Introducción
La incorporación de la educación ambiental (EA) en el currículo educativo ha tomado una
relevancia creciente en Colombia, en particular a la luz de la crisis ambiental global y los Objetivos
de Desarrollo Sostenible (ODS), que buscan una educación integral en sostenibilidad y cuidado
del medio ambiente (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura, UNESCO, 2020). En opinión de Peñata Luna y Cuellar López (2022), el proceso evolutivo
de la EA en Colombia ha estado profundamente vinculado a compromisos asumidos en diversos
eventos internacionales; en estos encuentros, se han puesto de manifiesto importantes avances y
logros en el ámbito ambiental, resultado del intercambio de ideas, análisis de problemáticas,
generación de controversias y construcción de consensos entre las naciones participantes; sin
embargo, se enfrenta al reto de mejorar los mecanismos de participación, gestión y divulgación del
conocimiento para mejorar los programas y proyectos ambientales. En este contexto, la
transformación de la EA en Colombia se presenta como una necesidad crucial para responder a los
desafíos socio-ambientales contemporáneos.
La transformación implica una reinterpretación de la EA que vaya más allá de la transmisión
de conocimientos, buscando promover una perspectiva más holística, sistémica e interdisciplinaria
que integre la complejidad de las problemáticas ambientales actuales. Se trata de pasar de un
enfoque tradicional, enfocado en la mera transferencia de información, hacia uno que fomente la
participación activa, la reflexión crítica y la vinculación con las realidades locales, permitiendo
que estudiantes y docentes se conviertan en agentes de cambio comprometidos con el desarrollo
sostenible (Valero & Febres, 2019). De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, MEN,
Colombia (2023), la formación integral y educación CRESE (ciudadanía para la reconciliación,
antirracista, socioemocional y para el cambio climático) que propone el gobierno nacional en su
Plan Nacional de Desarrollo busca promover la creación de centros de interés PRAE para la acción
climática, lo que se alinea con la necesidad de reinterpretar conceptos y enfoques asociados a la
educación ambiental que den respuesta a desafíos socioambientales del siglo XXI.
Los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE) han surgido como una estrategia clave en
Colombia para promover la comprensión de los problemas ambientales en las instituciones
educativas. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ministerio de Educación
Nacional, MEN, Colombia (2002), los PRAE buscan fomentar una educación integral que vincule
a la comunidad educativa en el desarrollo de proyectos enfocados en la protección y conservación
del entorno. En lugar de ser una actividad aislada, los PRAE buscan fomentar una EA integral, lo
cual implica la participación activa de toda la comunidad educativa (estudiantes, profesores,
padres, personal administrativo) en el diseño, desarrollo e implementación del proyecto.
Los PRAE permiten a los estudiantes y docentes reflexionar sobre su contexto local y
desarrollar habilidades y valores hacia una comunidad educativa comprometida con la
sostenibilidad ambiental (Flórez Restrepo, 2013). No obstante, aunque los PRAE representan un
avance, persiste una carencia de propuestas que integren eficazmente la dimensión ambiental en la
práctica curricular, especialmente en la educación básica primaria (Bohórquez, 2018).
Esta falta de un enfoque pedagógico adecuado dificulta el desarrollo de competencias
ambientales en los estudiantes, limitando su capacidad para comprender de manera crítica y
holística los desafíos ambientales. En este sentido, Leff (2004) destaca que la educación ambiental
debe promover una visión sistémica e interdisciplinaria, encaminada a analizar los problemas
ambientales desde múltiples perspectivas y disciplinas.
Algunos estudios han identificado que, en el contexto colombiano, las prácticas pedagógicas
tradicionales siguen predominando en la enseñanza ambiental; en muchas ocasiones, la EA queda
limitada a ejercicios de aula descontextualizados, solo con la pretensión de cumplir las actividades
programadas del calendario escolar, sin relacionarlo con las particularidades de los territorios. La