Introducción
En la actualidad, a nivel mundial, la lectura cada vez tiene más importancia en el desarrollo
óptimo de una educación de calidad, debido al empleo de diversas áreas del saber y contextos,
traduciéndose ello en un hábito donde interactúan las personas. En atención a ello, Estevez (2021)
plantea que, mediante una práctica habitual constante y uso de estrategias efectivas de lectura, se
incentiva al estudiante a mejorar su capacidad para identificar ideas principales, establecer
secuencias y realizar comparaciones que les permitirán alcanzar una comprensión más profunda
del contenido leído.
La lectura y la comprensión lectora es un tema investigado por diversos autores, quienes
expresan que la lectura es un proceso constructivo individual, interactivo e integrativo, estratégico,
automático y metacognitivo, y para su comprensión es necesaria la interpretación, identificación,
precisión lingüística, inferencia y el sentido crítico de quien la realiza. La lectura es una actividad
que brinda placer y satisfacción intelectual a las personas, siendo relevante para su relación con el
mundo, para alcanzar metas y resolver problemas. Es un proceso que debe darse desde la niñez
para descubrir el valor del texto escrito, acercarse con curiosidad e interés y a través de su
comprensión y argumentación, convertirlo en una extensión de vida. Es un proceso complejo que
involucra diversas capacidades cognitivas, por esto es esencial implementarlo con estrategias que
fortalezcan la comprensión lectora. Es una de las herramientas de aprendizaje más importantes
para que los educandos hagan posible su formación académica (Sumarriva-Bustinza et al., 2024;
Maestre-Rodríguez & González-Roys, 2023; Andrade & Utria, 2021).
Cabe destacar que las habilidades básicas de lectura, se constituyen en herramientas
fundamentales para que los estudiantes continúen sus aprendizajes durante toda la vida, donde las
competencias lectoras les generan un desarrollo sostenible y su integración con las habilidades
cognitivas los ayudan a mejorar su comprensión en la ejecución de tareas y trabajos escolares. Al
respecto, Armijos et al. (2023), expresan que la comprensión lectora es un reto trascendental que
enfrenta la educación latinoamericana, ya que muchos alumnos presentan dificultades en la lectura,
y más aún en análisis y discusión de textos. También evidencian deficiencias, por parte de los
docentes, en la aplicación de estrategias metodológicas que incidan eficazmente para que el
estudiante logre comprender y sintetizar la información de forma pertinente, durante su
escolaridad.
Al respecto, el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de Calidad en Educación,
LLECE (2019), aplicó a una muestra de estudiantes latinoamericanos de 3° y 6° grado, la prueba
ERCE, que incluía la Lectura, basadas en el análisis curricular de los países participantes, de donde
surgieron dos dominios, comprensión de diversos textos y conocimiento textual. Los resultados
generados por este instrumento se compararon con la prueba TERCE del año anterior; ambas
aplicaciones muestran en general, que se mantienen estables, al no observase una mejoría en los
niveles de logro, reflejando que un grupo de países incluido Colombia, no han logrado subir el
nivel de lectura comprensiva de sus estudiantes; mientras otros, se mantienen aún más bajos, de
allí la necesidad que en Latinoamérica se propongan estrategias globales que pueden ayudar a
promover el desarrollo de la comprensión lectora en los educandos de educación básica.
Con relación al análisis de la comprensión lectora, el Ministerio de Educación Nacional de
Colombia, MEN (1998), indica que los niveles de comprensión lectora literal, inferencial y crítico
son referentes para caracterizar los modos de leer, por ello se constituyen mediante una trasposición
educativa en una opción metodológica, para caracterizar la competencia en lectura en la educación
básica primaria y secundaria, lo que representan categorías para el análisis de la comprensión
lectora en los estudiantes con el empleo de la evaluación de esta habilidad.
Actualmente, en Colombia, se exploran los niveles de comprensión lectora de niños y
jóvenes de todo el país a través de las Pruebas SABER, que se desarrollan en las instituciones
educativas, conjuntamente el Ministerio con de Educación Nacional y el Instituto Colombiano para