Primeros Auxilios en Orientación. Un Modelo de
Trabajo en Asesoramiento y Consulta Psicosocial
Leonardo Peña Contreras y Carmen Guillén Azuaje
Facultad de Humanidades y Educación. Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela
En un mundo cada vez más complejo y acelerado, las personas enfrentan diversas situaciones de crisis que pueden
afectar su bienestar emocional y mental. En este contexto, la orientación y el asesoramiento psicosocial se presentan
como herramientas para abordar las necesidades de individuos y comunidades. Esta investigación tiene por objetivo
implementar un modelo de asesoramiento y consulta psicosocial enfocado en la intervención temprana en salud mental.
Partiendo de la premisa que la orientación desempeña un papel vital en prevención y manejo de situaciones que atenten
contra el desarrollo integral de la persona, se necesita vislumbrar un modelo que capacite a los profesionales de la
orientación para brindar una atención oportuna y efectiva. Este es sustentado en tres pilares fundamentales: (1)
Reconocimiento de señales de alerta, (2) Aplicación de técnicas de primeros auxilios desde la Orientación teniendo
como base el principio educativo, y (3) Derivación a servicios especializados cuando sea necesario. Los resultados
demuestran que, al recibir la capacitación desde el modelo educativo, los orientadores pueden adquirir las competencias
necesarias para detectar indicadores de salud mental, proporcionar apoyo psico-socio-emocional, y canalizar a las
personas hacia los recursos y tratamientos especializados pertinentes. Como conclusión se destaca la aplicación del
protocolo sugerido para el ejercicio profesional de la orientación con base educativa donde se contribuye con el
desarrollo del potencial humano desde el descubrimiento de sus habilidades y cursos de acción individual.
Palabras clave: primeros auxilios, orientación, salud mental, modelo educativo
First Aid in Counseling. A Working Model in Psychosocial Counseling and Consultation
In an increasingly complex and fast-paced world, people face a variety of crisis situations that can affect their emotional
and mental well-being. In this context, psychosocial counseling and guidance are presented as tools to address the
needs of individuals and communities. This research aims to implement a psychosocial counseling and consultation
model focused on early intervention in mental health. Based on the premise that counseling plays a vital role in
preventing and managing situations that threaten a person's comprehensive development, it is necessary to envision a
model that trains counseling professionals to provide timely and effective care. This model is based on three
fundamental pillars: (1) Recognition of warning signs; (2) Application of first aid techniques through counseling based
on educational principles; and (3) Referral to specialized services when necessary. The results demonstrate that, by
receiving training from the educational model, counselors can acquire the necessary skills to detect mental health
indicators, provide psychosocial and emotional support, and direct individuals to appropriate specialized resources and
treatments. In conclusion, the suggested protocol for the professional practice of guidance with an educational basis is
highlighted, which contributes to the development of human potential through the discovery of individual abilities and
courses of action.
Keywords: first aid, guidance, mental health, educational model
Notas de autores
Leonardo Peña Contreras https://orcid.org/0009-0003-8046-8534 email: leonardopena007@gmail.com
Carmen Guillén Azuaje https://orcid.org/0009-0003-6262-269X email: carmenmila74@gmail.com
Los autores declaran no tener conflictos de intereses relacionados con la elaboración del presente trabajo.
Fecha de recibido: 16-04-2025 ~ Fecha de Aceptado: 03-06-2025
DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.15665772
e-ISSN 2731-2429 Depósito legal ZU2021000152
Vol. 32(1) enero junio 2025
https://produccioncientificaluz.org/index.php/encuentro
Introducción
En un mundo cada vez más complejo y acelerado, las personas enfrentan diversas situaciones
de crisis que pueden afectar su bienestar emocional y mental. En este contexto, la orientación y el
asesoramiento psicosocial se presentan como herramientas fundamentales para abordar las
necesidades de individuos y comunidades. Los primeros auxilios en orientación se refieren a un
conjunto de intervenciones inmediatas que buscan ofrecer apoyo emocional y psicológico a
aquellos que atraviesan momentos de vulnerabilidad. Este enfoque se basa en la premisa de que
una intervención temprana puede prevenir el deterioro de la salud mental y facilitar el acceso a
recursos adecuados. Es por ello, que surge la imperiosa necesidad de establecer modelos de trabajo
referentes a los procesos de exploración, intervención y evaluación de los sistemas humanos.
La noción de primeros auxilios psicológicos (PAP) fue desarrollada por la Organización
Mundial de la Salud, OMS (2012) y se centra en ofrecer una respuesta inmediata a las necesidades
emocionales de las personas afectadas por situaciones de crisis. Esta intervención se basa en
principios de empatía, escucha activa y validación emocional, permitiendo a los individuos
expresar sus sentimientos y experiencias sin temor al juicio. Según la OMS (2012), los PAP
promueven la estabilización emocional, la reactivación del sentido de seguridad y la conexión con
recursos de apoyo, lo que resulta esencial para el desarrollo de resiliencia. El modelo de trabajo en
asesoramiento y consulta psicosocial en el ejercicio profesional de la orientación se apoya en
diversas teorías psicológicas, incluyendo por ejemplo la teoría del apego de Bowlby (1952), que
resalta la importancia de las relaciones interpersonales en el desarrollo emocional.
La teoría del apego sugiere que el apoyo social es un factor crítico en la recuperación de
traumas y que los orientadores pueden desempeñar un papel vital al ofrecer una relación de
confianza y apoyo. Además, el enfoque centrado en la persona de Carl Rogers (1951) enfatiza la
importancia de la empatía y la aceptación incondicional en el proceso de orientación, elementos
que son fundamentales al implementar primeros auxilios en orientación.
Las tendencias recientes en la salud mental han mostrado un aumento en la demanda de
servicios de orientación y apoyo emocional, impulsado por factores como la pandemia de COVID-
19, el estrés relacionado con el trabajo y las crisis sociales. Según un informe de la OMS (2022),
la salud mental de las poblaciones ha sido gravemente afectada, lo que resalta la necesidad de
modelos de intervención que integren los servicios de orientación con un enfoque en la contención
emocional. Este enfoque no solo se centra en la atención individual, sino que también busca
fomentar la colaboración entre diferentes servicios, creando redes de apoyo que pueden abordar de
forma más efectiva las complejidades de la salud mental el cual es un aspecto fundamental del
bienestar integral de las personas, sin embargo, sigue siendo un área que enfrenta desafíos en
cuanto a la accesibilidad, la aceptación y el abordaje oportuno de los problemas que afectan el
equilibrio emocional y psicológico de los individuos.
En ese contexto, la orientación personal emerge como un campo con gran potencial para
contribuir a la prevención, detección temprana y atención de los problemas de salud mental. La
orientación como tal trabaja desde la parte sana de la persona estando encaminada hacia el
autoconocimiento de sus fortalezas, habilidades potencialidades y destrezas desde el contacto real
con sus propias experiencias. De este modo el individuo aprende desde la facilitación de un
encuentro natural y único con el profesional, desde un modelo estrictamente educativo adquiere
procesa, codifica y le emplea un significado a su vida favoreciendo su autonomía, responsabilidad
y manejo de sus situaciones particulares en función de las vicisitudes presentadas. Para ello, este
modelo se sustenta en tres pilares clave: el reconocimiento de señales de alerta, la aplicación de
técnicas de primeros auxilios psicológicos y la derivación a servicios especializados cuando sea
necesario.
En atención a lo expuesto, esta investigación tiene por objetivo implementar un modelo de
asesoramiento y consulta psicosocial enfocado en la intervención temprana en salud mental.
Fundamentación Teórica
Primeros Auxilios en Orientación
Antes de hacer referencia a los pilares claves en los primeros auxilios, se hace necesario
definir de manera contextualizada los primeros auxilios en orientación, los cuales tienen una
naturaleza meramente educativa y se refieren a las intervenciones iniciales y el apoyo brindado por
los orientadores cuando un individuo experimenta una crisis o dificultad de salud mental
(Kitchener & Jorm, 2002). Esto implica que los profesionales reciban capacitación para poder
identificar señales de alarma, ofrecer apoyo emocional inicial y derivar oportunamente a los
servicios de salud mental cuando sea necesario.
Se presentan como un modelo educativo esencial para la formación de profesionales en el
ámbito de la salud mental. Este enfoque no solo proporciona herramientas prácticas para abordar
las necesidades emocionales inmediatas de las personas en crisis, sino que también fomenta una
cultura de empatía y apoyo dentro de las comunidades. Al integrar los elementos constitutivos en
programas educativos, se capacita a los futuros orientadores y trabajadores sociales en técnicas de
escucha activa, validación emocional y conexión con recursos adecuados, promoviendo así un
enfoque preventivo y proactivo ante situaciones de vulnerabilidad. Además, al equipar a los
educadores y profesionales con estos conocimientos, se garantiza que estén preparados para
intervenir de manera efectiva en momentos críticos, contribuyendo a la resiliencia individual y
colectiva.
En última instancia, la implementación de los primeros auxilios desde la orientación se
encuentra sustentada en un modelo estrictamente educativo; es decir, para el aprendizaje; no solo
mejora la calidad de la atención psicológica, sino que también eleva la conciencia sobre la salud
mental, capacitando a las comunidades para enfrentar y superar los desafíos emocionales de
manera más eficaz.
Salud Mental
La salud mental es un pilar fundamental en el desarrollo integral de las personas,
especialmente en contextos educativos y comunitarios donde la orientación juega un rol clave. Esta
es definida como el “estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias
capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y
fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” (OMS, 2022, p. 1). Es por ello,
que los profesionales de la salud mental y los orientadores deben estar en capacidad de identificar
necesidades emocionales y conductuales, y de esta manera diseñar intervenciones basadas en
evidencia que promuevan el bienestar psicológico. Para ello, es esencial una serie de factores de
riesgo, los factores protectores y los constructos teóricos que sustentan las estrategias de
intervención en poblaciones vulnerables.
Para mayor comprensión en cuanto a la estructura y dinámica de la salud mental en el
individuo, es necesario conocer los factores que inciden en la misma. Entre estos se encuentran:
Factores de Riesgo
Para Herrera Santi (1999), son condiciones individuales, familiares o sociales que aumentan
la probabilidad de desarrollar problemas de salud mental, se consideran de naturaleza individual
como deterioro de la autoestima o autoconcepto negativo, historial de trauma o abuso, dificultades
en habilidades sociales o regulación emocional. Los familiares que integran los conflictos
parentales o dinámicas disfuncionales, antecedentes de trastornos mentales en la familia,
negligencia o falta de apoyo emocional. Los sociales y ambientales, como acoso escolar (bullying)
o discriminación, así como la exposición a violencia comunitaria o inseguridad.
Factores Protectores
Son elementos que mitigan el impacto de los riesgos y fomentan la resiliencia, los cuales
pueden ser individuales donde se destacan las habilidades de afrontamiento (coping) y
autorregulación, inteligencia emocional y sentido de autoeficacia. Por otro lado, los familiares
referidos a la construcción de vínculos afectivos seguros y comunicación abierta, y presencia de
figuras de apoyo (padres, tutores, mentores).
Factores Institucionales y Comunitarios
Describen el acceso a servicios de salud mental integrados (por ejemplo, los programas
school-based), las políticas educativas inclusivas y clima escolar positivo las redes de apoyo entre
pares y actividades prosociales.
Con el transcurso del tiempo se han desarrollado metodologías para para la Intervención
dentro de la Promoción y Conservación de la Salud Mental (Kitchener & Jorm, 2002) las cuales
han tenido su sustento en marcos teóricos y prácticos, como los siguientes:
Enfoque de resiliencia: enfatiza la capacidad de superar adversidades mediante recursos
internos y externos.
Modelo ecológico: intervenciones multinivel: individual, familiar, escolar, comunitario.
Primeros Auxilios Psicológicos (PAP): protocolos para manejo de crisis emocionales en
entornos educativos.
Terapias cognitivo-conductuales (TCC) breves: útiles para trabajar distorsiones cognitivas
en jóvenes.
Aprendizaje socioemocional (SEL): programas como el Aprendizaje Colaborativo
Académico y Social CASEL, que desarrollan autoconocimiento, empatía y toma de decisiones.
Tomando en consideración los elementos antes mencionados, la orientación en salud mental
requiere un enfoque proactivo que combine la prevención, la detección temprana y la intervención
basada en evidencia. Al integrar factores protectores y trabajar sobre los riesgos desde modelos
como el ecológico o primeros auxilios o teorías bajo enfoques psicológicos, los profesionales
pueden empoderar a las poblaciones vulnerables para construir trayectorias de vida más saludables.
La colaboración entre escuelas, familias y comunidades son elementos de gran relevancia para
crear entornos que no solo contengan, sino que también transformen en cuanto a cultura e ideología
la forma de ser, convivir y por ende existir en un ambiente seguro desde todo punto de vista.
Metodología
El presente trabajo, de tipo documental con alcance descriptivo, se fundamenta en los
planteamientos metodológicos expuestos por Hernández-Sampieri y Mendoza (2018) y Arias
(2016), destacando la importancia de la investigación sistemática, el análisis argumentativo y
crítico de fuentes secundarias, que contribuyan a la construcción de nuevos conocimientos.
Siguiendo un enfoque cualitativo, se recopilaron, analizaron y sintetizaron los aportes teóricos de
diversos autores, describiendo sus características y alcance para fortalecer el modelo de
asesoramiento y consulta psicosocial en intervención temprana en salud mental. La metodología
con alcance descriptivo permitió reconocer patrones, tendencias y enfoques clave, brindando una
visión clara y detallada sobre cómo se desarrolla el modelo tanto en teoría como en la práctica.
Gracias a esta perspectiva, el trabajo establece un marco de referencia que ayuda a entender los
fundamentos esenciales de los primeros auxilios en orientación, con intervención psicosocial,
principalmente en atención primaria, con el fin de brindar una respuesta oportuna y efectiva.
Resultados y Discusión
Luego de la revisión documental realizada, se exponen a continuación elementos
relacionados con la atención a personas, grupos u organizaciones, en primeros auxilios en
orientación.
Jorm (2012), propone el modelo de Primeros auxilios de salud mental, donde los
orientadores aprenden habilidades básicas para brindar apoyo inicial y fomentar la búsqueda de
ayuda profesional. De esta manera, desde las escuelas se permite la atención temprana a diversas
poblaciones en función a sus necesidades e intereses. Por su parte, la American School Counselor
Association, ASCA (2022) destaca la importancia de que los orientadores reciban capacitación en
primeros auxilios psicológicos, con el fin de poder identificar problemas de salud mental y
proporcionar una intervención oportuna. Sin esta capacitación se perdería parte de la esencia de la
Profesión del Licenciado en Educación Mención Orientación el cual es la intervención para el
desarrollo del potencial humano,
Por otro lado, American School Counselor Association, ASCA (2020) enfatiza que los
orientadores deben estar preparados para manejar crisis emocionales y brindar contención inicial,
antes de derivar a los estudiantes a los servicios de salud mental correspondientes, y para ellos es
imprescindible el autocuestionamiento de la praxis del orientador desde su formación académica y
personal. De igual manera, señalan que los programas de capacitación en primeros auxilios de
salud mental para orientadores mejoran sus habilidades de identificación y derivación temprana de
personas con problemas de salud mental. Por su parte, Kutcher y Wei (2014) resaltan que los
primeros auxilios en orientación deben incluir una combinación de conocimientos, habilidades y
actitudes que permitan a los orientadores reconocer, comprender y brindar apoyo inicial adecuado.
En contextos de crisis, existen emergencias psicosociales o situaciones de vulnerabilidad,
donde muchas personas experimentan un profundo malestar emocional que puede afectar su
capacidad para afrontar la adversidad. Los Primeros Auxilios en Orientación (PAO) surgen como
una respuesta inmediata y humanizada para brindar apoyo emocional, reducir el impacto del estrés
agudo y conectar a las personas con los recursos necesarios. Pero, ¿cómo identificar cuándo alguien
requiere esta intervención? No todas las personas en dificultad piden ayuda abiertamente; algunas
manifiestan señales sutiles, mientras que otras pueden presentar síntomas más evidentes de
angustia. Reconocer estos indicadores es clave para actuar a tiempo y prevenir un deterioro mayor
en su bienestar psicológico y social.
Principales Signos y Síntomas que Indican que una Persona en Condición de Vulnerabilidad
Amerita Primeros Auxilios en Orientación
En primer lugar: cambios de ánimo repentino y marcado, tristeza, desesperanza, ansiedad o
irritabilidad excesiva (Jorm, 2012), animo fluctuante y emociones intensas sin aparente razón. En
segundo lugar, pensamientos o conductas suicidas como expresiones de deseos de morir o ideas
suicidas (ASCA, 2022), por otro lado, comportamientos de autolesión o intentos de suicidio,
aislamiento social y dificultades interpersonales, retraimiento, alejamiento de familiares y amigos,
así como problemas para establecer y mantener relaciones saludables.
En tercer lugar, los problemas académicos o laborales se traducen en la disminución del
rendimiento, absentismo o deserción escolar (ASCA, 2020), las dificultades para concentrarse,
tomar decisiones o cumplir con responsabilidades, el consumo problemático de sustancias junto
con el uso excesivo de alcohol, drogas u otros comportamientos adictivos (Kutcher & Wei, 2014),
generando el deterioro en el funcionamiento integral debido a dicho consumo.
La identificación temprana de los signos que indican la necesidad de Primeros Auxilios en
Orientación (PAO) es una competencia crítica para los profesionales de la orientación, pues
permite intervenciones oportunas que mitigan el impacto de las crisis psicosociales. Entre los
principales indicadores aunados a los anteriormente expresados se encuentran: alteraciones
emocionales, cambios conductuales bruscos, así como dificultades cognitivas desorientación,
confusión o incapacidad para tomar decisiones). Estos signos, cuando se presentan en contextos de
vulnerabilidad y exigen una respuesta inmediata desde un enfoque ético, empático y cnicamente
fundamentado.
Como orientador, el rol trasciende la mera detección: implica validar el sufrimiento,
estabilizar emocionalmente a la persona y activar redes de apoyo, siempre respetando su autonomía
y dignidad. Los PAO no son solo un protocolo, sino un acto de acompañamiento profesional que
previene cronificaciones del malestar y promueve la resiliencia. Sin embargo, su efectividad
depende de nuestra capacidad para observar con sensibilidad, escuchar sin juicios y actuar con base
en evidencias, evitando tanto la subestimación de riesgos como la patologización de reacciones
normales ante lo anormal.
En un mundo donde las crisis psicosociales son cada vez más frecuentes y complejas, los
orientadores debemos fortalecer nuestras competencias en intervención temprana, trabajando
desde la prevención y la promoción de salud mental. Los PAO son, en esencia, una primera línea
de defensa humanizada que reafirma nuestro compromiso con el bienestar colectivo. En pocas
palabras detectar a tiempo situaciones que afectan a las personas es salvar vidas, y actuar con
profesionalismo es honrar la confianza que depositan en nosotros quienes más nos necesitan.
En ese orden de ideas se describen los síntomas físicos relacionados con la salud mental:
Elemento medular: dolor de cabeza, fatiga, problemas de sueño o apetito, así como las
quejas somáticas sin causa médica clara. Reconocer que existen síntomas claros señalan cuando
una persona en condición delicada y requiere intervención inmediata mediante los PAO. Estos
síntomas se manifiestan en tres dimensiones interconectadas: es necesario acotar que al hacer desde
un principio la descripción de signos, estos vienen interconectados con los síntomas los cuales
pueden describirse de la siguiente manera:
A nivel emocional: presencia de angustia aguda, desesperanza pronunciada, ataques de
pánico o respuestas emocionales desproporcionadas ante situaciones cotidianas.
En el ámbito conductual: observamos aislamiento social repentino, alteraciones
significativas en patrones de sueño/alimentación, conductas autodestructivas o abandono de
responsabilidades básicas.
En lo cognitivo: dificultad para concentrarse, pensamiento desorganizado, verbalización de
ideas catastróficas o incapacidad para identificar soluciones.
Tomando en consideración los aspectos antes mencionados se puede señalar la importancia
del modelo en contextos psicosociales en los cuales detectado el estado de vulnerabilidad de la
persona corresponde a un nivel de intervención temprana siendo un proceso la atención inmediata
puede prevenir el desarrollo de problemas más graves. Al abordar las necesidades desde el punto
de vista biopsicosocial-espiritual de forma proactiva, se pueden reducir las secuelas emocionales.
Para ellos es necesaria la creación de condiciones para gestar el proceso de empoderamiento del
individuo; al ofrecer herramientas y recursos, se fomenta la autonomía del consultante,
permitiéndole enfrentar mejor sus desafíos. De esta manera, al promover la salud mental a través
de la orientación ayuda a desestigmatizar el acceso a servicios psicológicos haciendo la reducción
del estigma o idea preconcebida referente a la percepción de los programas y servicios de
asesoramiento y consulta desde cualquier área referida a la búsqueda de la salud mental, en este
caso la orientación.
Para hacer un acercamiento a un modelo de intervención desde los Primeros Auxilios, se
deben considerar los siguientes elementos que son de gran importancia para la formación del
profesional y su posterior ejercicio:
Reconocimiento de Señales de Alerta
La primera etapa del modelo de Primeros Auxilios en Orientación consiste en la capacitación
de los orientadores para identificar signos y síntomas tempranos de problemas de salud mental. Tal
como señalan Gulliver et al. (2010), “la detección temprana de problemas de salud mental es
crucial para poder brindar una atención oportuna y efectiva” (p. 3). En este sentido, los orientadores
deben adquirir conocimientos sobre las diferentes manifestaciones de trastornos mentales, tales
como cambios en el estado de ánimo, alteraciones del sueño, dificultades de concentración, entre
otros. Asimismo, deben desarrollar habilidades de observación y escucha activa que les permitan
reconocer señales de alerta en los usuarios que acuden a sus servicios.
Aplicación de Técnicas de Primeros Auxilios Psicológicos
Una vez identificadas las señales de alerta, el orientador debe estar capacitado para brindar
un acompañamiento inicial y proporcionar primeros auxilios psicológicos a la persona en crisis.
Esto implica aplicar técnicas de contención emocional, escucha activa y validación de los
sentimientos, con el objetivo de estabilizar la situación y proporcionar un entorno seguro y de
apoyo (Bisson & Lewis, 2009). Tal como menciona Slaikeu (1984), “los primeros auxilios
psicológicos buscan ofrecer una respuesta inmediata y cálida ante la emergencia, con el fin de
evitar mayores complicaciones y preparar el terreno para una intervención más profunda” (p. 45).
En este sentido, los orientadores deben desarrollar habilidades de empatía, comunicación y gestión
de crisis para brindar un soporte efectivo.
Derivación a Servicios Especializados
Cuando el orientador identifica que la persona requiere una atención más especializada, el
siguiente paso es realizar una derivación eficaz a los servicios de salud mental pertinentes. Para
ello, es fundamental que el antes mencionado conozca la red de recursos y profesionales
disponibles en la comunidad, así como los protocolos y procedimientos para canalizar
adecuadamente a los usuarios. Tal como menciona Egan (2014), “la derivación a servicios
especializados debe ser un proceso ágil y bien coordinado, de manera que la persona pueda acceder
rápidamente a la atención que requiere sin que se pierda el contacto y el acompañamiento del
orientador” (p. 78).
Fortalecimiento de Vínculos entre Orientación y Salud Mental
Para que el modelo de Primeros Auxilios en Orientación sea efectivo, es necesario que se
fortalezcan los vínculos y la colaboración entre los servicios de orientación y los sistemas de salud
mental. Esto implica establecer protocolos de derivación, desarrollar estrategias de comunicación
y coordinación, y generar espacios de capacitación y retroalimentación conjunta. Tal como señala
Cormier y Hackney (2012), “la integración de la orientación y la salud mental es fundamental para
brindar una atención integral y continua a las personas, evitando brechas y discontinuidades en el
proceso de acompañamiento y tratamiento” (p. 89).
Estrategias para Fortalecer la Colaboración entre los Servicios de Orientación y la
Conservación de la Salud Mental
En el contexto actual, donde la salud mental se ha convertido en una prioridad global,
fortalecer la colaboración entre los servicios de orientación y los recursos de salud mental es crucial
para abordar las crecientes necesidades de la población. Las estrategias respaldadas por la
investigación ofrecen un enfoque fundamentado para integrar estos servicios, garantizando que las
personas reciban un apoyo integral y continuo. A través de la implementación de modelos
colaborativos, que incluyen la formación conjunta de profesionales, la creación de redes de apoyo
y la sensibilización comunitaria, se puede promover un entorno donde la salud mental se valore y
se proteja.
A continuación, se presentan diversas estrategias que no solo mejoran la eficacia de los
servicios de orientación, sino que también contribuyen a la prevención y tratamiento de problemas
de salud mental, asegurando así un impacto positivo en el bienestar de las personas, mediante
elementos constitutivos en cuanto a procesos de intervención en los sistemas sociales desde el
ejercicio Profesional de la Orientación directamente desde el contacto persona a persona.
Integración de Servicios y Modelos de Atención Colaborativa
El modelo de Atención Integrada propuesto por Rones y Hoagwood (2000), implica la
coordinación de servicios de salud mental y orientación personal para ofrecer un apoyo integral.
De igual manera, el modelo de Atención Escalonada de Suldo et al. (2009) sugiere niveles
de intervención que van desde prevención universal hasta tratamiento individualizado, con una
estrecha colaboración entre orientadores y profesionales de salud mental. De aquí la importancia
del reconocimiento en cuanto a los alcances, límites y la acción inter, multi o transdisciplinaria en
el ejercicio aplicado a personas grupos u organizaciones.
Desarrollo Profesional y Capacitación Cruzada
Formación conjunta del personal de orientación y salud mental (Mellin et al., 2009) para
mejorar la comprensión mutua y las habilidades de trabajo en equipo, de igual manera la
capacitación en primeros auxilios de salud mental (Jorm, 2012) para que orientadores puedan
identificar y derivar oportunamente.
Comunicación y Coordinación efectiva
Establece protocolos claros de derivación y retroalimentación pueden facilitar la transición
de las personas entre servicios en esto se destaca las reuniones para la discusión de casos entre
orientadores y profesionales de salud mental para analizar estrategias de apoyo.
Promoción de la Salud Mental y Reducción del Estigma
Consiste en los enfoques de comunidades promotoras de salud (OMS, 1998) que involucran
a diversos actores de la comunidad, así como las campañas de sensibilización sobre salud mental
lideradas en conjunto. De esta forma, se amplían los servicios, el radio de atención y la
multiplicidad de profesionales.
Investigación y evaluación colaborativa
Esto es un factor en la construcción del corpus teórico en los procesos de intervención
mediante el desarrollo de Proyectos de investigación y evaluación de programas (Mellin et al.,
2010) que incluyan a orientadores y profesionales de salud mental. Uso compartido de datos y
hallazgos para mejorar los servicios.
Estrategias para Brindar Contención Emocional en Casos de Personas en Condición de
Vulnerabilidad
La contención emocional es un componente esencial en el trabajo de los orientadores,
especialmente cuando se enfrentan a personas en condición de vulnerabilidad. Estas situaciones
requieren un enfoque sensible y adaptado a las necesidades específicas de cada individuo. Al
implementar estrategias efectivas, como la escucha activa, la validación de emociones y la creación
de un espacio seguro para la expresión de sentimientos, los orientadores pueden ayudar a las
personas a enfrentar sus desafíos de manera más resiliente. Además, el uso de técnicas de
intervención breve y la identificación de recursos comunitarios no solo refuerza el apoyo
emocional, sino que también promueven la autonomía y el empoderamiento del consultante. Este
enfoque integral permite a los orientadores brindar una respuesta adecuada y humanizada,
fundamental para el bienestar de aquellos que atraviesan situaciones difíciles.
Escucha Activa y Empática
Consiste en prestar atención plena a la persona, sin interrumpirla ni juzgarla (Rones &
Hoagwood, 2000), así como la utilización de técnicas de escucha reflectiva para demostrar
comprensión y validar sus emociones (ASCA, 2020). De esta manera, se establecen vínculos de
interés, reflexión como parte del inicio del proceso de cambio en la persona.
Comunicación Asertiva y Tranquilizadora
Esto permite mediante el proceso de hablar en forma calmada, clara y respetuosa (Kutcher
& Wei, 2014). A fin de transmitir esperanza y confianza en la capacidad de la persona para superar
la crisis.
Establecimiento de un Ambiente Seguro y de Confianza
Un rapport adecuado debe ser conforme a la proporción de un espacio privado y libre de
distracciones, a fin de generar una atmósfera de calidez, aceptación y confidencialidad (Kutcher &
Wei, 2014). Así, la persona es capaz de sentirse atendida, escuchada y sobretodo protegida desde
su integridad total y sobretodo desde la confidencialidad.
Identificación y Validación de Emociones
Ayudar a la persona a reconocer y expresar sus sentimientos (Jorm, 2012). Favorece a
normalizar y legitimar las emociones, sin minimizarlas ni patologizarlas. De esta, manera, se
procede a identificar y resaltar las habilidades, capacidades y estrategias de afrontamiento de la
persona (ASCA, 2022) para motivar a la persona a utilizar sus propios recursos para hacer frente a
la situación, reforzamiento de las fortalezas y recursos personales.
Derivación y Coordinación con otros Profesionales
Informar a la persona sobre los recursos y servicios de salud mental disponibles, permite
facilitar el contacto y la coordinación con los profesionales de la salud mental, de ser necesario.
Todo esto en caso que lo amerite.
Evaluación de la Efectividad de las Estrategias de Contención Emocional Utilizadas en la
Práctica
Para contribuir al logro de la efectividad de los procesos de orientación en función al
desarrollo del potencial humano se deben tomar en consideración los siguientes elementos:
Observación del Estado de la Persona
Permite monitorear cambios en el estado de ánimo, nivel de agitación, tensión muscular, etc.
(Jorm, 2012). Observar si la persona se muestra más tranquila, serena y receptiva después de la
intervención. Preguntar a la persona cómo se sintió durante y después de la intervención. De igual
manera, incentivar a la retroalimentación verbal de la persona y solicitar su percepción sobre la
ayuda brindada y si sintió que fue útil.
Evaluación de Indicadores de Riesgo
Esto es un factor en que permite la eficiencia de la intervención donde se valora si los
pensamientos/conductas suicidas, autolesivas o de consumo problemático disminuyeron (ASCA,
2022) permiten observar si hubo una mejora en la capacidad de la persona para afrontar la crisis.
Seguimiento a Corto y Mediano Plazo
Favorece a la praxis el mantener contacto con la persona y monitorear su evolución en las
siguientes semanas. De esta manera se evalúa si la persona logró acceder a los servicios de salud
mental recomendados. De igual manera de logra la revisión y ajuste de las estrategias para analizar
qué estrategias funcionaron mejor y cuáles necesitan mejorarse (ASCA, 2020). De esta forma
pueden incorporase a los aprendizajes obtenidos en intervenciones futuras.
Registro y Documentación
Por último y no menos importante se debe llevar un registro de las intervenciones realizadas
y sus resultados (Kutcher & Wei, 2014), utilizar este registro permite identificar patrones,
tendencias y áreas de mejora. Tomando como base lo antes planteado, los procesos de intervención
como profesionales de la orientación se fundamentan en tres pilares esenciales de acuerdo al
registro como parte de la consolidación del proceso orientador: primero, la detección temprana
mediante escucha activa y observación profesional; segundo, la estabilización emocional a través
de técnicas de contención y validación; y tercero, la derivación adecuada cuando se identifican
necesidades que superan nuestro ámbito de acción. El ejercicio efectivo de los PAO requiere
equilibrio profesional: debemos evitar tanto la minimización de señales de alerta como la
medicalización innecesaria de respuestas humanas ante situaciones adversas.
En consecuencia, la intervención se enmarca siempre en principios éticos de respeto a la
autonomía, confidencialidad y no juicio. En contextos de creciente complejidad psicosocial, los
orientadores deben mantener una formación continua en detección de riesgos y protocolos de
actuación, recordando que nuestra primera intervención puede ser determinante en el proceso de
recuperación de la persona. Los PAO representan así no solo una técnica profesional, sino un
compromiso ético con el bienestar individual y colectivo.
Conclusiones
El modelo de Primeros Auxilios en Orientación propuesto en esta investigación representa
una estrategia innovadora y necesaria para mejorar la atención en salud mental a través de la
participación activa de los profesionales que la ejercen. Al capacitarlos en el reconocimiento de
señales de alerta, la aplicación de cnicas de primeros auxilios psicológicos y la derivación
oportuna a servicios especializados, se crea un sistema de detección temprana y acompañamiento
que contribuye a la prevención, el manejo y la recuperación en situaciones que comprometan la
salud mental. Asimismo, el fortalecimiento de los vínculos y la coordinación entre los servicios de
orientación y los sistemas de salud mental es fundamental para garantizar una atención integral y
continuada, evitando brechas y discontinuidades que puedan poner en riesgo el bienestar de las
personas.
La orientación personal desempeña un papel crucial en el ámbito de la salud mental,
especialmente en la implementación de estrategias de contención emocional que son
fundamentales para apoyar a individuos en situaciones de vulnerabilidad. La efectividad de estas
estrategias no solo radica en su capacidad para proporcionar alivio inmediato ante el sufrimiento
emocional, sino también en su potencial para fomentar un sentido de seguridad y confianza en
quienes buscan ayuda. Cuando los orientadores utilizan técnicas respaldadas por la investigación,
como la escucha activa, la validación de emociones y la creación de un entorno de apoyo, se
establece un marco que no solo atiende las necesidades emocionales de los consultantes, sino que
también promueve su bienestar a largo plazo.
Además, fortalecer la colaboración entre los servicios de orientación y los recursos de salud
mental es esencial para crear un sistema de apoyo integral. Esta colaboración permite una atención
más holística, donde los orientadores pueden actuar como puentes entre las personas y los servicios
especializados, facilitando el acceso a recursos que pueden ser cruciales en momentos de crisis.
Las estrategias de trabajo conjunto, que incluyen la capacitación continua de profesionales y la
creación de redes interinstitucionales, son fundamentales para garantizar que los individuos reciban
la asistencia adecuada en el momento oportuno, maximizando así el impacto positivo en su salud
mental.
Las estrategias que los orientadores pueden implementar para brindar contención emocional
a personas en condición de vulnerabilidad son variadas y deben adaptarse a las circunstancias de
cada individuo. La identificación de necesidades específicas, el uso de intervenciones breves y el
fortalecimiento de la resiliencia personal son componentes clave que permiten a los orientadores
no solo ofrecer apoyo inmediato, sino también empoderar a los consultantes para que enfrenten sus
desafíos de manera más efectiva. En conjunto, estos elementos crean un enfoque integral que no
solo aborda las crisis emocionales, sino que también sienta las bases para una salud mental más
robusta y sostenible en la comunidad.
La combinación de estrategias de contención emocional efectivas, la colaboración entre
servicios de orientación y salud mental, y el enfoque adaptativo de los orientadores ante situaciones
de vulnerabilidad, constituyen un modelo para mejorar la salud mental de las personas. Esta
sinergia no solo beneficia a los individuos que reciben apoyo, sino que también fortalece el tejido
social, promoviendo un entorno donde la salud mental es prioritaria y accesible para todos Los
Primeros Auxilios en Orientación representan una oportunidad para posicionar a los orientadores
como agentes clave en la promoción de la salud mental, contribuyendo a la construcción de
comunidades más resilientes y saludables.
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