Revista de Ciencias Sociales (RCS)

Vol. XXXII, No. 1, Enero - Marzo 2026. pp. 78-92

FCES - LUZ ● ISSN: 1315-9518 ● ISSN-E: 2477-9431

Como citar: Reyes-Alvarado, S., Venegas-Mejía, V., Jáuregui-Maldonado, T., y Cárdenas-Landeo, E. (2026). Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento en el desarrollo de habilidades blandas para la sostenibilidad en Latinoamérica. Revista De Ciencias Sociales, XXXII(1), 78-92.

Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento en el desarrollo de habilidades blandas para la sostenibilidad en Latinoamérica

Reyes-Alvarado, Sebastián*

Venegas-Mejía, Valia**

Jáuregui-Maldonado, Tereana***

Cárdenas-Landeo, Edgar****

Resumen

Las tecnologías de la información y la comunicación cumplen un rol esencial en la sociedad del conocimiento y, por ende, deberían adecuarse a los propósitos curriculares en el marco del desarrollo sostenible como tecnologías del aprendizaje y el conocimiento. El objetivo del estudio fue analizar la utilización de estas tecnologías y el desarrollo de habilidades blandas en el marco de la sostenibilidad, según posgraduados de dos países latinoamericanos; estudio que se desarrolló según el enfoque mixto con diseño secuencial cuantitativo-cualitativo. Se encontró como resultado que las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento deben implementarse más en estudios de formación continua o de educación básica, lo que implica dotar de herramientas tecnológicas para aprender y construir el conocimiento en el inicio de la escolaridad y durante el ejercicio profesional para atender las exigencias laborales; el énfasis en el desarrollo de habilidades blandas se acentúa en el posgrado, lo que impide contar con suficientes argumentos para el éxito de una educación para el desarrollo sostenible desde el inicio de la escolaridad, lo cual en conclusión demanda de innovaciones curriculares.

Palabras clave: Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento; habilidades blandas; sostenibilidad; educación para el desarrollo sostenible; formación continua.

*        Doctor en Educación. Magíster en Tecnología de la Información y Comunicación aplicada a la Educación. Magíster en Educación y Psicopedagogía. Magíster en Administración de Empresas y Recursos Humanos. Especialista en Alta Gerencia. Especialista en Docencia Superior. Docente, Investigador y Vicerrector de Investigación y Extensión en la Universidad Santander, Panamá City, Panamá. Investigador Nacional SENACYT, Panamá. E-mail: sebastianreyes@gmail.com ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5824-9832

**         Doctora en Educación. Magister en Investigación y Docencia Universitaria. Magister en Comunicación Transmedia. Especialista en Investigación Cualitativa. Especialista en Evaluación a Nivel Universitario. Docente en la Universidad Nacional Federico Villarreal, Lima, Perú. E-mail: vvenegas@unfv.edu.pe ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3032-8720

***       Doctoranda en Ciencias de la Educación con énfasis en investigación, diseño y evaluación de proyectos educativos en la Universidad Metropolitana de Ciencia y Tecnología: Panama City, Panamá. Magister en Educación con mención en Pedagogía. Microbióloga. Docente en la Universidad Santander, Panamá City, Panamá. E-mail: internacional@usantander.edu.pa ORCID: https://orcid.org/0009-0000-4661-9042

****  Magister en Gestión Integral de la Oficina de Farmacia. Magister en Dermocosmética Farmacéutica. Magister en Gerencia en Servicios de Salud. Químico Farmacéutico. Docente Asociado a Tiempo Completo en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, Ayacucho, Perú. E-mail: edcalaqf@yahoo.es ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2586-182X

 

 

 

Recibido: 2025-09-04                • Aceptado: 2025-11-22

Learning and knowledge technologies in the development of soft skills for sustainability in Latin America

Abstract

Information and communication technologies (ICTs) play an essential role in the knowledge society and, therefore, should be adapted to curricular objectives within the framework of sustainable development as learning and knowledge technologies. The objective of this study was to analyze the use of these technologies and the development of soft skills within the context of sustainability, according to postgraduate students from two Latin American countries. The study was conducted using a mixed-methods approach with a sequential quantitative-qualitative design. The results showed that learning and knowledge technologies should be implemented more extensively in continuing education or basic education programs. This implies providing technological tools for learning and knowledge construction from the beginning of schooling and throughout professional life to meet job demands. The emphasis on the development of soft skills is more pronounced at the postgraduate level, which prevents the establishment of a strong foundation for education for sustainable development from the outset of schooling. In conclusion, this calls for curricular innovations.

Keywords: Learning and knowledge technologies; soft skills; sustainability; education for sustainable development; continuing educatio.

Introducción

En la formación continua de posgraduados la relación docente-estudiante debe ser dialógica para permitir que ambos actores trabajen conjuntamente el diseño o rediseño, y el desarrollo curricular orientado a la formación de competencias técnicas y blandas, enfatizando en optimizar capacidades como aprender a aprender, solucionar problemas, alcanzar un pensamiento crítico, entre otras.

Esto es, en cuanto al perfil de egreso que se orienta a mejorar la inserción de posgraduados en el mercado laboral, debe atenderse las demandas en lo referente a las competencias, tanto técnicas como blandas. Debe precisarse que, el desarrollo de competencias técnicas, considerando esta época de cambios vertiginosos, se atiende en pregrado, como en posgrado; sin embargo, las habilidades blandas “se desarrollan desde temprana edad; claro está que estas habilidades primero se deben aprender en casa mediante la interacción con los padres y familia cercana, pero también son necesarias desarrollar, aprender y fortalecer durante la escolaridad y vida académica” (Lozano et al., 2022, p. 414).

Randstad Research (2018), presentó un estudio, en el que realizó una encuesta a 724 empresas y 3.257 personas (candidatos o profesionales), donde se encontró que el 39,3% de profesionales encuestados consideró que las competencias blandas resultan importantes para su puesto laboral o al momento de encontrar un puesto laboral, superando a las competencias específicas que fue valorado por el 17,6% y las competencias innovadoras por el 16,50%, siendo 71% el mayor porcentaje que consideró a la actitud y la motivación como dos aspectos clave en el desempeño laboral.

Estas cifras revelan la importancia de las competencias o habilidades blandas en la formación de profesionales con miras a lograr el éxito en el mundo laboral, contrario al énfasis que desde algunos currículos se le da a las competencias o habilidades duras o técnicas en universidades que aún conservan el modelo profesionalizante.

La adecuación de la Universidad a las demandas sociales, implica formular convenientes perfiles de egreso en programas a académicos de pre y posgrado, considerando que la “distinción entre habilidades blandas y habilidades duras no es propia de los niveles de formación, sino que surge desde la demanda de la sociedad, en conjunto con el sector laboral” (Algarra et al., 2021, p. 7); de ahí la importancia de una formación profesional continua desde currículos pertinentes que recojan las demandas laborales y sociales, como se aprecia en los resultados presentados por Randstad Research (2018).

Las universidades, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tienen como desafío ineludible promover el desarrollo de habilidades blandas para la sostenibilidad desde el marco de la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), la que hizo su aparición como la necesidad de adecuar la educación para ofrecer respuestas a los crecientes retos asociados con la sostenibilidad. Como destaca Glannini (2020): “La EDS emplea una pedagogía innovadora y orientada a la acción para que las y los educandos puedan desarrollar el conocimiento y la conciencia necesarios y llevar adelante acciones para transformar la sociedad actual en una sociedad más sostenible” (p. iii).

Entonces, la educación debe implementarse considerando, por ejemplo, que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, 2020): “La actual emergencia climática y otras crisis de sostenibilidad ambiental son el producto del comportamiento humano. Las actividades colectivas de los seres humanos han alterado los ecosistemas terrestres hasta el punto de que nuestra propia supervivencia está en peligro” (p. 6).

En tal sentido, desde la Universidad se debe formar de manera continua posgraduados con un perfil que responda a las demandas de la sociedad y contribuya con la atención de los problemas sociales, ambientales y otros; por eso, resulta importante analizar cómo se está abordando el tema de las habilidades blandas a nivel de posgrado, en profesionales que generalmente están en acción en el ámbito laboral.

Para lograr los cambios tendientes a garantizar un futuro sostenible, se necesita replantear los lineamientos curriculares para tener claro “qué, dónde y cómo aprendemos, a desarrollar los conocimientos, las habilidades, los valores y las actitudes que nos permitan a todos tomar decisiones fundamentadas y adoptar medidas individuales y colectivas sobre las cuestiones urgentes a nivel local, nacional y mundial” (Unesco, 2020, p. 8); lo que implica que no se puede ni debe centrar en un momento determinado de la formación de la persona, sino formarla a lo largo de la vida (Lozano et al., 2022). De ahí la necesidad de adecuar la EDS en la formación de posgraduados de la sostenibilidad con competencias blandas.

En el ámbito empresarial, la EDS “requiere no solo facilitar a empresas del personal idóneo con currículos atractivos basados en competencias duras, sino, además, ser competitivos y proveer currículos que incluyan formación integral con competencias blandas” (Algarra et al., ٢٠٢١, p. ٧). Estas competencias o habilidades blandas como el trabajo en equipo, liderazgo, manejo de conflictos, pensamiento crítico, disciplina, empatía, entre otras, complementan las competencias o habilidades duras; de ahí que el posgraduado con estas competencias, no sólo estaría en condiciones de ser mejor profesional, sino mejor persona (Rabanal et al., ٢٠٢٠; Pedraja-Rejas y Rodríguez, ٢٠٢٣; Bravo-Cedeño et al., ٢٠٢٤; De La Rada et al., ٢٠٢٤; Méndez-Martínez et al., ٢٠٢٥).

Y, por otra parte, se debe tener en consideración que las actividades profesionales o universitarias recurren a las tecnologías que pueden afectar su salud física y emocional, por eso resulta válido considerar que el poseer habilidades blandas disminuye el tecnoestrés o estrés (Gunarathne et al., ٢٠٢١; Fernández et al., ٢٠٢٢).

Schulz (٢٠٠٨), destaca dos condiciones para el desarrollo de competencias blandas; la primera, se refiere al desarrollo con las metodologías que se ofrecen en clases con la ventaja de que el estudiante puede lograr un certificado para aumentar su hoja de vida; y la segunda, consiste en un desarrollo recurriendo a la preparación independiente durante periodos no necesariamente cortos, y que puede desarrollarlas también recurriendo a las relaciones interpersonales con cualquier miembro de la sociedad que admita socialización.

Pues resulta importante destacar que, las habilidades blandas se relacionan significativamente con el desempeño laboral, como en el caso de “aquellos docentes que poseen habilidades blandas desarrolladas son los que tienden a un mejor desempeño laboral” (Rodríguez, 2020, p. 196). De ahí que, la universalización de las tecnologías digitales constituye un reto para impulsar el cambio, según se establece en las políticas públicas del Proyecto Educativo Nacional del Perú al 2036 (Consejo Nacional de Educación, 2020).

Es importante destacar que, en el último decenio ha sido exponencial el crecimiento de la virtualidad en la manera como las personas en general operan la información que requieren y el uso de procedimientos de comunicación, situación que ha impactado también en la educación en general, y la universitaria en particular, procediéndose a la promoción de la virtualidad como una opción factible a la educación habitual en Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA), lo que resultó una alternativa en el periodo de pandemia 2020-2022.

Entonces, en el afán de poner la tecnología al servicio del aprendizaje, se hizo indefectible el tránsito necesario de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) hacia las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC); considerando que, mientras las primeras, son un conjunto de recursos y herramientas digitales que se emplean para el proceso, gestión y distribución de la información por medio de elementos tecnológicos; las segundas, son un conjunto de materiales y recursos digitales delineados para proveer elementos didácticos en EVA.

Considerando tales escenarios, el estudio se propone analizar la utilización de TAC y el desarrollo de habilidades blandas en el marco de la sostenibilidad, que implica dos objetivos específicos: a) analizar la utilización de TAC en el desarrollo de habilidades blandas; y, b) analizar la implementación de TAC para la sostenibilidad en posgraduados de dos países latinoamericanos.

1. Metodología

El presente estudio se desarrolló según el enfoque mixto con diseño secuencial cuantitativo-cualitativo. Los sujetos de la investigación fueron estudiantes del posgrado en docencia de dos universidades panameñas y dos peruanas, que se matricularon en el año académico 2024. Se recurrió al diseño secuencial cuantitativo-cualitativo (Creswell y Plano, 2017; Medina et al., 2023) con similar estatus en ambos enfoques (Pereira, 2011), lo que implica que los resultados obtenidos con ambas metodologías son complementarios; es decir, se realizó la integración analítica del análisis estadístico descriptivo con el análisis de contenido y la validación con la triangulación de datos. Asimismo, la integración metodológica se realizó en función de los métodos descriptivo y fenomenológico, así como considerando los instrumentos de recojo de datos.

Los datos cuantitativos se recogieron administrando un cuestionario online a 81 posgraduados panameños y 81 peruanos, el cual fue previamente validado por cinco expertos con la V de Aiken, que como criterio de decisión para conservar un ítem, se consideró un valor mayor a 0,7; y, para la confiablidad, se usó el coeficiente alfa de Cronbach con datos de una muestra de posgraduados adecuada y representativa, con valor de alfa superior al 0,8; mientras los datos cualitativos se obtuvieron con una guía de entrevista aplicada a una muestra inicial de siete estudiantes, pero por la saturación teórica se amplió a once (Esquivel-Grados et al., 2023; Esquivel-Grados, 2025), que fueron seleccionados “teniendo como criterio aquellos que están más ligados con el problema objeto de análisis” (Quintana, 2006, p. 52). La credibilidad de la referida guía se dio con la revisión y discusión de resultados con tres expertos en el tema.

2. Resultados y discusión

El análisis estadístico y el análisis de contenido se presentan a continuación: Según se observa en la Tabla 1, la ubicación de los porcentajes de las opiniones de los encuestados por cada país es no distante y concordante con el total. Se observa que los mayores porcentajes, 41,1% de panameños y 30,9% de peruanos, consideran que el énfasis de la implementación de TAC en el proceso de los estudios debe centrarse en la formación continua/ actualización, que se corresponde con la necesidad inmediata del posgraduado que estudia docencia, de contar con tecnologías para gestionar un mejor aprendizaje y conocimiento y le permitan seguir aprendiendo mientras trabaja para poder lograr un mejor performance y posicionamiento.

Tabla 1

Visión del énfasis en la implementación de TAC durante los estudios, según posgraduados de dos países latinoamericanos

Tipo de estudios

Panamá

Perú

Total

Educación Básica/ Primaria y secundaria

32,1

32,1

32,1

Estudios de pregrado/ licenciatura

12,5

17,3

15,3

Estudios de posgrado/ especialización

14,3

19,8

17,5

Formación continua/ actualización

41,1

30,9

35,0

Total

100,0

100,0

100,0

Nota: Porcentajes de datos obtenidos de encuestados online de Panamá y Perú que estudian maestría en docencia.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.

En la Tabla 1, también se observa que, aproximadamente un tercio de los encuestados de ambos países (32,1%) coinciden al considerar que las TAC deben implementarse durante la Educación Básica, primaria y secundaria, posturas que responden a las demandas de  una sociedad del conocimiento, donde acceder a las tecnologías digitales y la información resultan cruciales (Makhovikov et al., 2021) y porque la implementación de TAC permiten al docente optimizar la enseñanza (Parra-Hernández, 2023; Rojas et al., 2023).

Según se observa en la Tabla 2, según las experiencias curriculares de posgraduados de Panamá y Perú que estudian maestría en docencia, aproximadamente la mitad o más de ellos consideran que existe “suficiente utilización” de las TAC para el desarrollo de habilidades blandas y el logro de ODS (49,6% y 55,5%, respectivamente), siendo los porcentajes de los peruanos superior a los panameños. En el caso de los peruanos, los porcentajes de “mucha utilización” de TAC (29,6%) supera en más del doble a la “poca utilización” (11,1%) en lo referente al logro de ODS, que no es el caso de los encuestados panameños, cuyas intensidades son próximas en términos porcentuales, como ocurre en el caso del desarrollo de habilidades blandas.

Tabla 2

Énfasis en utilización de TAC, según experiencias curriculares de posgraduados de dos países latinoamericanos

País

Nada

Poco

Mucho

Suficiente

Total

Desarrollo de habilidades blandas

Panamá

3,6

26,8

23,2

46,4

100,0

Perú

1,2

22,2

24,7

51,9

100,0

Total

2,2

24,1

24,1

49,6

100,0

Logro de objetivos de desarrollo sostenible

Panamá

1,8

25,0

23,2

50,0

100,0

Perú

0,0

11,1

29,6

59,3

100,0

Total

0,7

16,8

27,0

55,5

100,0

Nota: Porcentajes de datos obtenidos de encuestados online de Panamá y Perú que estudian maestría en docencia.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.

En la Tabla 2, se observa también que, los porcentajes sobre “ninguna” o “escasa utilización” de TAC en sus experiencias curriculares de los posgraduados no son significativos en los casos de Panamá y Perú. Estos resultados sobre la utilización de TAC se aproximan a la EDS que contribuye con la formación integral con competencias blandas (Algarra et al., 2021). Asimismo, las TAC constituyen herramientas que permiten optimizar los procesos didácticos, desarrollando competencias digitales en el estudiante y manteniendo su interés en los temas curriculares (Forero et al., 2022; Parra-Hernández, 2024).

En la Tabla 3, se muestran cifras heterogéneas de los posgraduados que estudian docencia en cuanto al énfasis en el desarrollo de habilidades blandas durante el desarrollo de sus estudios; sin superar el 30% de encuestados las respuestas consideran que a veces, con frecuencia, casi siempre o siempre, se puso énfasis en el desarrollo de habilidades blandas durante los estudios desde la educación básica hasta el posgrado. En los encuestados de ambos países, es más de la cuarta parte refiere que casi nunca o nunca se implementaron metodologías tendientes a desarrollar habilidades blandas en la educación básica, cifras que descienden en los estudios de pregrado, pero siguen siendo altas.

Tabla 3

Énfasis en el desarrollo de habilidades blandas durante sus estudios, según posgraduados de dos países latinoamericanos

Tipo de estudios

Opciones de respuesta* (%)

Total

País/ total

1

2

3

4

5

Educación básica

Panamá

5,4

25,0

28,6

19,6

21,4

100,0

Perú

2,5

25,9

27,2

27,2

17,3

100,0

Total

3,6

25,5

27,7

24,1

19,0

100,0

Estudios de pregrado

Panamá

0,0

16,1

26,8

30,4

26,8

100,0

Perú

1,2

17,3

29,6

33,3

18,5

100,0

Total

0,7

16,8

28,5

32,1

21,9

100,0

Estudios de posgrado

Panamá

0,0

10,7

32,1

32,1

25,0

100,0

Perú

0,0

8,6

33,3

34,6

23,5

100,0

Total

0,0

9,5

32,8

33,6

24,1

100,0

Nota: (*) ١=Nunca; ٢=casi nunca; ٣=con frecuencia; ٤=casi siempre; ٥=siempre. Porcentajes de datos obtenidos de encuestados online de Panamá y Perú que estudian maestría en docencia.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.

En general, las cifras que indican las frecuencias en cuanto al desarrollo de habilidades blandas no sufren mayor variación a medida que avanzan los estudios, desde la educación básica hasta la superior, lo que implica una desventaja en los egresados que se insertan en el mercado laboral que exigen este tipo de habilidades en el personal; es decir, las habilidades blandas optimizan el perfil de empleabilidad (Vargas et al., 2023; Infante-Alcántara et al., 2023) y son clave para brindar educación de calidad (Lozano et al., 2022), lo que resulta acorde con una EDS.

Según se evidencia en la Tabla 4, más de la mitad de encuestados, posgraduados que estudian docencia, considera que la implementación de TAC debe destinarse al desarrollo de habilidades blandas, que son las que permiten al posgraduado o trabajador que se relacione con el resto, a nivel laboral o de estudios, como las habilidades para comunicación efectiva, la empatía y asertividad, la resolución de problemas, el pensamiento crítico, el liderazgo, el trabajo en equipo, la adaptación al cambio, entre otros, concordante con los resultados de Infante-Alcántara et al. (2023), que concluyen que liderazgo, toma de decisiones y resolución de problemas muestran influencia positiva en la empleabilidad.

Tabla 4

Énfasis de la implementación de TAC por tipo de habilidades, según posgraduados de dos países latinoamericanos

Tipo de estudios

Panamá

Perú

Total

Habilidades investigativas

35,7

19,8

26,3

Habilidades blandas

17,9

51,9

38,0

Habilidades técnicas

12.5

13,6

13,1

Habilidades para el trabajo

33,9

14,8

22,6

Total

100,0

100,0

100,0

Nota: Porcentajes de datos obtenidos de encuestados online de Panamá y Perú que estudian maestría en docencia.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.

En el caso de los posgraduados panameños, más de la tercera parte, considera que las TAC deben promover las habilidades investigativas (35,7%), seguido del desarrollo de habilidades para el trabajo que fue considerado por un tercio de los encuestados (33,9%); cifras que contrastan con su pares peruanos que más de la mitad (51,9%) destacan que el énfasis de la implementación de las TAC se orienta al desarrollo de habilidades blandas y para aproximadamente un quinto (19,8%) los esfuerzos se orientan al desarrollo de habilidades investigativas. Asimismo, las cifras en torno a las habilidades para el trabajo son muy superiores en el caso de posgraduados panameños (33,9%) frente a los peruanos (14,8%).

Como se aprecia, las cifras también revelan que el desarrollo de las habilidades técnicas es superado por otro tipo de habilidades, las blandas y para el trabajo, de ahí la necesidad de incorporarlas en los lineamientos curriculares según sugerencias de la Unesco (2020); cifras que evidencian giros de la formación profesional comparándola con la universidad profesionalizante de hace décadas. Tal es la jerarquía que progresivamente ha logrado las habilidades blandas en el ámbito universitario, cuyo desarrollo implica apostar por educación de calidad (Lozano et al., 2022).

Frente a una pregunta también formulada en el cuestionario online, referente a la importancia de las habilidades blandas en la vida ciudadana de los posgraduados, la totalidad de encuestados consideró que son muy importantes, lo que concuerda con profesionales que cursan estudios de posgrado en docencia y que son conscientes que las habilidades blandas coadyuvan con mejorar sus expectativas de empleabilidad y con una educación de calidad (Lozano et al., 2022; Infante-Alcántara et al., 2023), que se enmarca en el logro de los ODS.

Considerando que la mayoría de encuestados manifestó que el énfasis de las TAC debe ser el desarrollo de habilidades blandas, se decidió complementar los resultados, procediendo a recoger testimonios de algunos posgraduados para conocer más en detalle en el tema, así como de las habilidades blandas, como se observa en las siguientes representaciones gráficas.

Según se aprecia en la Figura I, en opinión de los posgraduados, destacan subcategorías relacionadas con: Currículo, habilidades blandas, recursos de aprendizaje y oportunidades. Las cuales refieren que el uso de las TAC se evidencia en actividades académicas para la evaluación y las estrategias que los docentes aplican en el proceso de enseñanza aprendizaje y que la participación en línea permite el intercambio de experiencias a través de la discusión, este aspecto es valorado por los estudiantes, pues permite el relacionamiento afectivo que se vincula con las habilidades blandas, necesarias para consolidar la formación y el desempeño laboral.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.

Figura I: Uso de TAC, según posgraduados de universidades latinoamericanas

En ese sentido, surgieron opiniones como: “Las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento no solo complementan la enseñanza tradicional, sino que también ofrecen nuevas oportunidades para cultivar habilidades blandas de manera efectiva y adaptativa en los estudiantes” (E5).

Indudablemente las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento se les da uso didáctico en el desarrollo de habilidades blandas hoy más que antes derivado de la capacitación de las nuevas herramientas en la nube de la colaboración de equipos de trabajo que facilitan la comunicación, permitiendo fomentar el trabajo en equipo, el liderazgo entre otras” (E6).

Otro opinó: “Aquí en Panamá si se le da su uso didáctico, ya que desde que iniciamos los estudios se nos inculca a trabajar en equipos, a tener comunicación efectiva y sobre todo el buscarle solución algún el problema” (E9).

Por otra parte, a nivel curricular, la utilización de TAC debe formar parte de las estrategias didácticas y de la evaluación, dos aspectos centrales de un currículo de posgrado, para que su ejecución permita lograr los propósitos que establece y están asociadas a las competencias de egreso, resultado acorde con la relación significativa entre estrategias didácticas virtuales y desarrollo de competencias profesionales (Unsihuay-Tovar et al., 2023), por lo que en los lineamientos curriculares deben considerarse las habilidades (Unesco, 2020).

La utilización de TAC, asimismo, está asociada con las habilidades blandas, como trabajo en equipo, investigación, comunicación, liderazgo, gestión del tiempo y pensamiento crítico; habilidades blandas que constituyen un factor clave para la empleabilidad de cualquier profesional (Rabanal et al., 2020; Tassara-Salviati et al., 2023; Pedraja-Rejas y Rodríguez, 2023; Bravo-Cedeño et al., 2024; De La Rada et al., 2024; Méndez-Martínez et al., 2025) y deben ser propósitos del currículo de cualquier programa de posgrado y que, según Lozano et al. (2022), constituyen elementos clave para alcanzar una educación de calidad, la que debe ofrecer la Universidad para lograr el desarrollo sostenible (Vallespín, 2022).

La utilización de TAC está coligada con los recursos didácticos para el aprendizaje, los que permiten interacción con plataformas virtuales, herramientas digitales y simuladores, lo cual se ajusta a una etapa donde la digitalización y la tecnificación en la educación presenta una tendencia en desarrollo (Kamysbayeva et al., 2021). La utilización de TAC constituye oportunidades, como la adaptación al cambio, propio de la era tecnológica y del conocimiento; las relaciones afectivas, el intercambio de ideas en tiempo real y hasta la discusión en línea; como refieren Velásquez-Humpire y Guerra-de González (2024), las tecnologías  permiten mejorar la acción didáctica en espacios físicos o EVA al permitir a los estudiantes interactuar y colaborar en sus aprendizajes y en la construcción del conocimiento colectivo a partir de la consulta de fuentes de información confiables.

En la Figura II, se aprecia que el desarrollo de habilidades blandas, de acuerdo con las opiniones de los posgraduados entrevistados, está asociado a la educación de calidad, el cual se aprecia cuando se trabaja con igualdad de oportunidades y se prioriza el bienestar social de los estudiantes, esto implica un reto, puesto que implica un proceso de adaptación, por parte de los estudiantes, hacia el respeto a las diferencias.

Fuente: Elaboración propia, ٢٠٢٥.

Figura II: Desarrollo de habilidades blandas, según posgraduados de universidades latinoamericanas

Por otra parte, las opiniones destacaron que las habilidades blandas, también están asociadas con la educación ambiental porque requiere del compromiso de los estudiantes con el planeta que son fundamentales para el desarrollo sostenible. Algunas de las opiniones se aprecian en las siguientes líneas: “El desarrollo de habilidades blandas responde a la educación de calidad porque es un objetivo que permite el bienestar social de las personas, solo con la educación se puede transformar el mundo” (E7).

Las habilidades blandas se desarrollan con la empatía y el respeto a los demás, sobre todo a las diferencias que tenemos entre compañeros, ahí se observa las verdaderas manifestaciones que las personas tenemos, como caja de herramientas para interactuar con los demás. (E3)

Asimismo, las habilidades blandas están asociadas a la educación de calidad (Lozano et al., 2022), cuyo propósito curricular, debe estar acorde al enfoque pedagógico vigente, promover la construcción de conocimientos y la búsqueda del bienestar social. Las habilidades blandas no son de naturaleza únicamente cognitivas, sino son aptitudes que viabilizan la interacción con los semejantes en el ámbito laboral y en la vida social (Espinoza y Gallegos, 2020). Del mismo modo, están asociadas con la educación ambiental, los que se adquieren progresivamente en la educación actual que debe responder a aspectos como el desarrollo sostenible (Unesco, 2020; Martínez y Díaz, 2024); esto es, los lineamientos curriculares deben orientarse es ese sentido (Unesco, 2017; 2024).

Por otra parte, las habilidades blandas están asociadas con manifestaciones como la empatía, enfrentar desafíos o resolver problemas; de manera particular habilidades sociales como la empatía y la comunicación, permiten alcanzar la calidad educativa en el marco de la transformación digital y la mejora continua (Illescas et al., 2025), que guarda relación con el aseguramiento del aprendizaje (Avendaño y Solano, 2024).

Asimismo, su asociación con la educación inclusiva, contribuye a que los posgraduados manifiesten capacidad de adaptarse y colaborar, tener igualdad de oportunidades y respeto a las diferencias, elementos que se enmarcan en una Educación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Unesco, 2017) y hasta mejorar perspectivas de empleabilidad (Infante-Alcántara et al., 2023). Por último, las habilidades blandas se extienden más allá de la universidad o el centro laboral y permiten llevar adelante una mejor vida ciudadana.

Conclusiones

La utilización de TAC difiere para la mayoría de posgraduados panameños y peruanos que estudian docencia, pues los primeros, consideran que el énfasis del uso debe darse en la formación continua/actualización, seguido la educación básica, lo que se invierte en el caso de sus pares peruanos; lo que implica que la implementación de las TAC no sólo debe responder a actividades curriculares, sino también extracurriculares según la demanda social, lo que constituye un reto para la Universidad. Asimismo, las TAC deben orientarse al desarrollo de habilidades blandas y el logro de ODS, lo que demanda la necesidad de realizar innovaciones curriculares en cuanto a propósitos, contenidos, metodología y recursos didácticos tecnológicos en un momento que ha ganado espacio la enseñanza y el aprendizaje digital.

Las opiniones de los posgraduados peruanos indican que deben priorizarse las habilidades blandas en relación a las habilidades investigativas y las habilidades para el trabajo, lo que se invierte según la mayoría de sus pares panameños; dejando en ambos casos relegado el énfasis que debe darse al desarrollo de habilidades técnicas.

La importancia del desarrollo de habilidades, sobre todo blandas, está asociada con la educación de calidad, el objetivo de desarrollo sostenible 4, donde el estudiante construye sus conocimientos y busca su bienestar y el de los demás en el presente y el futuro, la educación ambiental que implica compromiso con el desarrollo sostenible y cuidado del planeta, la educación inclusiva que fomenta igualdad de oportunidades para todos(as) con respeto a las diferencias y la capacidad para adaptarse a situaciones diversas. Las habilidades blandas, en cuanto herramientas socioemocionales que ayudan a enfrentar desafíos, resolver problemas, entre otros, deben desarrollarse desde un currículo que responda a los esfuerzos por lograr la sostenibilidad.

Este estudio aporta evidencia empírica comparada entre posgraduados de Panamá y Perú sobre cómo se percibe y utiliza la implementación de las TAC en relación con el desarrollo de habilidades blandas y el logro de los ODS. Desde un enfoque mixto secuencial, integra resultados estadísticos y testimonios para mostrar, por un lado, que las TAC son valoradas como recursos didácticos relevantes para sostener el aprendizaje colaborativo, la comunicación y otras habilidades socioemocionales; y, por otro, que aún existe una brecha en el énfasis curricular de dichas habilidades a lo largo de la trayectoria formativa. En conjunto, los hallazgos fortalecen la discusión sobre la necesidad de innovaciones curriculares orientadas a la educación para el desarrollo sostenible, especialmente en formación continua y en etapas tempranas de escolaridad.

Entre las principales limitaciones se reconoce que la muestra estuvo circunscrita a posgraduados de programas de docencia de cuatro universidades (dos por país) y a un solo año académico, lo que restringe la generalización hacia otros campos disciplinares o contextos latinoamericanos. Asimismo, los datos cuantitativos provienen de autoinforme, lo cual puede introducir sesgos de deseabilidad social o percepción, y el diseño transversal no permite establecer cambios o efectos causales en el tiempo. En el componente cualitativo, aunque se alcanzó saturación teórica, el número de entrevistas es reducido frente a la diversidad potencial de experiencias institucionales.

Se sugiere ampliar el estudio hacia más países latinoamericanos, distintos programas de posgrado y niveles educativos, para contrastar si los patrones hallados se mantienen o varían según contextos sociotecnológicos y curriculares. También resulta pertinente desarrollar investigaciones longitudinales y/o cuasiexperimentales que evalúen el impacto de intervenciones basadas en TAC sobre habilidades blandas específicas (por ejemplo, pensamiento crítico, liderazgo, colaboración, ciudadanía digital) vinculadas a la sostenibilidad. Finalmente, futuras investigaciones podrían profundizar en variables institucionales (políticas de innovación, formación docente en TAC, acceso y brecha digital, cultura evaluativa) que condicionan la incorporación efectiva de estas tecnologías en marcos de educación para el desarrollo sostenible.

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