills; English language learning; business; ontology of language.
Introducción
La
administración de empresas y la gestión corporativa se ha convertido
–irremediablemente– en un proceso esencialmente comunicativo que supera las
clásicas estructuras jerárquicas para transformarse en un ecosistema semántico
donde la ontología del lenguaje se erige como el protagonista indiscutible de
la acción comunicativa, entre intereses diferenciados.
En
este marco relacional, es interesante ver cómo las organizaciones actuales se
forman, de acuerdo con los principios de Echeverría (2017), como fenómenos del
lenguaje en los que “no hay organización sin diálogos”. La comunicación
empresarial, entonces, no se limita a ser un recurso operativo, sino que
constituye la base de la realidad organizacional, donde cada interacción
dialogada produce compromisos recíprocos que modelan la estructura empresarial
y configuran la realidad en sentido ontológico.
Para
los autores de esta investigación, la perspectiva ontológica revela que las
organizaciones son, esencialmente, redes comunicativas consistentes de
interacciones, cuya identidad se establece a través de la coordinación de
prácticas discursivas como afirma Molero y Cabeza (2009). En este panorama
global, el inglés se consolida como el idioma universal de los negocios –no por
coincidencia histórica, sino por una necesidad pragmática–, toda vez que la mayoría
de las empresas en el mundo, requieran comunicación con individuos de otras
naciones en una lengua franca. En lo concreto:
Esta
concepción del ser humano, del lenguaje y la acción, nos permite entender a
toda organización como un fenómeno lingüístico. Como seres humanos vivimos en
comunidades que existen como redes de conversaciones entrecruzadas, y nuestro
presente como seres humanos es siempre un nodo en una red de conversaciones.
(Lagarde, 2012, p. 91)
Junto
a la ontología del lenguaje, se puede inferir que, la acción comunicativa según
Habermas (2010), se manifiesta en el entorno empresarial digital de manera más
avanzada, dado que el lenguaje va más allá de su función instrumental y se
transforma en una fuerza intersubjetiva creadora de las realidades
organizativas. Esta metamorfosis paradigmática que combina en igualdad de
condiciones, la ontología del lenguaje con la acción comunicativa, requiere una
comprensión exhaustiva de cómo el inglés se ha establecido, no solo como medio
de comunicación, sino como constructor del discurso empresarial global en el
siglo XX, y lo que va del XXI.
En
palabras de Elite (2024), la competencia en inglés capacita a los gerentes para
crear vínculos emocionales que trascienden la simple comunicación de datos,
promoviendo en el proceso una empatía que resulta en relaciones comerciales
sostenibles. En la época digital, donde las reuniones virtuales y las
plataformas en línea prevalecen en las interacciones empresariales, la
competencia en inglés influye en la habilidad del liderazgo, al tiempo actúa en
la eficacia de la gestión de equipos multiculturales. Por estas razones, el
entorno empresarial actual demanda, casi de forma compulsiva, que los
profesionales adquieran destrezas comunicativas que unan la ontología del
lenguaje con la pragmática del inglés en el ámbito empresarial.
En
el contexto actual de los negocios, donde la globalización económica y
tecnológica ha establecido el inglés como el idioma empresarial universal, se
percibe un fenómeno especialmente interesante: las empresas que no implementan
estrategias lingüísticas efectivas enfrentan pérdida de oportunidades,
reducción de ingresos y retos, significativos, en la gestión del talento
internacional. Esta realidad no es únicamente estadística, sino también
profundamente filosófica y es que –la comunicación efectiva en inglés se
transforma en un factor ontológico crucial para el ser empresarial en el siglo
XXI–.
No
hay que ser un experto en materia de negocios y gestión empresarial, para saber
que, las empresas digitales necesitan trabajadores con habilidades
comunicativas efectivas, que les posibiliten establecer relaciones comerciales,
sin barreras idiomáticas. Al decir de Feijó-Cuenca y Feijó-Cuenca (2020), por lo
general, la tecnología utilizada en el inglés empresarial no solo optimiza el
aprendizaje, sino que también fomenta las competencias requeridas para
capitalizar oportunidades globales de negocio. De modo que, el inglés actúa
como un vínculo dialógico que une no solo a las personas, sino también culturas
organizativas, facilitando que las empresas multinacionales trabajen con mayor
cohesión y eficacia.
Esta
necesidad investigativa surge de la constatación empírica de los autores de
que, en la era digital, las organizaciones requieren marcos teóricos renovados
que integren la dimensión comunicativa-lingüística con los desafíos
tecnológicos actuales. Por lo tanto, la investigación académica en gestión
empresarial debe trascender los modelos tradicionales para abordar problemas
prácticos que contribuyan a la sociedad, especialmente considerando que la
transformación digital ha redefinido completamente las formas de comunicación,
negociación y creación de estrategias empresariales exitosas.
En
el ámbito de la educación gerencial, Boiral y Heras-Saizarbitoria (2016),
confirman que las habilidades en inglés empresarial impactan significativamente
el desarrollo académico, profesional y personal de futuros managers. De esta manera, la brecha entre la teoría
organizacional clásica y la realidad digital actual justifica plenamente la
necesidad de investigaciones científicas como esta, que exploren cómo las
competencias lingüísticas se articulan con los procesos de gestión en entornos
digitalizados y no digitalizados.
El
objetivo de esta investigación consiste en reflexionar críticamente sobre el
alcance y significado de la gestión empresarial, en la era digital, como
proceso que demanda habilidades lingüísticas de enseñanza y aprendizaje del
inglés, considerando las transformaciones ontológicas que experimenta el
trabajo humano en contextos tecnológicamente mediados.
Esta
reflexión genera, a la vez, tres interrogantes filosóficas fundamentales: ¿Cómo
se redefine la naturaleza ontológica del liderazgo empresarial cuando la
comunicación digital en inglés se convierte en determinante de la autoridad
gerencial?; ¿De qué manera la competencia lingüística en inglés trasciende su
instrumentalidad para constituirse en condición de posibilidad del
ser-empresarial en la era digital?; ¿Qué implicaciones éticas emergen cuando el
dominio del inglés empresarial se convierte en factor de inclusión o exclusión
en los procesos de toma de decisiones organizacionales globales?
Quienes
suscriben esta investigación piensan que, estas preguntas reflejan la
complejidad filosófica inherente a la gestión empresarial contemporánea,
espacio material y simbólico donde las habilidades lingüísticas, no son
solamente técnicas, sino necesidades constitutivas de la identidad empresarial.
En consecuencia, queda claro que la reflexión filosófica sobre la gestión
empresarial digital debe considerar aspectos cómo la convergencia entre lo
físico y lo virtual, convergencia que genera, en la terminología de Heidegger (٢٠٠١), nuevas formas de ser-en-el-mundo
organizacional, donde el inglés funciona como mediador ontológico entre la
realidad material de las empresas y su virtualización digital.
La
estructura de este estudio se compone de cuatro secciones interrelacionadas que
tratan de manera integral la problemática presentada. La primera sección es el
marco teórico, en el que se organizan las visiones ontológico-lingüísticas de
la administración empresarial, fusionando las contribuciones de la filosofía
del lenguaje con la teoría organizacional moderna. La segunda parte, expone la
metodología de investigación, basada en un enfoque cualitativo documental que
utiliza la revisión sistemática de literatura especializada.
Por
su parte, la tercera sección aborda el análisis y discusión de resultados, en
la cual se analizan de manera crítica los hallazgos sobre la conexión entre
gestión empresarial, habilidades lingüísticas en inglés y transformación
digital, estableciendo vínculos teóricos novedosos que aportan luces al
conocimiento científico sobre el tema. Por último, la cuarta sección expone las
conclusiones y sugerencias del análisis, en la que se resumen los aportes
teóricos clave, se señalan las repercusiones prácticas para la administración
empresarial actual y se ofrecen direcciones futuras de investigación que amplíen
la comprensión de estos fenómenos emergentes.
1.
Fundamentación teórica
Desde
la perspectiva filosófica, la propuesta de Echeverría (2017) sobre una
ontología del lenguaje significa una herramienta, propia del pensamiento
latinoamericano, verdaderamente útil cuándo se busca comprender la gestión
empresarial en la era digital. Según el mencionado autor, las organizaciones
son redes de comunicación en las que los seres humanos comprenden y forman
comunidades lingüísticas, de modo que, –y esto es lo realmente novedoso de esta
propuesta– el lenguaje no solo sirve para describir el mundo, sino también para
crearlo.
De
esta manera, la empresa se transforma en un espacio de construcción seminal
donde las habilidades lingüísticas son especialmente valiosas en la enseñanza y
el aprendizaje del inglés, como idioma estratégico en el comercio
internacional. En términos metodológicos, la adopción de este enfoque permite
descubrir ideas y posibles intervenciones sobre la estructura organizativa, que
no se captan en otros marcos teóricos convencionales. Tal como sostiene Lagarde
(2012):
El punto
central es comprender el carácter generativo del lenguaje y concebir al
individuo como un ser lingüístico que es y se constituye a través de lenguaje.
Desde la ontología del lenguaje el ser humano es concebido como un ser en
constante devenir, que es y se constituye a través del lenguaje. Es decir, el
individuo no está dotado de una forma fija e inmutable de ser, sino que tiene
la posibilidad de crearse a sí mismo a través del lenguaje. (p. 70)
Simplificando
las cosas con fines expositivos, desde la ontología del lenguaje, la gestión
empresarial demanda una conciencia constante sobre la influencia del inglés
como idioma generativo en el espacio corporativo internacional. Las premisas
centrales de Echeverría (2017) –el ser humano como ser lingüístico, el lenguaje
como agente generativo, y la creación de identidad a través del lenguaje–
obligan a los actores empresariales a ver la enseñanza y aprendizaje del
inglés, no solo como un deber funcional, sino como una vía expedita para la
construcción de nuevas realidades empresariales.
Dicho
en otras palabras, el inglés es más que una herramienta comunicacional es, en
términos ontológicos, un factor de autoconstrucción profesional, capaz de
definir roles, discursos y horizontes de acción en la empresa. En palabras de
Rodríguez et al. (2019), esta perspectiva coloca en evidencia la importancia de
entender la gestión empresarial en clave ontológica, donde cada conversación es
un acto de creación y cada palabra en inglés abre oportunidades de redefinir la
trama organizacional. No obstante, para los mismos autores se trata de una
perspectiva condicionada por la ideología neoliberal que busca construir el
predominio de las empresas privadas, con todo lo que esto implica, en el orden
social.
Por
su parte, la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas resulta
esclarecedora para lograr el objetivo de esta investigación, especialmente al
vincular el aprendizaje del inglés con la legitimidad y el consenso en la toma
de decisiones. Según Habermas (2010), la comunicación orientada al consenso y
la comprensión mutua y, al mismo tiempo, sostiene la racionalidad en el mundo
social. De modo que, el lenguaje aparece como mediador necesario para coordinar
acciones y crear significados compartidos, en “ambientes respetuosos,
mutuamente aceptables y dignos, lo cual es esencial en el siglo XXI”
(Tovar-Correal et al., 2024, p. 284).
Bajo
esta lógica, el aprendizaje del inglés empresarial se convierte en una
herramienta para negociar definiciones, validar prácticas y orientar de manera
ética la acción organizacional en contextos transnacionales. La lectura de
Habermas (2010), recuerda que en los espacios donde la comunicación en inglés
es clara, efectiva y consensuada, florecen la confianza y la cohesión,
condiciones indispensables para el éxito organizacional en la era digital.
En
la Figura I, cuando se mira filosóficamente esta conexión de ideas y conceptos,
surge una paradoja existencial, hasta cierto punto, cuanto más se reflexiona en
la digitalización de las organizaciones y la globalización del inglés, mayor es
la dependencia de la veracidad de las interacciones y habilidad para crear
consensos auténticos. En este contexto, Echeverría (2017), anima a edificar el
mundo mediante el lenguaje; mientras que Habermas (2010), impone la necesidad
epistemológica de encontrar consensos en la razón comunicativa.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.
Figura I: Arquitectura teórica de la investigación.
Sin
embargo, la era digital, con su rapidez y superficialidad, exige habilidades
lingüísticas que deben ser desarrolladas no solo como competencias técnicas,
sino también, como virtudes existenciales, individuales y colectivas. En
definitiva, el esquema conceptual funciona como un recordatorio nostálgico –y
esperanzador a la par– de que, incluso rodeados de algoritmos y plataformas
digitales, la administración de empresas continúa siendo, esencialmente humana,
y el inglés es, por lo tanto, más que un idioma, representa una oportunidad de
conexión entre diferentes realidades, objetivas-subjetivas y comunicativas.
2.
Metodología
La
metodología empleada en este artículo sigue un enfoque descriptivo, basado de
manera exhaustiva en la comprensión hermenéutica de fuentes documentales de
notable relevancia académica y conceptual. Siguiendo los criterios de Arias
(2012), en lo concreto, la investigación se centró en el estudio de textos y
documentos que analizan la gestión empresarial desde la perspectiva de la filosofía
del lenguaje, particularmente en su vínculo con la enseñanza y el aprendizaje
de lenguas contemporáneas, con énfasis en el inglés.
La
lógica indica que, esta combinación de métodos facilita el surgimiento de un
espacio reflexivo en el que se examinó la administración empresarial de forma
dialéctica, considerándola como un fenómeno lingüístico y comunicativo,
fusionando en el proceso de producción de saberes, conceptos filosóficos con
prácticas propias de la organización empresarial contemporánea.
En
concordancia con Jurado (2008), para la selección de las fuentes documentales,
se emplearon cuatro criterios de rigor indiscutible. El primero, la veracidad
de la información; el segundo, la autenticidad de las ideas expuestas por sus
autores, evitando en todo momento reproducciones acríticas o interpretaciones
ambiguas; el tercero, el aporte al esclarecimiento del tema debatido en el
artículo, garantizando profundidad y pertinencia; finalmente, se privilegió la
calidad editorial, optando únicamente por publicaciones avaladas bajo el
sistema de revisión por pares ciegos, con lo cual se obtuvo una certificación
adicional de objetividad y calidad para los textos analizados.
En
este hilo conductor, la investigación transitó por varias etapas diferenciadas,
cinco (05) para ser más exactos: (1) la búsqueda inicial y exploración de
fuentes impresas y electrónicas, principalmente publicaciones académicas de
acceso abierto; (2) la lectura preliminar que ajustó el ámbito temático y. al
mismo tiempo, permitió descartar textos irrelevantes; (3) la sistematización
del corpus y elaboración de esquemas interpretativos; (4) la recolección de
datos cualitativos mediante lectura profunda y resúmenes críticos; y
finalmente, (5) la comprensión hermenéutica (Gadamer, 2004) y la discusión
teórica-articulada de los conceptos centrales (acción comunicativa y ontología
del lenguaje), cuidando en todo momento la solidez crítica y la originalidad reflexiva
en la discusión de los resultados.
El
aparato interpretativo descansó sobre una hermenéutica libre basada en los
aportes de Gadamer (2004), para quien la lectura hermenéutica de la realidad
busca comprender y discutir las ideas en su contexto ontológico y
epistemológico de origen. Dicho abordaje permitió y permite integrar la
interpretación filosófica a la práctica reflexiva sobre la gestión empresarial
y las habilidades lingüísticas, fenómenos donde la ontología del lenguaje y la
acción comunicativa fueron ejes vertebradores de la acción exegética. En
consecuencia, la hermenéutica se aplicó como método dialéctico abierto,
orientado no sólo a la exégesis de textos y contextos, si no, además, a la
discusión y resignificación de los textos en función de las preguntas
formuladas desde la introducción.
Sin
embargo, esta metodología presenta algunas limitaciones objetivas y subjetivas
que conviene mencionar. Objetivamente, la selección documental está
condicionada por la disponibilidad de textos en acceso abierto y, más aún, por
el sesgo editorial propio de las revistas seleccionadas. Subjetivamente, la
interpretación, tal como asevera Martínez (2013), está permeada por la
formación y perspectiva del investigador, así como por sus preferencias
teóricas y reflexivas sobre los postulados discutidos. Al mismo tiempo, la
naturaleza descriptiva y hermenéutica de esta investigación, limita la
posibilidad de generalización de los resultados, apostando más por la
profundidad conceptual que por la representatividad cientificista de los
hallazgos obtenidos.
3.
Resultados y discusión
La
relación que se da entre las habilidades lingüísticas en inglés, la gestión
empresarial y la transformación digital se muestra como un entramado recursivo
con implicaciones teóricas y prácticas. Según afirman Fletcher y Griffiths
(2020); así como Ringteacher (2022), el lenguaje establece flujos de
conocimiento y, simultáneamente, las plataformas digitales transforman los
métodos de hablar, negociar y decidir en red. En la práctica, las habilidades
de comunicación en inglés permiten que los equipos y mercados trabajen juntos,
al tiempo que disminuyen, o pueden llegar a disminuir bajo determinadas
condiciones, las fricciones informativas llegando a acelerar el aprendizaje
distribuido dentro de la organización.
Desde
un punto de vista macro, el inglés funciona, así como una infraestructura
semántica para la economía digital a nivel local y mundial, puesto que permite
la realización de transacciones, contenidos y regulaciones técnicas multilocales.
De ahí que desde la mirada propia de la acción comunicativa (Habermas, 2010),
teoría por lo demás integradora, estos fenómenos ontológicos se perciben por su
triple imbricación: El lenguaje como tecnología social; la digitalización como
un canal de elevada frecuencia semiótica; y, la gestión empresarial como una
orquestación de conversaciones enfocadas en los resultados.
Para
los autores de esta investigación filosófica, el resultado empírico es claro:
donde las competencias en inglés se institucionalizan, emergen mejores
transferencias de prácticas de gestión y se da, al mismo tiempo, mayor densidad
de colaboración. Este hallazgo avalado también por Rodríguez et al. (2019), apunta a un principio de diseño
organizacional, que se expresa en el postulado, asumir el aprendizaje
lingüístico como capacidad dinámica, no como adiestramiento periférico. En
suma, el inglés empresarial, mediado por lo digital, no es un accesorio
retórico, como diría Perelman (1997), sino un sistema operativo tácito del
hacer gerencial contemporáneo capaz de configurar mejores realidades
empresariales.
Pero
entonces ¿Cómo se redefine la naturaleza ontológica del liderazgo cuando la
comunicación digital en inglés deviene en criterio de autoridad? Para responder
a esta interrogante conviene transitar por varias capas analíticas: Primero, la
autoridad se desplaza del cargo a la competencia discursiva; de esta manera,
lidera quien hace comprensible la complejidad, coordina satisfactoriamente
expectativas y explicita compromisos en interacciones multilingües mediadas por
tecnología (Echeverria, 2017). Segundo, el liderazgo se vuelve performativo,
esto significa que, se encarna en estrategias conversacionales de BELF (Business English as a Lingua Franca) como
clarificación, reformulación y verificación del entendimiento compartido, tal
como lo afirman Guillouet et al. (2024).
En
tercer lugar, la autoridad se distribuye, dado que, la fluidez en inglés
permite que los nodos periféricos adquieran centralidad decisional por su
capacidad de traducir y transferir saberes. Cuarto, la voz gerencial se vuelve
intercultural, por lo tanto, negociar el sentido implica reconocer variaciones
pragmáticas, acentos y hasta la cortesía estratégica. Quinto, tal como sostiene
Bordieu (2009), el poder simbólico se gana en el terreno de la comprensibilidad
y la coordinación efectiva, no solo en la jerarquía formal, de las
instituciones empresariales, en este caso.
Definitivamente,
si la autoridad se vuelve una práctica comunicativa y no solo una jerarquía, su
condición de posibilidad es el dominio de repertorios discursivos en inglés
adecuados a contextos digitales de alta fricción cognitiva. En la práctica,
esto implica diseñar protocolos de comunicación para equipos distribuidos que
prioricen en dispositivos como: La precisión terminológica, la economía
retórica y la sensibilidad intercultural en tiempo real.
En
palabras de Rodriguez-Vasquez et al. (2025), la autoridad gerencial se
reconstituye así, como agencia conversacional capaz de reducir la ambigüedad, modelar
escenarios y construir el sentido compartido entre actores con bagajes
semánticos dispares, de ahí su capacidad de impulsar la ontología del lenguaje.
Aunado
a lo anterior, a la vez, el liderazgo digital (Moreno et al., 2025) exige
competencias de escucha aumentada, capaz de interpretar señales débiles en
hilos asincrónicos y traducirlas en decisiones oportunas y auditables. La
performatividad del liderazgo, entonces, tal como sostienen Barberan et al.
(2024), no es teatralidad, sino ingeniería del entendimiento en ecologías
informacionales saturadas. Por eso, los líderes eficaces tratan el inglés como
un dispositivo de coordinación que descomprime la complejidad y habilita la
cooperación de alta calidad. Esta tesis desplaza el liderazgo del carisma a la
arquitectura del consenso operativo en entornos híbridos, donde lo realmente
importante es el desarrollo de la acción comunicativa sin mayores obstáculos.
Ante
la segunda pregunta planteada ¿De qué manera la competencia lingüística en
inglés trasciende su instrumentalidad para constituirse en condición de
posibilidad del ser-empresarial en la era digital? Precisamente, todo indica
que, se vuelve condición de posibilidad del “ser-empresarial” porque otorga
acceso ontológico a comunidades de la práctica empresarial y a sus lenguajes
técnicos, rituales y normas implícitas.
Queda
claro que no se trata solo de traducir palabras, es habitar un mundo de
prácticas donde el valor emerge de la comprensión dialógica compartidas y, en
este caso, de expectativas coordinadas en inglés (Habermas, 2010). Pero,
además, la digitalización introduce mutaciones lexicales y pragmáticas que
requieren, según plantea Klinkenberg (2006), la actualización permanente, mucho
más cuanto, el idioma evoluciona y con él, los modos de crear y capturar valor.
Finalmente,
la competencia empresarial no es un estado o punto de llegada, sino una
práctica ontológica reflexiva, que consiste en ajustar el decir al contexto,
sostener el tono, detectar ambigüedades y reformular ideas sin perder velocidad.
En este orden de ideas, la pertenencia organizacional se cimenta en la
inteligibilidad recíproca, y el inglés deviene, metafóricamente hablando, en el
pasaporte epistémico para participar en comunidades globales. Por último, y
como sostienen Huseynova et al. (2024),
trascender lo instrumental en términos idiomáticos es asumir el inglés como
tecnología social que amplía el horizonte de acción y de comprensión del
colectivo. En síntesis, sin este dispositivo semiótico, la empresa digital
pierde parte del mundo al desperdiciar el poder de este lenguaje.
Al
menos para quienes suscriben esta investigación, la competencia lingüística,
así entendida, reconfigura la capacidad de aprender, desaprender y reaprender a
escala organizacional, dotando de plasticidad a los procesos y estructuras
empresariales en general. De hecho, el aprendizaje del inglés anclado en tareas
reales (negociaciones, reportes, incidentes) acelera la internalización de
prácticas de alto desempeño y, al mismo tiempo, refuerza la memoria
organizacional distribuida (Guillouet et al., 2024). Asimismo, evaluar
hermenéuticamente las competencias comunicativas, en contextos multilingües,
exige la puesta en marcha de criterios transparentes y situados, que reconozcan
la diversidad y eviten los sesgos en selección y promoción (Rodríguez et al.,
2019).
Por
todas estas razones, la condición ontológica de posibilidad no es meramente
lingüística, sino sociotécnica, dado que, herramientas, protocolos y métricas
deben alinearse con objetivos estratégicos para que la lengua opere como
palanca y no como filtro arbitrario. Al fin y al cabo, tal como afirma
Ratnawita (2023), la empresa habla para coordinar, pero aprende para
permanecer; y ambas funciones convergen en un inglés pragmático, explícito y ético.
Sin ninguna duda, esta convergencia afianza la resiliencia frente a shocks y contingencias digitales. Y sugiere
priorizar en los procesos de alfabetización comunicativa, como capacidad
central del management contemporáneo, mejor
aún si se trata de formación en la ontología de lenguaje.
¿Qué
implicaciones éticas emergen cuando el dominio del inglés empresarial se
convierte en factor de inclusión o exclusión en los procesos de toma de
decisiones organizacionales globales? En el plano ético, el dominio del inglés
como requisito de inclusión en decisiones globales plantea dilemas de justicia
lingüística y de equidad en el acceso a las oportunidades.
Para
autores como De Sousa (2019), por ejemplo, instituir el inglés como puerta de
entrada puede invisibilizar saberes locales y producir asimetrías en la
distribución de voz y reconocimiento. A pesar de esta realidad, la respuesta no
es abandonar la lingua franca, sino diseñar
salvaguardas como: Traducción sistemática, formación financiada por la
organización y mecanismos de participación multicanal, entre otras.
Asimismo,
la claridad en los criterios lingüísticos durante el reclutamiento y la
evaluación disminuye las arbitrariedades y previene que el idioma se transforme
en un indicador de estatus oculto. Desde un punto de vista ético, la validez de
las decisiones se basa en si son comprensibles y racionales para todos los
involucrados, no únicamente para aquellos que controlan el código predominante.
Por esa razón, Feijó-Cuenca y Feijó-Cuenca (2020), sostienen que la gobernanza
del lenguaje debe incorporarse a la gobernanza de datos y procesos en general,
envolviendo métricas de inclusión y corrección. De este modo, la compañía
internacional puede ser poliglota sin perder eficacia, y equitativa sin
sacrificar rapidez.
Enseguida
se presenta un cuadro comparativo que articula los hallazgos desde la ontología
del lenguaje y la teoría de la acción comunicativa como lentes complementarios
del análisis (ver Cuadro 1).
Cuadro 1
Lectura teórica de los hallazgos
|
Aspecto |
Ontología del lenguaje (Echeverría, 2017) |
Acción comunicativa (Habermas, 2010) |
|
Liderazgo |
Liderar es coordinar conversaciones que generan
realidad y compromisos efectivos en la organización. |
Liderar es legitimar decisiones mediante el
entendimiento y las pretensiones de validez orientadas al consenso dialógico.
|
|
Coordinación |
La empresa es una red de promesas, pedidos y ofertas
que estructuran la acción colectiva y configuran la realidad. |
La coordinación se sostiene en reglas discursivas que
posibilitan la comprensión y los acuerdos, sin coerción. |
|
Inclusión/Exclusión |
La voz cuenta, si es inteligible, en las tramas
conversacionales que definen pertenencia e identidad. |
La inclusión exige condiciones de posibilidad y
simétricas de participación, sin descartar también la accesibilidad del
discurso. |
|
Aprendizaje de inglés |
El inglés expande el repertorio generativo para diseñar
futuros y negociar identidades profesionales. |
El inglés habilita procedimientos deliberativos que
estabilizan acuerdos y justifican decisiones corporativas. |
|
Decisión digital |
El lenguaje claro reduce la ambigüedad en ecosistemas
de alta interdependencia técnica, como lo son las empresas. |
Las normas de argumentación y verificación fortalecen
la trazabilidad y legitimidad en entornos híbridos. |
Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥
con base a las teorías empleadas en esta investigación.
Filosóficamente,
el Cuadro 1 invita a pensar a la empresa como una ontología en movimiento que
se articula con una ética del discurso, donde hablar bien es ya empezar a
gestionar bien (Echeverria, 2017). En clave de la teoría de la acción
comunicativa, la era digital intensifica esta doble exigencia: más lenguaje
para comprender sistemas complejos, y mejores reglas para sostener acuerdos en
la pluralidad de voces (Habermas, 2010).
La
novedad aquí, es aceptar que el inglés no es solo vehículo idiomático, sino un
modo de ser-con-otros que redistribuye poder simbólico y acceso epistémico. Por
eso, una política lingüística responsable no es un “extra” de recursos humanos,
sino un capítulo de la filosofía práctica de la organización. El management deviene así en cuidado de la palabra
común, para precisamente, curar malentendidos, disipar ambigüedades y abrir
espacios a quienes no han tenido voz suficiente. Tal cuidado no es
paternalismo, sino un diseño deliberado de condiciones de conversación justa en
medios digitales. En ese punto, la empresa encuentra su dignidad, cuando su
decir y su hacer, en cualquier idioma, pueden mirarse a los ojos sin perder la
coherencia.
Conclusiones
A
pesar de sus limitaciones, este estudio ofrece una perspectiva innovadora sobre
la gestión empresarial, sugiriendo que las habilidades lingüísticas
–especialmente en inglés– son mucho más que simples herramientas operativas; en
términos ontológicos, forman el eje central de la administración en entornos
globalizados.
Los
resultados evidencian que el control del idioma facilita el acceso a recursos
fundamentales, amplía las fronteras comerciales y, simultáneamente, permite a
las empresas aprovechar la dinámica cultural de los mercados globales. Aparte
de lo técnico, queda claro que, la habilidad de enseñar y aprender idiomas
dentro de la empresa, enriquece la cultura organizacional y mejora la toma de
decisiones en el plano gerencial.
Desde
una perspectiva práctica, quienes suscriben esta investigación piensan que,
destinar recursos a programas de formación lingüística, en el marco de una
estrategia de idiomas personalizadas, según el caso de las necesidades
específicas de cada empresa, resulta esencial para mejorar su competitividad y
cohesión interna. Y es que, tal como postula la ontología del lenguaje, la
conexión entre competencias comunicativas y entornos multiculturales fortalece
el liderazgo empresarial y aumenta el clima de la comunicación racional,
reduciendo así los obstáculos materiales y simbólicos que surgen a cada momento
y creando espacios más colaborativos.
En
consecuencia, en cualquier escenario imaginable, la administración empresarial
se percibe actualmente como un espacio donde la comunicación estratégica en
inglés es un elemento semiótico de innovación y progreso organizacional.
Precisamente, por estas y otras razones similares, investigaciones futuras
(interdisciplinarias, claro está) podrían indagar en la manera de combinar la
enseñanza de idiomas adicionales con el análisis de los discursos comerciales,
enriqueciendo las dinámicas de negociación y el intercambio cultural, mucho más
cuando el lenguaje no solo describe el mundo, sino que también edifica, de
forma intersubjetiva, las realidades en las que los actores corporativos están
inmersos en su ser y hacer.
A
quienes deseen profundizar en esta línea de trabajo signada por la hermeneútica
de la comunicación, la ontología del lenguaje y la acción comunicativa, se les
recomienda adoptar metodologías mixtas –combinando el análisis documental con
los estudios empíricos– y tener en cuenta el carácter relacional y cambiante de
los contextos empresariales.
Así,
es muy relevante estudiar tanto la adquisición de habilidades lingüísticas en
escenarios virtuales, como la influencia de factores intergeneracionales y
culturales en la construcción de las prácticas comunicativas. Abordar la
gestión empresarial como fenómeno dialógico exige, categóricamente, una actitud
abierta al diálogo interdisciplinario, integrando saberes de la lingüística
aplicada y la filosofía del lenguaje. De lo que se trata aquí, es de considerar
el papel del lenguaje profesional y los anglicismos, como elementos que
transmiten los matices estratégicos en las relaciones laborales y comerciales.
Filosóficamente,
la gestión empresarial emerge como un campo fenomenológico de significación
donde el ser humano no solo administra recursos, sino que da forma, a través
del lenguaje, a estructuras simbólicas que definen el sentido de la acción
colectiva. Enseñar y aprender inglés en este espacio no es, por lo tanto, simplemente
asimilar palabras ni fórmulas estandarizadas; implica captar la pluralidad de
los mundos posibles que se abren en la interacción comunicativa, muchos más
cuando los límites del lenguaje, están asociados a los límites del pensamiento.
Se
trata de una dimensión que deja ver como la gestión empresarial ya no es puro
pragmatismo mercantilista, sino una praxis ontológica de construcción de la
identidad organizacional, donde cada diálogo en inglés es una negociación de
horizontes y una apertura radical al otro, cercano o lejano en sus intereses y
necesidades comerciales.
En
esta línea argumentativa, se plantea aquí que la empresa actual es una
comunidad interpretativa en continuo estado de aprendizaje, donde el inglés
actúa como lengua franca que tramita la pluralidad de voces y visiones en la
toma de decisiones estratégicas. De modo que, el reto filosófico y existencial
está en abrazar esa pluralidad sin perder la singularidad, permitiendo que cada
conversación corporativa en inglés sea una experiencia de hospitalidad y mutuo
reconocimiento. Solo al entender la gestión empresarial como proceso
comunicativo racional, abierto a la interculturalidad y a la contingencia de
los significados divergentes, puede la empresa responder de modo flexibles y
creativo a los desafíos de la era digital.
Entre
sus principales aportes, este articulo ofrece una visión original para entender
y administrar las organizaciones actuales al verlas como fenómenos
comunicativos y redes activas de diálogos. El valor fundamental radica en
proporcionar herramientas conceptuales y prácticas obtenidas de la Ontología
del Lenguaje de Rafael Echeverría, que facilitan el diagnóstico de problemas
organizacionales que permanecen ocultos, desde enfoques convencionales,
centrados únicamente en aspectos técnicos o estructurales.
Cuando
se combinan analíticamente los ámbitos lingüístico, emocional y corporal, la
investigación ofrece herramientas concretas para fomentar la confianza dentro
de los sistemas organizacionales, un aspecto clave para la coordinación de
actividades, el aprendizaje y la innovación. Asimismo, resalta la relevancia de
las habilidades comunicativas generales como un elemento clave para la
productividad del empleado no manual en la era digital, trascendiendo la
perspectiva taylorista centrada en la tarea individual y reconociendo la
complejidad del trabajo: tarea individual, coordinación y reflexión sobre el
trabajo.
La
principal limitación del estudio es su carácter eminentemente
teórico-conceptual, basado exclusivamente en fuentes documentales sin
validación empírica en organizaciones reales. No se presentan casos de estudio,
datos cuantitativos ni evidencias prácticas que demuestren la efectividad de
los mecanismos propuestos para generar confianza o desarrollar competencias conversacionales
en contextos organizacionales específicos. Además, el enfoque descriptivo
adoptado impide evaluar comparativamente la utilidad de este modelo frente a
otros enfoques de gestión organizacional, limitando la posibilidad de
establecer su valor agregado real.
Las
futuras investigaciones deberían orientarse hacia la validación empírica del
modelo mediante estudios de caso múltiples en organizaciones de distintos
sectores y tamaños, desarrollando instrumentos de medición específicos para
evaluar la estructura lingüística organizacional y su impacto en variables de
desempeño como productividad, innovación y clima laboral. Al mismo tiempo,
resulta relevante diseñar investigaciones cuasi-experimentales que comparen
organizaciones que implementan prácticas basadas en la Ontología del Lenguaje
con aquellas que utilizan modelos tradicionales de gestión, evaluando
indicadores objetivos de resultados.
Referencias bibliográficas
Arias, F. (2012). El
proyecto de investigación: Introducción a la metodología científica.
Editorial
Episteme.
Barberan, N., Bastidas, T., y
Herrera, C. (2024). Estilos de liderazgo en el rendimiento financiero y no
financiero de las microempresas. Revista Venezolana de Gerencia,
29(106), 730-744. https://doi.org/10.52080/rvgluz.29.106.17
Boiral, O., y
Heras-Saizarbitoria, I. (2016). La investigación en dirección
y
gestión de empresas: ¿una actividad
relevante y fundamentada en la realidad? Revista de Dirección y Administración de Empresas, (23),
1-12. https://ojs.ehu.eus/index.php/rdae/article/view/17541
Bordieu, P. (2009). Los
herederos: Los estudiantes y la cultura. Siglo XXI de España
Editores,
S.A.
De Sousa, B. (2019). Construyendo
las Epistemologías del Sur Para un pensamiento alternativo de alternativas,
Volumen I. CLACSO. https://doi.org/10.2307/j.ctvt6rmq3
Echeverria,
R. (2017). La ontología del
lenguaje. Ediciones
Granica S.A.
Elite (17
de diciembre de 2024). El papel de las habilidades lingüísticas en el
desarrollo de liderazgo. Elite.
https://www.elitelc.com/el-papel-de-las-habilidades-linguisticas-en-el-desarrollo-de-liderazgo
Feijó-Cuenca, T. E., y Feijó-Cuenca, N. P. (2020). Influencia
del idioma inglés en
el entorno empresarial, comercial y
de negocio. Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN,
4(7), 396-408. https://doi.org/10.46296/yc.v4i7.0056
Fletcher, G., y Griffiths, M. (2020). Digital
transformation during a lockdown. International Journal of Information
Management, 55, 102185. https://doi.org/10.1016/j.ijinfomgt.2020.102185
Gadamer, H.-G. (2004). Truth and Method.
Continuum.
Guillouët, L., Khandelwal, A. K., Macchiavello, R.,
Malhotra, M., y Teachout, M. (2024). Language barriers in multinationals and
knowledge transfers. Nber Working Paper Series. Working Paper 28807. https://www.nber.org/system/files/working_papers/w28807/w28807.pdf
Habermas, J. (2010). Teoría de la acción comunicativa: Tomo
I. Racionalidad de la acción y racionalización social. Tomo II. Crítica de la razón funcionalista. Editorial Trotta,
S.A.
Heidegger,
M. (2001). Being and Time. Blackwell Publishers Ltd.
Huseynova,
R., Aliyeva, N., Habibova, K., y Heydarov, R. (2024). The evolution of the
English language in the age of the internet and social media. Brazilian Journal of Education,
Technology and Society (BRAJETS), 17(n.se4), 299-314. https://doi.org/10.14571/brajets.v17.nse4.299-314
Jurado, Y. (2008). Técnicas
de investigación documental: Manual para la
elaboración de tesis, ensayo e informes
académicos. Cengage Learning Latin America.
Klinkenberg,
J.-M. (2006). Manual de semiótica general. Fundación Universidad de
Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
Lagarde, M. (2012). Una
aproximación lingüística a las
organizaciones desde la Ontología del lenguaje. Gestión Joven, (8), 69-79. https://gestionjoven.org/2013/04/13/una-aproximacion-linguistica-a-las-organizaciones-desde-la-ontologia-del-lenguaje/
Martínez, M. (2013). Ciencia
y arte en la metodología cualitativa.
Editorial
Trillas.
Molero, L., y Cabeza, J.
(2009). El poder, el querer y el protestar Análisis sociolingüístico del
discurso. Universidad del Zulia,
Ediciones del Vice Rectorado Académico.
Moreno, D. X., Insuasti, R. M.,
Naranjo, M. J., y Ordóñez, P. S. (2025). Aspectos éticos y
políticos del liderazgo digital: Una mirada desde la teoría
empresarial.
Revista de Ciencias Sociales (Ve), XXXI(E-12), 232-245. https://doi.org/10.31876/rcs.v31i.44562
Perelman, C. (1997). El
imperio retórico: Retorica y argumentación. Norma.
Ratnawita
(2023). Digital Transformation in Business Management: Opportunities,
Challenges and Implications. Return: Study of Management, Economic And
Bussines, 2(9),
962-968. https://doi.org/10.57096/return.v2i9.158
Ringteacher (12 de marzo de
2022). La importancia del inglés para la administración
de
empresas. Ringteacher.
https://www.ringteacher.com/blog/la-importancia-del-ingles-para-la-administracion-de-empresas
Rodríguez, H. M., Betancourt,
M. E., y Barrientos, A. M. (2019). Ontología del lenguaje, ¿un nuevo dispositivo
para la construcción del sujeto neoliberal? Sofia,
(27), 77-104. https://sophia.ups.edu.ec/sophia/article/view/27.2019.02
Rodriguez-Vasquez, J. G., Cea,
F., Bolanos-Burgos, F., y Sanchez-Riofrio, A. M. (2025). Mapping trends in digital business research: from bit
transformation to sustainable data-centric enterprises. Humanities &
Social Science Communications, 12, 1005. 123-153. https://doi.org/10.1057/s41599-025-05082-6
Tovar-Correal, M.,
Pedraja-Rejas, L., y Mondaca-Rojas, C. (2024). Competencia comunicativa
intercultural: Una revisión sistemática de la literatura. Revista
de Ciencias Sociales (Ve), XXX(E-10), 284-307. https://doi.org/10.31876/rcs.v30i.42844