Acerca de la Idoneidad de la Propuesta en una
Investigación Proyectiva
Jacqueline Hurtado de Barrera y Marcos Fidel Barrera Morales
Centro Internacional de Estudios Avanzados Sypal. Caracas-Venezuela
Un aspecto determinante en la investigación proyectiva radica en la manera mediante la cual se determina su idoneidad,
con base en aspectos constitutivos de orden metodológico. Para ello, hay que considerar dos criterios generales: en
primer lugar, la forma como se obtiene la información-durante el proceso de indagación-, que luego va a servir de
insumo para el diseño de la propuesta y, en segundo lugar, la manera como se articulan los diferentes componentes
que forman parte de ella -y la pertinencia de esos aspectos-. El objetivo de este ensayo es aportar criterios para
determinar la idoneidad de las propuestas que han sido producto de una investigación proyectiva y más específicamente
para la determinación de su coherencia. Para ello, se vinculan los diferentes estadios de la investigación proyectiva con
los aspectos que definen la idoneidad de la propuesta, tales como pertinencia, viabilidad, aceptación, originalidad,
competitividad, vigencia y efectividad, y se examinó el concepto de coherencia, como aspecto fundamental durante el
proceso de diseño. Además, se hizo una distinción entre el concepto de validación de la propuesta y el de valoración
de la propuesta; también se hicieron distinciones entre la valoración, las pruebas de prototipo y la investigación
evaluativa. Este proceso permitió aportar criterios clave para la valoración de propuestas generadas a partir de
investigaciones proyectivas.
Palabras clave: investigación proyectiva, diseño de propuestas, valoración de propuestas, idoneidad de
propuestas, comprensión holística de la ciencia
About the Suitability of the Proposal in a Projective Research
A crucial aspect of projective research lies in the manner in which its suitability is determined, based on constitutive
methodological aspects. To this end, two general criteria must be considered: first, the manner in which information is
obtained- during the inquiry process- that will later serve as input for the proposal design; and second, the manner in
which the different components that comprise it are articulated, -and the relevance of these aspects-. The objective of
this essay is to provide a set of criteria for assessing the suitability of proposals resulting from projective research, and
more specifically, for determining their coherence. To this end, the different stages of projective research were linked
to the aspects that define the suitability of the proposal, such as relevance, viability, acceptance, originality,
competitiveness, validity, and effectiveness. The concept of coherence was examined as a fundamental aspect during
the design process. In addition, the concepts of proposal validation and proposal analisys were distinguished; some
distinctions were also made between proposal evaluation, prototype testing, and evaluative research. This process
provided some key criteria for evaluating proposals generated from projectives researches.
Keywords: projective research, proposal design, proposal evaluation, proposal suitability, holistic understanding
of science
Notas de autores
Jacqueline Hurtado de Barrera https://orcid.org/0000-0002-6288-2518 email: jachm139@yahoo.com
Marcos Fidel Barrera Morales https://orcid.org/0000-0003-3466-158X email: marfibamo@outlook.com
Los autores declaran no tener conflictos de intereses relacionados con la elaboración del presente trabajo.
Fecha de recibido: 05-05-2025 ~ Fecha de Aceptado: 30-05-2025
DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.15665815
e-ISSN 2731-2429 Depósito legal ZU2021000152
Vol. 32(1) enero junio 2025
https://produccioncientificaluz.org/index.php/encuentro
Introducción
La proyectiva corresponde a uno de los 10 tipos de investigación que se han
conceptualizado desde la comprensión holística de la ciencia. Este tipo de investigación es
fundamental, porque permite desarrollar propuestas, planes, programas, y diseños, dirigidos a
resolver alguna situación, a partir de un proceso riguroso de investigación, sin llegar
necesariamente a su aplicación. Su utilidad se extiende a diversas disciplinas como la educación,
la sociología, las ciencias de la salud, la ingeniería y la arquitectura, entre muchas otras.
Antes de avanzar, conviene precisar algunos aspectos a considerar con respecto al diseño de
propuestas. El primero, es que no toda propuesta es fruto de la investigación. Esto no demerita ni
cuestiona la importancia de las propuestas nacidas del ingenio, la oportunidad y la ocurrencia. Sin
embargo, para efectos de este análisis, conviene tener presente que las consideraciones aquí
esbozadas corresponden a los proyectos que son fruto de una investigación proyectiva. Por eso,
los proyectos urgentes, los llamados factibles (Universidad Pedagógica Experimental Libertador,
UPEL, 2003), los especiales (González, 1996) y los ejercicios afines no se consideran para los
efectos que siguen.
Otro aspecto a precisar tiene que ver con el origen y las características de la investigación
proyectiva. A pesar de que a lo largo de la historia se han llevado a cabo investigaciones
proyectivas, y muchos inventos han sido producto de ella, este tipo de investigación se encontraba
excluida de los desarrollos metodológicos y de los textos de metodología, fundamentalmente por
el predominio del modelo positivista que consideraba que el fin primordial de cualquier
investigación era verificar hipótesis para dar apoyo a las teorías. De esta manera, cualquier otra
cosa que implicara una búsqueda de respuestas a alguna situación fáctica, entraba en el campo de
la tecnología, no de la ciencia (Kerlinger y Lee, 2002).
Al respecto, conviene advertir que los modelos epistémicos que se desarrollaron
posteriormente al positivismo y que aportaron métodos para investigar (tales como el
estructuralismo, la fenomenología, el pragmatismo, el pragmatismo sociologista, el materialismo
dialéctico), tampoco contemplaban el diseño de las propuestas como un tipo de investigación. Por
ejemplo, el estructuralismo y el materialismo dialéctico concluían con teorías; el pragmatismo
(Barrera Morales, 2022; Lewin, 1991) y el pragmatismo sociologista (Fals Borda, 1992) requerían
que la propuesta se aplicara, porque para ellos el conocimiento se generaba en la praxis; por último,
la fenomenología (Husserl, 1995) y el empirismo se concentraban básicamente en las
descripciones. Fue entonces cuando surgió la conceptualización de la investigación proyectiva
desde la comprensión holística de la ciencia, en 1995, y desde ese momento se han ido ampliando
y complementando sus desarrollos (Hurtado de Barrera, 1996; 2010; 2023).
En consecuencia, el fundamento epistemológico que dio lugar a la investigación proyectiva
es la comprensión holística de la ciencia. Esto permitió que la investigación proyectiva no naciera
vinculada a ninguna técnica de análisis en particular, dado que los diferentes modelos epistémicos
que aportaron métodos para investigar tenían preferencia por ciertas técnicas de análisis, algunos
por las técnicas de análisis cuantitativo, y otros por las técnicas de análisis cualitativo. Pero la
comprensión holística, al ser una integración de esos modelos epistémicos -amén de una matriz
gnoseológica-, abrió la posibilidad de trabajar con cualquier tipo de técnica de análisis -cualitativas,
cuantitativas o ambas-, en atención al requerimiento concreto del proceso científico. En este punto
es necesario recordar que lo cualitativo y los cuantitativo ni son enfoques ni métodos ni tipos de
investigación ni diseños, sino que remiten estrictamente a las cnicas de análisis de datos,
requeridas en una investigación determinada (Hurtado de Barrera, 2020).
También es importante destacar que las propuestas que emergen como resultado de las
investigaciones proyectivas no se expresan como un mero conjunto de lineamientos, sugerencias,
ni de orientaciones generales, sino que constituyen un proyecto cuidadosamente elaborado. La
propuesta resultante de una investigación proyectiva puede ser un programa de acción social, el
diseño de un aparato, un diseño curricular, el diseño de un software, el diseño de obras de ingeniería
civil y de arquitectura, también métodos de tratamiento, entre muchos otros (Hurtado de Barrera,
2023). Ahora bien, si la investigación proyectiva tiene como producto concluyente una propuesta,
es importante contar con criterios que permitan precisar si esta propuesta es idónea y si tiene
altas probabilidades de ser efectiva. Este propósito verificador de la idoneidad de la propuesta
nacida de una investigación proyectiva incluye, además, el estudio de la correspondiente lógica de
la argumentación, la cualificación teorética y las precisiones de orden epistémico que consagran la
naturaleza de tal investigación.
Desarrollo
En principio, la investigación proyectiva corresponde a aquellos ejercicios científicos, con
soporte metodológico, capaces de converger en el diseño de una propuesta, como resultado de un
trabajo riguroso de indagación, el cual, soportado sobre el método holopráxico (Hurtado de
Barrera, 2008; 2010), favorece que la propuesta esté suficientemente justificada. La investigación
proyectiva está pensada para que cada uno de los estadios del método aporte la información que se
requiere para que la propuesta sea idónea. Sin embargo, cuando alguno de los estadios del método
se omite indebidamente, es probable que, después de haber culminado la investigación, una vez
que el proyecto haya sido aplicado, ocurran algunas de las siguientes situaciones:
Lo que se generó con la aplicación no era lo que se esperaba, porque los objetivos de la
propuesta no concordaban con las necesidades para las cuales esta fue diseñada.
La propuesta no se pudo llevar a cabo como estaba planificada, a causa de la oposición por
parte de las personas hacia quienes estaba dirigida.
No fue efectiva, porque no se identificaron correctamente los procesos causales.
Está desactualizada en función de los requerimientos y tendencias de la época.
Los recursos requeridos superaron a los recursos que se presupuestaron.
Quienes la aplicaron no estaban debidamente preparados.
No fue competitiva porque ya existían propuestas similares.
A pesar de que se contaba con la información pertinente, la propuesta estaba mal diseñada.
Para evitar las consecuencias anteriores, aunque la investigación proyectiva no llega hasta la
aplicación, es necesario diseñar una propuesta de calidad para prevenir estas situaciones.
Calidad de la Propuesta
Para que los proyectos generados durante una investigación proyectiva sean exitosos deben
cumplir una serie de condiciones su calidad, la cual podría definirse como el hecho de que esta
sea pertinente, viable, aceptada, efectiva, novedosa, vigente, competitiva y coherente (Hurtado de
Barrera, 2010; 2023). Estos aspectos se definen a continuación:
Pertinencia
Una propuesta es pertinente cuando responde a las necesidades del entorno, cuando está en
concordancia con las condiciones, requerimientos y urgencias del contexto. Para que un proyecto
sea pertinente se precisa de un diagnóstico claro y actualizado de las necesidades a resolver, y este
diagnóstico se obtiene cuando se lleva a cabo el objetivo específico destinado a la descripción del
evento a modificar. Así, el investigador puede determinar si la necesidad que anticipó en su
pregunta de investigación realmente existe o si era una suposición errónea. También es posible
distinguir los aspectos donde hay mayores vacíos, de aquellos que no requieren un cambio
sustancial.
Aceptación
Una propuesta tiene demanda cuando las personas a quienes va dirigida la valoran, la
consideran necesaria y están dispuestas a participar en su desarrollo. La información que permite
diseñarla con una alta aceptación se obtiene en un estadio descriptivo de la investigación destinado
a identificar las expectativas, aspiraciones e intencionalidades de los involucrados.
Viabilidad
Es la adecuación de los requerimientos, características y exigencias de la propuesta a los
recursos y condiciones existentes en el contexto para el cual fue diseñada, de manera que sea
posible su aplicación. Villafuerte y Sosa (2020) mencionan siete dimensiones de la viabilidad:
financiera, jurídica, institucional, técnico-operativa, ambiental, social y política. La viabilidad se
logra a través del cumplimiento del objetivo específico de la investigación en el cual se describen
esas condiciones. Cuando el contexto no cuenta con las condiciones requeridas, se debe incorporar
este criterio en la planificación de la propuesta, a través de la previsión de acciones necesarias para
obtener las condiciones para su ejecución.
Competitividad
La competitividad implica que, frente a un conjunto de proyectos, la propuesta diseñada por
el investigador tiene ventajas notables y gana la preferencia de quienes toman las decisiones, de
los usuarios y de los destinatarios. Una forma de lograr competitividad es indagar, durante la
investigación, acerca de las propuestas similares para identificar las ventajas con el fin de
superarlas, y esta información se obtiene en los objetivos específicos destinados a analizar y
comparar existentes que buscan resolver la misma problemática que la propuesta que se está
diseñando.
Originalidad
Tiene que ver con los aspectos que hacen que la misma sea única, lo cual, pueden contribuir
con su competitividad -aunque no la determinan-. Si un proyecto tiene aspectos más novedosos
que otros con el mismo objetivo, resulta más atractivo. La originalidad es un valor agregado, más
no es suficiente por misma. Una propuesta efectiva y original capta más la atención, pero una
que no es efectiva, aunque sea original, no tiene sentido.
Efectividad
Una propuesta tiene efectividad cuando alcanza sus objetivos y genera los cambios previstos
en el evento a modificar. Esto surge de una identificación precisa de las causas -procesos
generadores-, que dan lugar al evento a modificar y que lo mantienen. Las propuestas que se
diseñan solo a partir del diagnóstico situacional o del mero estudio de necesidades tienen una alta
probabilidad de no ser efectivas. El conocimiento necesario para diseñar una propuesta efectiva se
obtiene al cubrir el objetivo específico destinado a explicar los factores que generan la situación a
resolver.
Vigencia
Implica que el proyecto continúa siendo exitoso y necesario durante un largo período de
tiempo, a pesar de los cambios en el entorno y del surgimiento de nuevas necesidades. Para ello,
el investigador debe anticipar las tendencias y los posibles cambios en la situación, a mediano y
largo plazo, a fin de diseñar la propuesta de modo que no sólo cubra necesidades presentes, sino
también ampare necesidades futuras. La información para una propuesta con vigencia a largo plazo
se obtiene en el estadio predictivo de la investigación proyectiva, en el cual se anticipan escenarios
futuros probables del evento a modificar según los cambios en las posibles causas que podrían
determinar su condición futura.
Coherencia
La coherencia se trabaja en el estadio proyectivo de la investigación, al diseñar la propuesta.
La coherencia no solo es uno de los atributos de la calidad, sino que, en última instancia, es el que
hace que el resto de los atributos se manifieste. Se refiere a la manera como el investigador articula
toda la información obtenida en los estadios. Significa que los componentes del proyecto
concuerdan entre sí, que el proyecto está bien estructurado y que no hay contradicciones internas.
Una propuesta que no deriva de los estadios, tiene una alta probabilidad de no ser pertinente ni
efectiva, y también se pone en riesgo su aceptacn, su viabilidad, su vigencia, y su competitividad.
La Figura 1 muestra la relación entre los estadios de la espiral holística y los aspectos de la calidad.
Figura 1
Relación entre los estadios de la espiral holística y los aspectos de la calidad de la propuesta
Nota. Los autores (2025). No siempre es necesario cubrir todos los estadios. Algunas veces el
investigador ya posee la información que le proporcionaría un estadio.
Valoración de la Coherencia de la Propuesta
Cuando se hace una investigación proyectiva cada estadio de la espiral holística contribuye
a lograr cada uno de los atributos de calidad mencionados. Por esa razón, cuando un investigador
omite algún estadio y se salta objetivos específicos que son necesarios, renuncia a información
vital para el éxito de la propuesta -no siempre es necesario cubrir todos los seis estadios previos al
proyectivo, existen especificaciones para saber cuándo un estadio es necesario y cuando no
(Hurtado de Barrera, 2025)-. Esto permite reconocer que toda investigación proyectiva es rigurosa
y, si bien se espera que la idoneidad de la propuesta esté avalada por el proceso lógico y
metodológico emprendido por el investigador, no es suficiente garantía. Si el investigador no
incorpora de manera coherente en el diseño de la propuesta, la información obtenida a lo largo de
los estadios de la investigación tendrá vacíos y, si acaso se logra aplicar, es muy probable que no
alcance sus objetivos.
Las preguntas, entonces, son: ¿Qué garantiza que el diseño la propuesta sea coherente?,
¿cómo apreciar los grados de su estructuración?, ¿cómo evitar que la propuesta corresponda a un
mero ejercicio de coherencismo estructural y epistemológico, más que ser la resultante de la
actividad científica desarrollada a lo largo de una investigación proyectiva? Para responder a estas
interrogantes, un paso crucial es valorar la coherencia de la propuesta, en cuanto a la articulación
de la información obtenida en la investigación y al cumplimiento de los criterios que definen un
buen diseño.
La valoración de la coherencia es una actividad en la cual el investigador examina
cuidadosamente la forma como la propuesta quedó configurada en cada uno de sus componentes,
para asegurarse de que cumpla con todos los requerimientos y para que, en caso de encontrar vacíos
y fallas, se puedan de hacer las ampliaciones y correcciones pertinentes, antes de la versión final.
Es importante diferenciar la valoración de la evaluación de la propuesta: la valoración de la
coherencia de la propuesta se hace con el fin de determinar si está bien diseñada y si es
estructuralmente coherente antes de su aplicación (es básicamente un proceso analítico), mientras
que la evaluación de la propuesta consiste en determinar si fue efectiva o no, después de su
aplicación, es decir si alcanzó sus objetivos y si lo hizo de manera eficiente. Esto último ya
corresponde a una investigación evaluativa.
Otro aspecto fundamental es la diferencia entre la valoración de la propuesta y las pruebas
de un prototipo. Un prototipo es una construcción preliminar de la propuesta, que permite hacer
pruebas en contextos controlados, para asegurarse de que funciona adecuadamente, además de
permitir detectar algunas correcciones o mejoras para ser incorporadas. Las pruebas del prototipo
pueden basarse en simulaciones y en aplicaciones comedidas de la propuesta en contextos
controlados. Aunque las pruebas del prototipo podrían asemejarse a la aplicación, en realidad no
pueden considerarse como un estadio interactivo, puesto que en el estadio interactivo se aplica la
propuesta a la población destino real, y el objetivo es generar los cambios deseados -lo cual
implicaría que la investigación dejaría de ser proyectiva y se convertiría en investigación
interactiva-. Las pruebas del prototipo están dirigidas únicamente a chequear y mejorar el
funcionamiento, lo cual sería parte del perfeccionamiento del diseño, en el estadio proyectivo.
Una tercera distinción es diferenciar entre validación y valoración. En este caso, para la
coherencia de la propuesta se utiliza el término valoración, dado que la palabra validación se utiliza
en el ámbito metodológico para aludir a la validez de los instrumentos, en algunos casos, y en otros
casos para referirse a la validez de la investigación. La validez de los instrumentos se refiere a la
capacidad de un instrumento de medir el atributo que se pretende medir. Por otra parte, la validez
de la investigación abarca dos aspectos: la validez externa, la cual consiste en la capacidad de
generalizar los resultados obtenidos a contextos más amplios, y la validez interna, que alude a la
rigurosidad de la investigación y conduce a que los resultados obtenidos sean certeros (Campbell
& Stanley, 1966; Kerlinger & Lee, 2002). Es importante no confundir la validez de los
instrumentos, ni la validez de la investigación, con la valoración de la coherencia de la propuesta.
Cómo Hacer la Valoración de la Coherencia de la Propuesta
La valoración de la coherencia de la propuesta se basa en un conjunto de criterios de análisis
que se pueden organizar como una matriz de análisis o como un manual de valoración. Esa matriz
de análisis -o este manual- se aplica a los diferentes componentes de la versión preliminar. Si se
trata de una propuesta derivada de una investigación proyectiva no basta con identificar si los
requisitos de una buena planificación están presentes o si esta se basa en un buen diseño. Los
criterios de valoración, además, deben permitir identificar si, efectivamente, el conocimiento
obtenido a lo largo de los diferentes estadios de la investigación proyectiva ha sido incorporados
como parte del diseño (Hurtado de Barrera, 2025).
En algunos contextos, para valorar la propuesta, se suelen utilizar procedimientos similares
a la validación de instrumentos mediante el denominado juicio de expertos. Este procedimiento no
es pertinente para la valoración de la coherencia de una propuesta, pues en este caso lo que se busca
no es el acuerdo entre maneras de definir un concepto, sino el cumplimiento de criterios
previamente establecidos, por lo cual, si se aplica correctamente la matriz de valoración, no se
requiere más de una persona para determinar si los criterios están presentes o no. En este sentido,
algunos autores como Bojacá Martín et al. (2007) consideran que dos de los atributos de un buen
criterio de valoración de propuestas son la confiabilidad y el carácter unívoco; es decir, que las
distintas aplicaciones del criterio, por diferentes personas, deben arrojar los mismos resultados.
Además, que la formulación del criterio no debe dar lugar diferentes interpretaciones por parte de
quienes la valoran. Por tanto, si la matriz de valoración está bien diseñada, no tendría sentido hacer
que varias personas la aplicaran. Los criterios de fondo para la valoración son de carácter
estructural -constitución, coherencia, correspondencia-, también de lógica metodológica -pasos,
estadios, métodos, técnicas-, de precisión epistemológica, así como de esteticidad representativa
de la elaboración de propuestas, vista esta como armonía.
Existen diversos métodos y matrices de análisis para valorar la coherencia de una propuesta,
algunos de ellos utilizados por organismos internacionales y por entes oficiales de algunos países,
encargados de aprobarlas para su ejecución. Entre ellos se puede mencionar el método Ex Ante de
programas sociales, que es un tipo de valoración centrada en analizar la calidad de un diseño antes
de su aplicación, con el fin de tomar decisiones acerca de su aprobación y financiamiento
(Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile, 2019). También se puede mencionar la Matriz
de Marco Lógico, que es una herramienta analítica que forma parte del llamado Enfoque de Marco
lógico desarrollado originalmente por la USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional. Esta matriz valora fines, propósitos, componentes y actividades de una propuesta, a
partir de indicadores, medios de verificación y supuestos en los que se basa (Arenas, 2013). Otra
matriz de valoración es la Matriz de Teoría del Cambio, MTDC, o teoría de programas,
formulada por Weiss (citado por Branchini, 2024). Esta matriz asume como aspectos clave para
valorar una propuesta, los siguientes (Branchini, 2024):
Las necesidades a las que la intervención pretende hacer frente.
Las actividades y los recursos previstos para lograr los cambios esperados.
El posible producto directo de estas actividades.
Los resultados e impactos esperados.
Los mecanismos de cambio, que hacen que la intervención funcione.
Aunque las matrices antes mencionadas son de mucha utilidad y han sido ampliamente
utilizadas, especialmente en la valoración de programas sociales, su uso está más orientado hacia
la valoración de proyectos y programas que no derivan de investigaciones. En el caso de la
valoración de propuestas que han sido producto de una investigación proyectiva, es necesario ir
más allá de los métodos y criterios antes mencionados, debido a que en este tipo de propuestas es
necesario asegurarse, no solo de que esté bien diseñada, sino de que incorpore los resultados de
cada estadio de la investigación y los utilice para asegurar los aspectos de calidad que se requieren.
Matriz de Valoración Códice
A partir de los desarrollos realizados en torno a la conceptualización de la investigación
proyectiva, y del examen de diversas opciones relacionadas con la valoración de propuestas,
programas y planes de acción, en el contexto de la comprensión holística de la ciencia se ha
desarrollado una matriz para la valoración de la coherencia de las propuestas, denominada Matriz
de Coherencia Códice. Los criterios en los que se basa esta matriz son los siguientes:
correspondencia organización, documentación, idoneidad, claridad y enteridad, así:
Correspondencia: Este criterio verifica que los diferentes componentes de la propuesta
estén conectados entre y se correspondan con los hallazgos de cada uno de los objetivos de la
investigación de la cual surgió. Esta correspondencia permite examinar los aspectos orientados a
garantizar su calidad, tal como fue definida anteriormente.
Organización: Consiste en determinar si los elementos constitutivos de la propuesta están
debidamente formalizados. También, en examinar si en su redacción, el contenido de cada aspecto
sigue un orden lógico.
Documentación: Implica revisar si cada aspecto de la propuesta está suficientemente
argumentado, según teorías, conceptos y precisiones semánticas correspondientes, con debido
soporte en referentes, fuentes y similares.
Idoneidad: Es un criterio de importante riqueza conceptual. Remite a la apreciación del
rasgo de identidad y de afirmación propia de la propuesta, a fin de ratificar el principio de
distinción. Esto hace que exija la valoración de cada aspecto, en cuanto al sí mismo, en relación a
los demás elementos, a fin de identificar precisiones que avalan tanto la descripción como la
fundamentación de todos y cada uno de los aspectos constitutivos de la propuesta. Esto garantiza
que cada cosa remita a cada cosa. Por ejemplo, que los objetivos estén formulados como logros y
no como actividades; o que no se confundan métodos con técnicas.
Claridad: Significa que la propuesta está expresada de forma clara, directa, sin
ambigüedades. Es entendible, discernible, distinguible.
Enteridad: Este criterio está orientado a precisar si todos los componentes que integran una
propuesta están presentes, con base en un sutil criterio holístico: el evento tiene relación con el
todo y el todo se expresa, a su vez, en cada elemento que lo distingue (Barrera, 2014).
Cada uno de los criterios descritos abarcan una serie de ítems que se aplican a cada
componente de la propuesta y a su vinculación con los aspectos de la investigación. Algunos
ejemplos de ítems de la matriz de valoración, que pertenecen al criterio de correspondencia son:
Correspondencia entre denominación y eventos de estudio: el nombre de la propuesta
contiene el proceso generador o los procesos generadores, si son varios.
Correspondencia entre justificación y descripción del evento a modificar: la justificación
del programa debe estar basada en los resultados del estadio en el cual se diagnosticó el evento a
modificar y deben mostrar que efectivamente existe la necesidad
Correspondencia entre el logro del objetivo general y el evento a modificar: El logro del
objetivo general está orientado a la transformación o mejora del evento a modificar, en
concordancia con las necesidades detectadas en el estadio descriptivo de ese evento.
Relación entre objetivo general y resultados del proceso generador: la primera parte del
objetivo general de la propuesta indica que se interviene sobre el proceso generador y,
particularmente, en el aspecto de este en el cual se encontró la mayor fuerza explicativa, durante
el estadio explicativo de la investigación.
Correspondencia entre recursos requeridos y recursos disponibles: los recursos y
condiciones que se especifican como necesarios para la ejecución de la propuesta están en
concordancia con los recursos y posibilidades del contexto donde esta se va a aplicar, según los
resultados obtenidos en el estadio descriptivo de las condiciones del contexto.
Correspondencia entre acciones previstas y procesos generadores: las actividades
planificadas en la propuesta contemplan la intervención sobre los procesos causales, y
particularmente sobre los componentes de esos procesos que mostraron mayor impacto sobre las
sinergias del evento a modificar cuando se realizó el estadio explicativo.
La valoración de la coherencia de la propuesta la puede hacer el mismo investigador a partir
de una matriz de análisis con criterios claramente definidos, para luego incorporar las correcciones
necesarias. También la puede hacer el director de la investigación, un asesor o un consultor en el
área de planificación que tenga conocimiento de los eventos de estudio -tanto del evento a
modificar como del proceso generador-. La otra opción es que la valoración sea hecha por una
herramienta automatizado diseñado específicamente con los criterios que rigen para las propuestas
que son producto de investigaciones proyectivas. Esta última opción tendría la ventaja de acceder
a una valoración más imparcial, además de proporcionar una estimación cuantitativa de cada
aspecto. Por último, es importante reportar en el informe de investigación la manera como se hizo
la valoración de la coherencia, las apreciaciones o los puntajes que se obtuvieron inicialmente,
cuáles fueron los aspectos que se incorporaron o se mejoraron en la propuesta, en caso de que eso
haya sido necesario, y cuáles fueron los puntajes o las apreciaciones de coherencia al final, después
de la mejora del diseño.
Conclusiones
Es importante tener presente que la propuesta -en nombre de la investigación proyectiva- es
fruto de un trabajo serio, organizado y secuencial, mediante el cual se desemboca en un producto
que, en grado de proposición, tiene tanto la categoría de científica, como también es expresión
fehaciente de criterios de valoración, entre los cuales están los asociados con la oportunidad, la
circunstancia, la pertinencia y la correspondencia.
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