Educación Física y Estilos de Vida Saludable.
Análisis Teórico-Reflexivo
Yudy Elena Toro Giraldo
Doctorado en Ciencias de la Educación. Universidad Metropolitana de Educación, Ciencia y Tecnología.
Panamá-Panamá
A menudo se observan problemas en los estudiantes como sedentarismo, obesidad, falta de energía, estrés, ansiedad,
apatía, soledad, falta de concentración. Una respuesta posible a esta situación en la implementación de actividades
físicas y recreacionales. La educación física cada día es más relevante para promover condiciones de vida saludables
de forma integral, tanto físicas, como mentales y sociales, en todas las etapas existenciales de los seres humanos. Esta
disciplina resulta ser una herramienta pedagógica importante y accesible para fomentar habilidades físicas,
comunicativas, colaborativas, psicosociales, de formación de valores, desde la niñez hasta la vejez. El propósito de
este artículo es analizar mediante una revisión teórica-reflexiva, el impacto de la educación física en la promoción de
estilos de vida saludables en los estudiantes. Se realizó una revisión de la literatura científica publicada seleccionando
artículos de bases de datos académicas como Scopus, SciELO y Redalyc, que abordan la temática desde un enfoque
educativo. Los resultados muestran que la educación física, cuando se trata desde una perspectiva integral, tiene un
alto potencial para incidir en la adopción de hábitos saludables. No obstante, enfrenta desafíos como la escasa
valoración institucional, la débil formación docente en salud y la falta de articulación entre distintos sectores sociales.
Se concluye que fortalecer el rol pedagógico de esta disciplina es clave para avanzar hacia una educación comprometida
con el bienestar y el desarrollo integral de los educandos.
Palabras clave: educación física, estilos de vida saludable, educación integral
Physical Education and Healthy Lifestyles. Theoretical-Reflective Analysis
Problems such as sedentary lifestyle, obesity, lack of energy, stress, anxiety, apathy, loneliness, and lack of
concentration are often observed in students. One possible response to this situation is the implementation of physical
and recreational activities. Physical education is increasingly relevant for promoting healthy living conditions in a
holistic mannerphysical, mental, and socialat all stages of human existence. This discipline proves to be an
important and accessible pedagogical tool for fostering physical, communicative, collaborative, psychosocial, and
value-building skills, from childhood to old age. The purpose of this article is to analyze, through a documentary
review, the impact of physical education on promoting healthy lifestyles in students. A review of the published
scientific literature was conducted, selecting articles from academic databases such as Scopus, SciELO, and Redalyc
that address the topic from an educational perspective. The results show that physical education, when approached
from a holistic perspective, has a high potential to influence the adoption of healthy habits. However, it faces challenges
such as low institutional recognition, weak teacher training in health, and a lack of coordination between different
social sectors. It is concluded that strengthening the pedagogical role of this discipline is key to advancing toward an
education committed to the well-being and comprehensive development of students.
Keywords: physical education, healthy lifestyles, integral education
Notas de autores
Yudy Elena Toro Giraldo https://orcid.org/0009-0005-7819-2924 email: yudytoro.est@umecit.edu.pa
La autora declara no tener conflictos de intereses relacionados con la elaboración del presente trabajo.
Fecha de recibido: 07-04-2025 ~ Fecha de Aceptado: 07-05-2025
DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.15665690
e-ISSN 2731-2429 Depósito legal ZU2021000152
Vol. 32(1) enero junio 2025
https://produccioncientificaluz.org/index.php/encuentro
Introducción
A menudo se observan problemas en los estudiantes como sedentarismo, obesidad, falta de
energía, estrés, ansiedad, apatía, soledad, falta de concentración. García Garro (2022), plantea que
la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la inactividad física es un problema de
salud pública mundial, es un factor de riesgo que frecuentemente se relaciona con aspectos de
orden emocional, sobre todo en los adolescentes con sedentarismo, que abusan del uso de
dispositivos electrónicos y redes sociales, propiciando un aislamiento social. Una respuesta posible
a esta situación en la implementación de políticas y programas efectivos que favorezcan las
actividades físicas y recreacionales, considerando aspectos educativos, sociales, psicológicos,
ambientales.
En opinión de Prado y Albarrán (2023), la Educación Física aporta a cualquier individuo
salud física y mental. Físicamente ayuda a mantener, recuperar o mejorar la salud y la energía
corporal; proporciona agilidad, flexibilidad, resistencia, mejora la función del sistema cardiaco y
respiratorio, entre otras. Mentalmente, promueve valores como disciplina, perseverancia,
bienestar, cooperación y trabajo en equipo, además fomenta las relaciones interpersonales, la
comunicación y el control de emociones.
Los hábitos de vida saludable son esenciales para el desarrollo integral de los estudiantes,
particularmente en la adolescencia, una etapa de cambios físicos, emocionales y cognitivos. Por
esto, en el ámbito escolar, la Educación Física desempeña un papel relevante para promover
prácticas que contribuyan al bienestar general de los aprendices. Al respecto, De León Marín
(2024), expresa:
La función de la educación física es esencial en el desarrollo completo de los estudiantes, ya
que no solo mejora sus habilidades físicas, sino que también enriquece sus capacidades
cognitivas, emocionales y sociales de manera integral. Esta disciplina es clave para fomentar
hábitos de vida saludables, impactando positivamente tanto en la salud física como mental
de los alumnos a través de la participación constante en variadas actividades físicas (p. 2).
Fortalecer estilos de vida saludable es una prioridad educativa, particularmente en una
sociedad donde prevalece el sedentarismo, uso indiscriminado de celulares, video juegos, redes
sociales, consumo de bebidas alcohólicas y otras sustancias dañinas para el organismo. Según
Bernate et al. (2020), la educación física aporta condiciones sociales, y actitudinales idóneas;
promueve hábitos saludables, desarrolla habilidades relevantes como el trabajo en equipo,
liderazgo y fortalecimiento de la autoestima. En este sentido, el propósito de este artículo es
analizar mediante una revisión teórica-reflexiva, el impacto de la educación física en la promoción
de estilos de vida saludables en los estudiantes.
Fundamentación Teórica
Estilos de Vida Saludable y su Impacto en la Educación
La Organización Mundial de la Salud, OMS (1986), definió el concepto de estilo de vida, en
el marco de la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, y la describe como una forma
general de vida basada en la interacción entre las condiciones de vida en un sentido amplio y los
patrones individuales de conducta determinados por factores socioculturales y características
personales” (p. 1). Un estilo de vida saludable está relacionado con hábitos que resulten positivos
para la salud. Este concepto se ha convertido en el centro de los estudios sobre bienestar y
educación.
Rivera de Ramones (2019) expresa que los estilos de vida son patrones de comportamiento
que influyen en la salud de las personas, y uno de sus componentes son los hábitos alimentarios,
entre los factores biológicos, sociales y culturales de la conducta humana, que permiten potenciar
la salud. Se observa que muchos individuos adoptan hábitos alimentarios practicados por amigos
y compañeros de su entorno, prefiriendo comidas y bebidas pudiendo ser perjudiciales para su
organismo, pero que se constituyen en una práctica social.
Los estilos de vida saludable no solo abarcan aspectos físicos, como la alimentación
equilibrada y la actividad física regular, sino que también involucran el bienestar emocional, la
higiene del sueño y la gestión del estrés. Así, “Las prácticas de actividad física, autocuidado y
alimentación cumplen un rol relevante como estimulantes de la capacidad de aprendizaje de los
estudiantes, al mismo tiempo que disminuyen la ansiedad y el estrés” (Torres et al, 2019, p. 361).
La educación física, como asignatura curricular, tiene el potencial de fomentar el interés por
la actividad física y el desarrollo de hábitos saludables a largo plazo, por esta razón, y de acuerdo
con las apuestas que se erigen desde el Ministerio de Educación Nacional, MEN, Colombia (2016),
los estilos de vida saludable se definen como “el desarrollo de habilidades y actitudes de los niños
y niñas para que tomen decisiones pertinentes frente a su salud, su crecimiento y su proyecto de
vida, y que aporten a su bienestar individual y colectivo” (p. 1). En este sentido, los estilos de vida
implican la capacidad de adaptarse y utilizar el conocimiento de manera efectiva en diversas
situaciones de la vida diaria, reconociendo la escuela como un ente transformador en lo estudiantes,
de acuerdo a las diferentes vivencias que se presentan a diario en el área y cómo se le da solución
a las mismas.
Al respecto, las Naciones Unidas. Comisión Económica para América Latina y el Caribe,
CEPAL (2019), en uno de los objetivos de desarrollo sostenible exponen que todos los niños y
niñas tienen derecho a entornos de aprendizaje seguros, integradores y promotores de salud, allí se
aborda la necesidad de que los estudiantes adquieran conciencia de la importancia de una buena
nutrición, de una educación física de calidad y de la prevención del consumo de sustancias nocivas;
así pues, por medio del juego, el deporte y el aprovechamiento del tiempo libre, los estudiantes
adquieren las competencias básicas para que mejoren y tengan autoconocimiento de sí mismo y es
allí donde la educación física, con sus múltiples manifestaciones, se vuelve un ente trasformador
de los estilos de vida saludable en la escuela.
Siguiendo a Ruiz González (2015), es preciso reconocer que el concepto de estilos de vida
saludable ha evolucionado a lo largo del tiempo en respuesta a los avances en la medicina, la salud
pública, y las ciencias sociales. Inicialmente, sostiene el autor, que se asociaba con la ausencia de
enfermedad, pero en la actualidad se entiende como un conjunto de hábitos y comportamientos que
favorecen el bienestar físico, mental y social del individuo. La OMS (1986) ya había ampliado esta
definición al considerar factores como la actividad física, la alimentación equilibrada, el descanso
adecuado y el bienestar emocional como componentes clave de un estilo de vida saludable.
Los estilos de vida saludables, considerados patrones de comportamiento, que involucran
principalmente hábitos alimentarios y actividades físicas, potencian la salud y generan una
sociedad saludable (Rivera de Ramones, 2019). Estos incluyen la adopción de una dieta
equilibrada, la práctica regular de actividad física, la gestión adecuada del estrés, el mantenimiento
de relaciones sociales satisfactorias y el abandono de conductas perjudiciales como el tabaquismo
y el consumo excesivo de alcohol (Giraldo et al., 2010). La importancia de estos estilos de vida
reside en su capacidad para prevenir enfermedades crónicas, mejorar la calidad de vida y promover
un envejecimiento saludable.
La educación para la salud es hacer un bien colectivo, formando a los individuos para
contribuir en su salud de manera participativa y responsable, cambiando conductas perjudiciales y
promoviendo el aprendizaje de hábitos de vida saludable. Así, el proceso educativo debe promover
y educar a las personas; no solo es enseñar conductas, sino motivarlos para adquirir
comportamientos saludables (De La Guardia & Ruvalcaba, 2020). De acuerdo a esto, es preciso
mencionar que la educación en estilos de vida saludables en las instituciones educativas,
especialmente en la educación básica y media, permite el desarrollo de diferentes habilidades para
la vida que son requeridas para el crecimiento personal y social, lo que deriva en un bienestar
integral de los estudiantes. Así pues, la reflexión de estilos de vida saludable en la escuela, también
le apunta al mejoramiento de habilidades curriculares, académicas y sociales.
La Educación como Promotora de Hábitos Saludables
Gálvez-León y Rivera-Muguerza (2021) afirman que la educación desempeña un papel
central en la promoción de hábitos saludables, ya que proporciona los conocimientos, las
habilidades y las actitudes necesarias para adoptar estilos de vida que favorezcan el bienestar
individual y colectivo. Desde una perspectiva integral, la escuela se convierte en un espacio clave
para la formación de ciudadanos responsables con su salud y la de su comunidad. Así, la escuela,
en planteamientos de Giraldo et al. (2010), como institución socializadora, tiene la responsabilidad
de transmitir conocimientos sobre salud y bienestar, fomentar la actividad física, promover una
alimentación equilibrada y desarrollar competencias socioemocionales que favorezcan el
autocuidado.
El impacto en los programas educativos se debe confrontar con las necesidades o
problemáticas que le dieron origen. La formación de los educandos es el aspecto relevante en un
programa de innovaciones en salud y determina la capacidad básica para su funcionamiento. En
general, la inclusión de la promoción de estilos de vida saludables en el currículo escolar se justifica
por sus efectos positivos en el rendimiento académico, en el comportamiento social y en la calidad
de vida de los alumnos (Mendoza-Charris et al., 2022).
Desde estas reflexiones, Nieves Taquia (2024), sostiene que la educación y la salud están
estrechamente relacionadas, pues un individuo con acceso a una educación de calidad tiene más
posibilidades de adoptar hábitos saludables, lo que impacta positivamente en su calidad de vida.
Así las cosas, sostiene el autor, la promoción de la salud en el ámbito escolar se basa en la idea de
que el conocimiento y la concienciación pueden influir en la toma de decisiones respecto a la
alimentación, la actividad física, la higiene y el bienestar emocional. Bajo esta perspectiva, la OMS
(1986; 2020), afirma que la educación permite a las personas comprender los riesgos asociados a
ciertos comportamientos y adoptar medidas preventivas para evitar enfermedades.
En esa misma dirección, Pérez et al. (2008), consideran que cuando la educación vincula
aspectos de salud en sus procesos de prevención y promoción, los programas con propósitos
terminan siendo efectivos para contrarrestar problemas focalizados en determinadas poblaciones,
por ejemplo, programas de educación sexual y reproductiva ayudan a reducir embarazos
adolescentes y enfermedades de transmisión sexual; la enseñanza de primeros auxilios capacita a
los estudiantes para responder ante ciertas emergencias médicas. Además, una educación en salud
efectiva fomenta la equidad social, permite a las comunidades más vulnerables acceder a la
información importante para mejorar sus condiciones de vida. Por esta razón, según los autores, la
alfabetización en salud contribuye a disminuir la brecha entre distintos sectores de la sociedad,
generando una cultura de autocuidado y prevención.
En términos de Martínez Ruiz (2014), Ruiz González (2015) y Ramos Valverde (2009), la
educación es una herramienta poderosa para la promoción de hábitos saludables, ya que permite
que las personas adquieran conocimientos y habilidades que influyen en su bienestar a lo largo de
la vida. A través de estrategias bien diseñadas en alimentación, actividad física y salud mental, la
escuela puede contribuir significativamente a la formación de ciudadanos responsables con su
propio cuerpo y con su entorno. Es fundamental que el compromiso con la educación para la salud
sea una prioridad en las políticas educativas, garantizando así un impacto positivo en la sociedad
a corto y largo plazo.
La Educación Física y su Aporte a los Estilos de Vida Saludable
La educación física cumple un papel fundamental en la formación integral del individuo,
especialmente en la promoción de estilos de vida saludable desde etapas tempranas. Diversas
investigaciones han documentado los múltiples beneficios que aporta esta disciplina en la salud
física, mental, emocional y social del ser humano (Morales-de-la-Rosa et al., 2025; Parra-Romero
& Pabón-Chocontá, 2024; Rincón Barreto et al., 2024; González-Gross, 2024).
La educación física promueve la actividad física regular, lo cual contribuye a la prevención
de enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y
enfermedades cardiovasculares. Como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022),
“la educación física en la escuela representa un entorno clave para promover la actividad física
habitual y estilos de vida activos desde edades tempranas” (p. 1).
A través de juegos, deportes y dinámicas cooperativas, la educación sica estimula el
desarrollo de habilidades motrices, la autoconfianza, el trabajo en equipo y la autorregulación
emocional. Según González-Rave et al. (2021), “la educación física proporciona un espacio idóneo
para el desarrollo de competencias sociales y emocionales que son esenciales para una vida
saludable y equilibrada” (p. 45).
La participación regular en clases de educación física reduce el tiempo sedentario y mejora
indicadores de salud mental, como la disminución de síntomas depresivos y ansiosos. Bailey et al.
(2023) afirman que “la participación en clases de educación física está asociada con mejores
niveles de salud mental y bienestar emocional en niños y adolescentes” (p. 28).
La educación física no solo impacta el presente, sino que establece las bases para mantener
estilos de vida activos en la adultez. De acuerdo con Ortega et al. (2020), “la exposición temprana
a programas de educación física de calidad se relaciona con una mayor probabilidad de mantener
la actividad física en etapas posteriores de la vida” (p. 12). Referente a esto, en el contexto
educativo actual, el área de educación física ha sido asumida con mucha más rigurosidad, cuenta
con lineamientos curriculares que determinan las competencias en las que se debe formar a los
estudiantes encaminados a mejorar los estilos de vida.
El Ministerio de Educación Nacional, MEN, Colombia (2010), propone las orientaciones
pedagógicas para la Educación Física, Recreación y Deporte, una apuesta bastante relevante en el
ámbito académico, porque se muestran nuevas rutas de acción para la enseñanza de esta área de
conocimiento, la cual no estaba reglamentada, y no era una asignatura pensada con la rigurosidad
que otros saberes poseían. De esta manera, el MEN (2010) presenta las líneas de acción en
relación con las competencias que los estudiantes deben desarrollar en sus procesos de formación,
competencias que en su conjunto apuntan a la formación de sujetos capaces de afrontar el mundo,
con cualidades que les permita superar los retos de la vida cotidiana y que sean individuos
funcionales física, social y emocionalmente.
Metodología
La metodología utilizada en este artículo se fundamentó en un enfoque cualitativo, con un
diseño basado en la revisión documental y un nivel descriptivo. Este enfoque permitió analizar el
fenómeno objeto de estudio a partir de la interpretación de fuentes teóricas y empíricas, impresas
y digitales, sin intervención directa en el estudio (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018). Se
recurrió a fuentes documentales de bases de datos científicas como Redalyc, Proquest, Scielo,
Science Direct, entre otros, para delimitar el objeto de estudio y reconocer propuestas teóricas que
den cuenta del fenómeno a estudiar. Así mismo, se recurre a los siguientes digos booleanos como
criterios de búsqueda: “educación física”, estilos de vida”, “estilos de vida saludables”, “estilos
de vida saludables en adolescentes”. El criterio de búsqueda fueron artículos y libros electrónicos
sin temporalidad, no obstante, se privilegiaron aquellos más recientes.
Resultados y Discusión
Los hallazgos del presente trabajo (Tabla 1), abordan estudios que hacen referencia a la
educación física y los estilos de vida saludable. Los autores hacen aportes desde los resultados
provenientes de sus investigaciones, reforzando la importancia de la educación física como un
componente clave en la formación de estilos de vida saludable.
Tabla 1
Aportes teóricos de investigaciones sobre educación física y estilos de vida saludable
Autor (es)
Título
Aportes
Morales-de-la-Rosa,
Cedillo-Ramírez,
Comba-Marco-del-
Pont, & Rivera
(2025)
Percepción de la
actividad física en
estudiantes
universitarios
Los factores que condicionan problemas de salud se deben a
la mala alimentación y ausencia de ejercicio. Tener buenos
hábitos desde la infancia y en la etapa universitaria permite
contar con una mejor calidad de vida. Los estudiantes
entienden que la actividad física es la manera más efectiva
para estar saludable, acompañándolo de alimentación y
descanso.
Estrada-Araoz,
Ayay-Arista,
Cruz-Laricano, &
Paricahua-Peralta
(2024)
“Estresores académicos
y los estilos de vida de
los estudiantes
universitarios. Un
estudio predictivo en
una universidad
pública”
Cursar muchas asignaturas, presión por el rendimiento
académico, relaciones familiares, trabajo, aspectos
económicos, son factores que generan estrés en los
educandos. Estos son considerados un problema común y
puede tener múltiples efectos negativos en su salud física y
mental. Muchos estudiantes tienen dificultades para mantener
una dieta balanceada, realizar actividad física de manera
constante, cuidar su salud de forma integral, manejar
adecuadamente el estrés y buscar apoyo en otras personas.
Chalapud-Narváez,
Molano-Tobar,
Gómez Chávez, &
Maldonado López
(2024)
Estilos de vida durante
el confinamiento y post
confinamiento por
covid-19 en estudiantes
de Tumaco, Colombia
El Covid-19 generó cambios en todos los ámbitos, sobre todo
en los estilos de vida saludable debido a las contingencias
sanitarias. Un alto porcentaje de personas que realizaron
actividad física y consumían verduras y frutas diariamente se
sintieron más saludables. La condición de salud de personas
con estilos de alimentación inadecuados e inactividad física
se vio agravada. Es necesario implementar acciones
educativas para concientizar de como los estilos de vida
pueden generar afecciones a la salud.
Parra-Romero, &
Pabón-Chocontá
(2024)
Hábitos y estilo de
vida saludable de
estudiantes
universitarios de
programas de deporte
en Colombia
Los hábitos y estilos de vida saludable son muy importantes
en la sociedad, para prevenir la aparición de enfermedades
crónicas. Los estudiantes de programas deportivos de varias
universidades de Colombia tienen hábitos y estilos de vida
saludables buenos. Los deportistas con sobrepeso presentan
un bajo rendimiento frente a los atletas con un peso adecuado.
Aquellos deportistas cuyo peso estaba por encima del
indicado, afirman ser personas con hábitos alimenticios no tan
adecuados.
Rincón Barreto,
Echeverry Vásquez,
Rengifo Guzmán,
Murillo Mosquera,
Rodríguez Ruiz, &
Hernández Montoya
(2024)
Imagen corporal,
autoestima y hábitos de
vida saludable en
estudiantes de
Medellín
Los estudiantes sienten alguna preocupación por su imagen
corporal, por su peso y respecto a la autoestima. Los
resultados muestran una diferencia entre las creencias y las
prácticas. A pesar de sentir informidad corporal y autoestima
baja, los alumnos consideran importante el cuidado del
cuerpo, pero no son habituales las actividades que
contribuyen a mantener una vida saludable.
Autor (es)
Título
Aportes
Larrahondo Golú &
Hurtado López
(2024)
Análisis del aporte del
sistema general de
seguridad social en
salud sobre los estilos
de vida que impactan la
salud de la población
estudiantil de una
institución pública de
educación escolar de
Jamundí del primer
semestre 2023
Se exploró el impacto del Sistema General de Seguridad
Social en Salud (SGSSS) en los estilos de vida y la salud de la
población estudiantil, reflejando áreas de oportunidad para
fortalecer hábitos alimenticios, niveles de actividad física y
salud mental. Los estudiantes que empezaron a reforzar de
manera constante y potente sus hábitos concernientes a la
actividad física, mejoraron sustancialmente su salud. La
implementación de programas de salud escolar que
promuevan estilos de vida saludables puede tener beneficios a
largo plazo al reducir la carga de enfermedades.
González-Gross
(2024)
Ejercicio físico y
nutrición: sinergia para
un estilo de vida
saludable
Nutrición, ejercicios y otros factores del estilo de vida, van
interactuando a lo largo de la vida y condicionan nuestra
salud. Desde la infancia, es necesaria la adquisición de
hábitos alimentarios saludables y de habilidades motrices
básicas. Para adquirir y mantener estilos de vida saludable es
importante el acompañamiento profesional formado para
educar a padres y familias, niños en la escuela, en la
formación profesional, en la universidad, a los adultos en el
trabajo y después en la jubilación.
Paricahua-Peralta,
Estrada-Araoz,
Velasquez Giersch,
& Herrera-Osorio
(2023)
Explorando las
Prácticas Saludables:
Estilos de Vida entre
Estudiantes
Universitarios de la
Amazonía Peruana
El estudio de los estilos de vida ha adquirido gran relevancia
debido a diversas características condicionantes, como el
consumismo tecnológico, hábitos alimentarios, actividades de
ocio, las rutinas diarias. Es necesario promover y fomentar
hábitos saludables, implementando estrategias y programas
que fortalezcan el bienestar estudiantil y su calidad de vida,
como la sana alimentación y las actividades físicas y
recreativas.
Melo Martínez,
Rosario González, &
Bennasar García
(2023)
Uso de las TIC y su
influencia en estilos de
vidas saludables en los
estudiantes
Se reflexiona sobre el uso de las TIC y su influencia en los
estilos de vida saludable de los estudiantes, ya que en la
última década ha tenido un impacto importante en la forma en
que las personas se comunican, se relacionan y realizan
labores diarias. Los estudiantes que pasan tiempo excesivo
frente a una pantalla, con vida sedentaria, sin ninguna
actividad física y alimentos poco saludables padecen de
obesidad, estrés y ansiedad. Es importante que los educadores
y padres de familia fomenten el uso responsable de las TIC, a
fin de implementar estrategias para equilibrar el tiempo que
los estudiantes pasan frente a las pantallas con actividades
físicas y sociales, y fomentar hábitos alimenticios saludables.
Chalapud-Narváez,
Molano-Tobar,
&Roldán-González
(2022)
Estilos de vida
saludable en docentes y
estudiantes
universitarios
Los hallazgos permiten concluir que los estilos de vida de los
docentes y estudiantes universitarios se deben potencializar
con programas que permitan una educación sobre nutrición y
responsabilidad en salud, y el fomento en la realización de
actividades físicas, teniendo procesos de acompañamiento
para llegar a la excelencia. Sin importar la actividad que
desempeña una persona sea docente o estudiante, se
convierten en una limitante para la realización de ejercicio
físico, lo cual hace evidente la necesidad de plantear
estrategias que vinculen la actividad física a los espacios
académicos.
Autor (es)
Título
Aportes
Mendoza-Charris,
Ricaurte-Rojas,
Maury-Mena, &
Alonso-Palacio
(2022)
“Evaluación del
impacto en la formación
continua del docente en
innovaciones de estilos
de vida saludable”
La evaluación del impacto en programas de formación debe
confrontarse con las necesidades o problemas que dieron
origen. La formación de los participantes es determinante en
un programa de innovaciones en salud. La propuesta de
valorar el programa Generación Vida Nueva es lograr
incorporar la educación nutricional e incrementar los niveles
de actividad física en las instituciones educativas. Se
determinó que un alto porcentaje de la población tiene hábitos
de estilo de vida saludable adecuados para la edad de
docentes y estudiantes.
Serna Ortega,
Obando Naspiran,
Sánchez Acosta,
Pérez Sierra, &
Botero Bernal
(2022)
“Características
psicológicas, estilos de
vida y hábitos
alimentarios en
estudiantes
universitarios en
Medellín, Colombia
Existe una relación entre características psicológicas como la
ansiedad, el miedo y la tristeza, con los estilos de vida y los
hábitos de alimentación, específicamente en la población
universitaria. Es de gran relevancia crear de planes y
proyectos enfocados en mejorar los hábitos de vida de los
estudiantes universitarios, considerando la alimentación
adecuada y las actividades físicas, puesto que de esto
dependerá el desarrollo de su carrera profesional
Nota. Elaboración propia (2025)
Los hallazgos analizados evidencian la estrecha relación entre la actividad física, la
alimentación y el bienestar integral de los individuos. Se destaca que un porcentaje significativo
de la población reconoce la actividad física como un componente esencial para la salud,
complementándola con hábitos de alimentación balanceada y descanso adecuado.
En cuanto a la adopción de estilos de vida saludables, se resalta que la infancia temprana es
una etapa clave para la consolidación de hábitos relacionados con la alimentación, la regulación
del sueño y la actividad física. Esto sugiere que las estrategias de intervención deben enfocarse en
esta población, dado que en estos primeros años se establecen patrones de comportamiento que
pueden mantenerse en la adultez.
Por otro lado, se evidencia que la relación entre la condición corporal y el rendimiento
deportivo es determinante. Los deportistas con sobrepeso presentan un desempeño inferior en
comparación con aquellos que tienen un peso adecuado en función de su talla, lo que sugiere que
los hábitos alimenticios juegan un papel crucial en la preparación y el rendimiento físico. Esta
problemática se extiende al ámbito educativo, donde se encontró que estudiantes con una condición
nutricional inadecuada, tanto por bajo peso como por obesidad, enfrentan desafíos en su
desempeño físico y académico.
Otro hallazgo relevante es el impacto del tiempo de exposición a pantallas en la salud de los
estudiantes. Se identificó que el uso excesivo de dispositivos electrónicos está asociado con
problemas como obesidad, estrés y ansiedad, lo que reafirma la importancia de establecer
regulaciones y promover hábitos que equilibren el tiempo dedicado a actividades sedentarias con
la práctica de ejercicio físico.
Además, los resultados muestran que los programas de intervención son eficaces para la
modificación de hábitos alimentarios, especialmente en la ingesta de frutas, aunque su influencia
en la promoción de la actividad física es menos evidente. Esto indica la necesidad de desarrollar
estrategias más efectivas que integren la educación nutricional y el fomento del ejercicio de manera
equilibrada.
En el ámbito universitario, se observa que la práctica regular de actividad física no solo
mejora la condición física de los estudiantes y docentes, sino que también influye en su imagen.
Asimismo, se destaca la existencia de un alto porcentaje de individuos con hábitos saludables
adecuados para su edad, aunque persisten desigualdades nutricionales, particularmente en la
adolescencia.
Un aspecto crítico identificado es la relación entre la salud mental y la alimentación, ya que
los estudiantes con alto niveles de estrés y depresión muestran patrones de consumo poco
saludables, caracterizados por una alta ingesta de azúcares, ultraprocesados y bebidas gaseosas.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de intervenciones integrales que aborden tanto la salud
mental como los hábitos alimentarios y la realización de actividades físicas, desde un enfoque
multidisciplinario.
En términos de salud fisiológica, la actividad física demostró ser beneficiosa en la regulación
de variables como la tensión arterial, la frecuencia cardiaca en reposo, el perímetro de cintura y el
índice de masa corporal, lo que confirma su papel preventivo en enfermedades metabólicas y
cardiovasculares. Igualmente, se identificó que la actividad física fue una estrategia clave para
mitigar los efectos negativos de la pandemia por COVID-19, especialmente en la calidad del sueño
y la salud mental de la población estudiantil.
Conclusiones
El análisis de los resultados permite evidenciar la relevancia de la actividad física y la
alimentación equilibrada en la promoción de estilos de vida saludables. No obstante, persisten
desafíos asociados a la falta de regulación en el tiempo de exposición a pantallas, la presencia de
desigualdades nutricionales y la necesidad de intervenciones más efectivas en la educación física
y la salud mental. Por ello, se recomienda la implementación de estrategias integradas que articulen
políticas educativas, programas de promoción de la actividad física y la consolidación de entornos
saludables desde la infancia.
Los resultados enfatizan el papel fundamental de la educación física en el desarrollo integral
de los estudiantes. Se reafirma que esta área no solo contribuye al bienestar físico, sino que también
impacta en la salud emocional y social de los jóvenes. En este sentido, se sugiere la necesidad
urgente de fortalecer su enseñanza mediante estrategias pedagógicas innovadoras y políticas
educativas que garanticen su correcta implementación dentro del currículo escolar.
Referencias
Bailey, R., Hillman, C. H., & Van Dusen, D. (2023). Physical education and adolescent well-being:
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Bernate, J., Fonseca, I., & Jiménez, M. (2020). Impacto de la actividad física y la práctica deportiva
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Chalapud-Narváez, L., Molano-Tobar, N., Gómez Chávez, L., & Maldonado López, C. (2024).
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