Encuentro Educacional

ISSN 1315-4079 ~ Depósito legal pp 199402ZU41

Vol. 24 (1,2,3) enero - diciembre 2017 Edición Especial: 84-97

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Una mirada más allá de la Literatura: El Chico Omega

Nubia García Yamín

Universidad Privada Nororiental Gran Mariscal de Ayacucho.

Núcleo Cumaná. Cumaná-Venezuela nubiaanizza@hotmail.com


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Resumen


Este estudio, de carácter documental, tuvo el propósito de analizar el relato Chico Omega, cuyo autor es César Mallorquí, más allá de la literatura, tratando de dar cuenta de las múltiples dimensiones que tiene el fenómeno del acoso escolar por su multirreferencialidad, y remontarlo a otros campos del saber, como son la filosofía, antropología, psicología y pedagogía, para ampliar sus horizontes de comprensión, lo que implica la necesidad de una solución integradora, una visión holística y sistémica desde variadas disciplinas del conocimiento. El método seleccionado para lograr tal propósito fue el hermenéutico, empleado en el análisis e interpretación de contenidos, y constituye un valioso aporte a la investigación documental con apoyo de una entrevista realizada al autor, de la cual se extraen algunos trechos de información considerados por la investigadora relevantes para comprender e interpretar el objeto de estudio. El basamento teórico se orientó desde lo filosófico, antropológico, psicológico y pedagógico, disciplinas que han estudiado la angustiosa existencia humana desde su campo particular. Dar una mirada analítica desde estas concepciones estableciendo analogías con el contenido literario del relato, fue el procedimiento empleado en la investigación. La comprensión de la complejidad del acoso escolar es una demanda actual de la pedagogía, que requiere de la ayuda afectiva desde la esfera familiar, y desde lo profesional, la orientación pedagógica y psicológica del entorno escolar, integrando los saberes que gravitan alrededor de esta realidad social que ha venido agravándose en los últimos tiempos.


Palabras clave: Acoso; omega; existencia; poder; sumisión.


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Recibido: 22-07-2017 ~ Aceptado: 02-11-2017


A look beyond Literature: The Omega Boy


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Abstract


This documentary study was intended to analyze the Chico Omega story whose author is César Mallorquí, beyond the disciplinary field of literature, trying to account for the multiple dimensions of the phenomenon of bullying due to its multi-referentiality, and trace it to other fields of knowledge, such as philosophy, anthropology, psychology and pedagogy, to broaden their horizons of understanding, which implies the need for an integrative solution, a holistic and systemic vision from various disciplines of knowledge. The method selected to achieve this purpose was the hermeneutic, used in the analysis and interpretation of content, and constitutes a valuable contribution to documentary research with the support of an interview with the author, from which some sections of information considered by the relevant researcher to understand and interpret the object of study. The theoretical foundation was oriented from the philosophical, anthropological, psychological and pedagogical, disciplines that have studied the distressing human existence from their particular field. Giving an analytical look from these conceptions, establishing analogies with the literary content of the story, was the procedure used in the investigation. The understanding of the complexity of bullying is a current demand of pedagogy, which requires emotional help from the family sphere, and from the professional, the pedagogical and psychological orientation of the school environment, integrating the knowledge that gravitate around this reality social that has been worsening in recent times.


Keywords: Bullying; omega; existence; power; submission.

Introducción


Uno de los componentes del relato literario se relaciona con las vivencias o la ficción del escritor. Las primeras se constituyen por episodios de vida que forman parte del sujeto quien hace el relato, pero también, pueden intervenir elementos irreales, ficticios creados por la imaginación del autor, y es allí donde se habla de ficción.

Las vivencias experimentadas en las instituciones escolares suelen dejar su huella, tanto las de índole positiva como negativas. El objeto de análisis

del presente artículo tiene que ver con las experiencias de vida de estas últimas. Se refiere al acoso escolar, que se inicia junto al nacimiento de la escuela; su estudio, pareciera tener una complejidad creciente, por cuanto ahora se ha extendido a las redes sociales con una crueldad pasmosa. La pedagogía, filosofía, psicología, sociología, ética, y la antropología, entre otras disciplinas, cada una desde sus visiones, se han ocupado de esta problemática, adquiriendo importancia en el campo de la literatura, el cine, la televisión.


Partiendo desde el relato “Chico Omega”, cuyo autor es César Mallorquí, se pretende realizar un análisis del acoso escolar más allá de la Literatura, por cuanto, si bien ésta da corporeidad expresiva a las capas profundas de la realidad, se abre la posibilidad de nuevos horizontes para la interpretación, traspasando sus fronteras, como un reto de los nuevos tiempos, donde la nota característica es la complejidad, como pensamiento que relaciona, en oposición a aquel que atrinchera el conocimiento en parcelas disciplinarias.

Chico Omega es la expresión literaria de un fenómeno real y universal en las instituciones educativas, y su análisis, apoyado fundamentalmente en la Hermenéutica desde diversos campos del saber, se ve enriquecido en este trabajo por una entrevista realizada al autor del relato, reseñado a lo largo del texto. Al preguntarle sobre si el relato fue vivencial, una ficción o una combinación de ambos, respondió:

Si la pregunta es si yo he sufrido acoso escolar en mi infancia, la respuesta es no. Pero presencié un caso de acoso. Yo debía de tener once o doce años. Arrastrado por el grupo, incluso participé en el acoso, para mi eterna vergüenza. Hasta que un día vi al chico acosado con lágrimas en los ojos, y me sentí fatal. A partir de ese momento, se acabó el acoso por mi parte, e hice todo lo que pude por evitar que mis compañeros siguieran martirizando al pobre chico (Mallorquí, 2016:1).

La intención del análisis es dar otra mirada al relato más allá de la literatura, acercándola a la existencia humana, concebida bajo el enfoque filosófico Heiddeggeriano como un fenómeno mediante el cual, el hombre es lanzado a un mundo (Dasein) abierto de posibilidades en una situación real o ficticia concreta; a la relación hombre- sociedad, como una relación de poder

- sumisión, bajo la visión antropológica naturalística-vitalista y la concebida por Foucault y Fromm, y desde la Sociología y la Pedagogía, por el rol que le toca desempeñar a la familia y la escuela como instituciones formadoras de patrones de conducta de niños y jóvenes.


Fundamentación teórica


Todo autor plasma en sus escritos su conciencia de escritor, su visión del mundo, del hombre y sus posibilidades, enmarcado en un determinado contexto sociocultural; de tal manera, que el personaje central de este relato, constituiría un residuo fenomenológico que expone la intencionalidad socio- histórica de su creador.

El texto literario en cuestión es bastante corto; narra las experiencias de una víctima del acoso en la escuela donde estudia, en un período de tiempo también muy breve, prácticamente, veinticuatro (24) horas, redactado en segunda persona; es un tú que soy yo, como cuando quien piensa, se ordena hacer algo: “Te incorporas y te sientas en la cama con los ojos todavía


abotagados por el sueño” (Mallorquí, 2012:11).

El acoso escolar es un fenómeno inserto en la existencia humana, y en este relato, supuestamente se manifiestan vivencias del autor o las creencias propias de su imaginario cultural que expresan la conciencia de su “ser” y de su personalidad, sobre la manera en que éste mira el mundo escolar, un mundo, como bien éste dice en el relato, “lleno de promesas… un nuevo día, si, un día en el que todo es posible…cualquier cosa puede suceder” (Mallorquí, 2012:11).

El existir humano, se considera una apertura de posibilidades para relacionarse con las cosas. Pero, el existir auténtico o propio, consiste en hacer suyas algunas de esas posibilidades, reconociéndolas o aceptándolas como las de uno mismo en una relación libre. La filosofía heideggeriana parte de la estructura de un ser existencial, un ser-en-el mundo; “el ser mismo con respecto al cual el Dasein se puede comportar de esta o aquella manera, y con respecto al cual siempre se comporta de alguna determinada manera, lo llamamos existencia” (Heiddegger, 1953:32). En su filosofía, el hombre es conciencia y vida; un “proyecto” definido, una expresión del “Dasein”. El hombre es “poder ser”, y su “modo de ser” es la posibilidad, con la cual constituye su mundo y su realidad. Este hombre es lanzado al mundo; ha ido a parar en la posibilidad de ser sí mismo, o de no serlo, que se resuelve siempre tan sólo por medio del existir mismo.

El poder ser se descubre como posibilidad propia del existir, en el sentido de que es, sólo en cuanto puede ser. Como entes que somos, presentamos características o propiedades, que son siempre maneras de ser posibles. En el relato en cuestión, el Dasein del Chico Omega es decidido por el autor, visionado desde su imaginario cultural, y el comportamiento del chico se relaciona con su ser, según su posibilidad más propia.

Todas las estructuras de ser del Dasein, son modalidades de su ser, y sus posibles representaciones se plantean a partir de la cotidianidad o “término medio” que implican una especie de promedio estadístico de las maneras en que éste se establece en el mundo.

En el relato, los modos del ser y su comportamiento existencial, se reflejan en la conducta social desarrollada por los chicos en las instituciones escolares, asociados por el autor con la manada de lobos, y sería el modo Alpha, Beta y Omega. Allí, el autor muestra que el niño Omega representa a una clase, “a un modo del ser”, es la víctima del acoso, blanco de todas las agresiones sociales del resto de la manada existente en la escuela. Su existenciario es el modo Omega, esa es su posibilidad, una posibilidad inauténtica de sí mismo, una existencia enajenada, que es tal real como la auténtica, sin que eso signifique ser menos o un grado de ser inferior, sino que ese es su existir, su “estar ahí”.


El ser del Chico Omega, aparece en la escena y presenta esa condición, porque hay en esencia, otros, para los cuales, su ente está, como dice Heiddegger <<hecho a la medida>>; esto, es, el niño Omega, la víctima está ahí, porque en la escena también están los niños Alfa y Beta, los acosadores; por ello, “las estructuras del Dasein… son cooriginarias con el estar -en-el- mundo” (Heiddegger, 1953:19).

El Dasein tiene un matiz afectivo, es un sentimiento, su sentir-se, al que le denomina Heiddegger “estado de yecto” que, define su situación en el mundo, está lanzado a él, y se manifiesta a lo largo del relato: “durante unos segundos sientes una punzada de angustia por haberte despertado, pero ese dolor, ese taladro sordo que te perfora por dentro, desaparece poco a poco sumido en la resignación” (Mallorquí, 2012:11). Esa sensación que asume y recibe como una carga existencial, desconociendo su <<de dónde>> viene, y su <<a dónde va>> con ella; para él, no es comprensible la causa de la situación en que se halla sumido, más aún, no sabe cuándo terminará. En el caso del chico Omega: “aguantar, y aguantar, y aguantar, soportar lo insoportable” (Mallorquí, 2012:11).

Estos estados afectivos de angustia, donde su existencia es puesta siempre en escena, siendo, y siempre por hacer no es una cosa lograda, hecha; es el estado por el que pasa cualquier chico o chica Omega, reflejado en situaciones como éstas que se presentan en el

relato: Tus compañeros se ríen. De ti. Una vez más. No importa, estás acostumbrado. Es el vacío absoluto, el aislamiento total. La soledad se abate sobre ti como una losa” (Mallorquí, 2012:15).

Para la filosofía heideggeriana, la soledad no forma parte de la naturaleza del ser humano, porque junto al Dasein como ser-en-el-mundo se encuentran otros Dasein, o sea por ser humanos, somos seres con otros. Ese aislamiento, esa soledad que experimenta el chico Omega, es un modo defectuoso del coestar, porque la soledad no se suprime porque junto al hombre se hagan presentes otros hombres, es sentirse solo incluso en una multitud.

En el mundo circundante, los otros, comparecen como lo que son y lo que hacen; su relación es una relación de diferencia, ya sea para ocuparse en establecer una distancia para superarla (ejerciendo el poder) o quedarse rezagado (bajo la sumisión) respecto de los demás.

Llevado esto al mundo escolar, la interacción entre los estudiantes forma parte de su ser como estudiantes; si se admite el hecho de que hay un mundo para cada uno de ellos en la escuela, esto implica que su mundo sea con los demás; de ahí que su presencia sea un derecho. Ahora bien, la inhospitalidad de los otros, es el origen de la angustia que persigue al Dasein de cualquier chico o chica en la escuela y amenaza su estado de perdido, si no hay en los otros la preocupación por sus pares.


Esta distancialidad propia del coestar, indica que el Dasein está sujeto al dominio de los otros en su convivir cotidiano. No es él mismo quien es; los otros le han tomado el ser. El libre albedrío de los otros dispone de las posibilidades cotidianas del Dasein, que para el autor…, “en cuanto coestar, ya ha aceptado sin darse cuenta. Uno mismo forma parte de los otros y refuerza su poder. “Los otros” son los que inmediata y regularmente “existen” [“da sind”]” (Heiddegger, 1953:130).

Ese poder que tienen los otros, aceptado por el Dasein le genera angustia, la cual se hace patente través del miedo, considerado como un cierto modo de disposición afectiva, que se revela en el relato en los diferentes momentos, conectados entre sí y que se establecen como posibilidades a los que se hace referencia en la filosofía heideggeriana:

Otra mirada que pudiera dársele al relato proviene del mismo autor, desde la interpretación de la investigadora. El poder que ejercen los otros sobre el chico Omega es incuestionable, y sobre esta temática, el autor asume una posición Naturalista en su opción vitalista, la cual se desprende incluso de su título, configurando el comportamiento de este y de sus


compañeros en la escuela, como el que desarrollan las manadas de Lobos. Según este enfoque, entre el hombre y el animal sólo hay diferencias de grado, de tal forma, que los modos de vida, de existencia del hombre son formas más evolucionadas, desarrolladas y perfeccionadas de la vida animal. Acorde con ello, en el relato del autor, el profesor de Ciencias Naturales está explicando el comportamiento social de los lobos, y dice:

Su forma usual de organización es la manada…Cada manada tiene dos líderes claros: el macho alfa y la hembra alfa, que guían los movimientos del grupo y tienen preeminencia sobre los demás a la hora de alimentarse, procrear y criar a sus camadas. Por debajo de los líderes se encuentra el macho o la hembra beta, que solo muestra obediencia a los alfas, y así sucesivamente. En ocasiones, existe un rango marginal llamado omega. El lobo omega ocupa el último puesto de la manada y es el blanco de todas las agresiones sociales…y adopta una actitud de sumisión permanente (Mallorquí, 2012:13-14).

En la entrevista realizada a Mallorquí (2016:1), se le pregunta si el modo existencial que describe según su parecer, viene prefigurado culturalmente; respondió, que además del elemento cultural presente, cree que hay un factor genético en el acoso, y lo argumenta señalando que la comparación que hace es literal, por cuanto el primer animal en ser

domesticado fue el lobo, lo que no es de extrañar porque la sociedad humana y la de los lobos se parecen mucho, caracterizada por grupos muy jerarquizados, donde la posición ocupada por cada miembro se establece por su fuerza, y de eso se trata el abuso escolar, de jerarquías y poder en un grupo cerrado.

Si bien, no descarta la influencia cultural en el modo existencial descrito en el Chico Omega, le da una mayor connotación al factor genético en el comportamiento humano; pareciera compartir la tesis de Wilson (1983:236- 237), quien considera que los factores culturales en la interacción humana, tienen un origen genético. Al respecto, éste señala:

¿Puede la evolución cultural de los valores éticos superiores ganar impulso y dirección propios y reemplazar completamente la evolución genética? Creo que no. Los genes sostienen a la cultura al extremo de una correa. La correa es muy larga, pero los valores inevitables se limitarán de acuerdo con sus efectos en el banco genético humano.

Desde otro punto de vista, Foucault (2001), estudió el poder como un pro- blema de dominación – sometimien- to, desarrollado fundamentalmente en las instituciones, comenzando por la familia, a través del empleo de prác- ticas, técnicas e instrumentos que pueden tornarse violentos. Expresa:


lo que caracteriza al poder que estamos analizando es que este pone en juego las relaciones entre los individuos (o entre grupos). Para no engañarnos a nosotros mismos, si hablamos de las estructuras o los mecanismos del poder, es sólo en tanto suponemos que ciertas personas ejercen el poder sobre otros. El término “poder” designa los relacionamientos entre compañeros (Foucault, 2001:12).

Según este filósofo, el poder se instala en las instituciones sociales, como la familia, la cárcel y la escuela, y da cuenta de que el castigo y el poder de castigar forman parte de estas instituciones. El castigo se narra en el relato, y así lo percibe el protagonista: “lo único que cuenta es que eres distinto y eres más débil. Ese es tu pecado y ellos son el castigo” (Mallorquí, 2012:15)

Al extrapolar estas ideas al sistema escolar, encontramos que en las instituciones educativas, cuando se distorsiona la relación de igualdad entre pares, estas se estructuran sobre la base del dominio-sumisión, o “la ley del más fuerte”, en una relación de prepotencia por parte del dominante, y de vulnerabilidad por parte del dominado; en una relación de poder vs una relación de sufrimiento o de angustia existencial, donde predomina el maltrato físico o psicológico. Este filósofo, se plantea varias hipótesis en torno al poder que deben confirmarse:

* Que el poder es coextensivo al cuerpo social, no existen, entre las mallas de su red, playas de libertades elementales. * Que dichas relaciones no obedecen a la sola forma de la prohibición y del castigo, sino que son multiformes. * Que su entrecruzamiento esboza hechos generales de dominación; que esta dominación se organiza en una estrategia más o menos coherente y unitaria (Foucault, 1992:170-171).

También la degradación moral exponiendo al ridículo a la víctima del acoso es otra de sus formas. Si esta situación permanece indefinidamente en el tiempo, genera en los sujetos implicados desequilibrios psicosociales en su personalidad, al quebrantarse en forma negativa su sociabilidad. En el relato se presenta un hecho que refleja esa relación de dominación –sumisión de la que habla Foucault, conducta típica de los Machos Alfa y Beta, estudiados por la corriente naturalista

– vitalista:

Al pasar por su lado, uno de los alumnos le da un manotazo a tu mochila y la tira al suelo. Te agachas para cogerla, pero el chico le da una patada y se la pasa a otro, como si fuera un balón, y así una y otra vez, tú corriendo de un lado a otro en medio de las risas y las burlas de los demás, y la mochila de pie en pie, de patada en patada. (Mallorquí, 2012:16).

Estas relaciones desiguales de poder en las instituciones educativas se manifiestan a través


del acoso escolar. Olweus (2007) fue quizás el primero en investigar científicamente este problema, e inicia estos estudios, motivado a que, en 1982, tres estudiantes se suicidaron como producto de sufrir el acoso de compañeros de clase; este dramático resultado se ha extendido a otras regiones del mundo. “Un estudiante es acosado o victimizado cuando está expuesto de manera repetitiva a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes.” (Olweus, 2007:2). Estas acciones, minan la autoestima del acosado, y se favorecen, porque o son consideradas permisibles, o tienen muy poca regulación en las instituciones escolares. Maltrato físico y psicológico, tales como golpes, burlas, exclusión e incluso abuso sexual, son algunas de sus manifestaciones.

Para las víctimas resulta trágico ser el objeto del abuso, algo incomprensible e injustificado que no provoca sino el deterioro personal y académico, llegando incluso a instalarse un autoconcepto de debilidad social con escasa capacidad para afrontar las relaciones interpersonales; la imagen, por tanto, de sí mismo se devalúa, produciendo un aislamiento cada vez mayor que afectará gravemente no sólo su capacidad socializadora, sino también su propio rendimiento académico e intelectual. (Fundación Piquer, 2009:1).

Esta última consecuencia aparece plasmada en el relato: “La profesora te pregunta y tú, entre titubeos, contestas erróneamente…y te vas

a tu cuarto para estudiar, pero no puedes concentrarte. Nunca puedes concentrarte” (Mallorquí, 2012:14).

En un estudio realizado por el Centro Reina Sofía para el estudio de la Violencia, cuyos autores son Serrano e Iborra (2005), se habla de “acoso” cuando se cumplen al menos tres de los siguientes criterios relacionados con la víctima: se siente intimidada, excluida, y percibe al agresor como más fuerte. Las agresiones son cada vez de mayor intensidad, y suelen ocurrir en privado. Ese sentimiento de exclusión se patentiza en el relato, así: “Nadie te habla mientras coméis, nadie se acerca a ti, ni siquiera te miran. Hay cientos de chicos rodeándote, pero estás solo” (Mallorquí, 2012:15).

La relación de poder – sumisión, involucra la noción de autoridad, fenómeno estudiado desde la Psicología, donde se describe al atacante autoritario como aquella persona que siente ante las personas indefensas el impulso irracional de atacarlas, dominarlas y humillarlas, ejerciendo violencia física o emocional y “se siente tanto más impulsado a hacerlo, cuanto más débil es la otra persona” (Fromm, 1982:193), que es justamente el tipo de violencia que se ejerce por medio del acoso en las escuelas.

De ciertas definiciones, citadas por Subijana (2007), se pueden extraer algunas características relevantes del acoso: Es un comportamiento frecuente con el ánimo de perjudicar, que hace difícil la defensa por parte de la


víctima; consiste en burlas, amenazas, intimidaciones, agresiones físicas, exclusiones, insultos, vejaciones, rumores infundados persistentes y prolongadamente en el tiempo; se sustituye la relación de igualdad, esto es, la víctima no recibe el trato que merece cuando su alteridad se reconoce y respeta, sustituyéndose por una relación asimétrica de poder entre el agresor y el agredido; en las acciones, participan uno o más compañeros de estudios, donde se profundiza la relación de dominio y se distorsiona la responsabilidad, fomentada por el silencio o pasividad de otros estudiantes o docentes, quienes pudieran estar enterados de la situación; su consecuencia más inmediata, es el menoscabo de la libertad personal de la víctima, a través de su exclusión del conjunto de la clase, y su consecuente maltrato físico y psicológico.

El acoso ya se practicaba desde los inicios de la escuela, pero hoy en día, se ha extendido en forma alarmante, y uno de sus principales detonantes han sido las redes sociales, donde se observa con frecuencia la descarga de videos que evidencian situaciones de este tipo, y sólo en las dos últimas décadas del siglo XX, es que ha sido objeto de serios estudios por la Pedagogía. Ya en la literatura clásica, e incluso actual ha sido mostrado en algunas de sus obras, como es el caso de “Oliver Twist”, “Jane Eyre”, y “La Ciudad y los Perros”. En el cine, también se han producido películas, como: “Después de Lucía”, “Ordeskan (Evil)”, ”Bulliyng”, Carrie”, ”American Yearbook”.

Las dos instituciones por exce- lencia que se hacen presentes en la problemática del acoso escolar, son la familia, y la escuela, siendo sus actores, padres y maestros, formadores natos de conductas, quienes pueden intervenir en la prevención y corrección de este fenómeno. Pero, cuando sus normas de convivencia se quiebran o deterioran serán caldo de cultivo para la violencia, y por ende, del acoso escolar. Así, la familia predominantemente permisiva o autoritaria, puede generar en el niño

(a) conductas agresivas que se mani- fiesten en sus relaciones interperso- nales, ya sea en el hogar, la calle o la escuela. El denominado niño Alfa por Mallorquín.

Según Olweus (2007), la conducta permisiva o autoritaria de la madre es una de las variables intervinientes en este problema. Los dos extremos, son de igual manera preocupantes para este investigador. De allí, la importancia que tiene esta institución social en proporcionar el equilibrio formativo en valores socioafectivos, como son: el respeto, la confianza, la autoestima, la solidaridad, en la interacción social con sus semejantes. Al preguntarle a Mallorquí en la entrevista sobre cuál sería el papel de la familia en este sentido, ha dicho que es difícil que detecten el problema, porque el chico omega disimula y oculta lo que le sucede; ahora bien, cuando se descubre el abuso, deben servir de apoyo en su tratamiento.

Por su parte, la escuela y, en concreto, el maestro, son entes


socializadores; donde se aprenden y refuerzan valores, normas, habilidades sociales y de comunicación. Si la conducta de éstos es de laissez-faire (dejar hacer, dejar pasar), o si, por el contrario, es un educador autoritario, se generará un clima aúlico favorecedor del desorden y resquebrajamiento de normas de conductas, o a la emulación de la conducta del maestro, propiciadoras del acoso a los niños más débiles dentro del salón de clases.

Al preguntarle al autor del relato sobre si la escuela o, mejor dicho, el maestro jugaría un papel decisivo, respondió: “Sí, sobre todo en la detección del problema. El abuso se produce siempre en el entorno escolar, así que los educadores deben estar muy vigilantes” (Mayorquí, 2016:3), aunque pareciera que este no es el caso, ya que en un Informe producido en España sobre la Violencia Escolar por el Defensor del Pueblo (2000), de donde es oriundo el autor, se dan las siguientes evidencias en torno a las actitudes del docente ante el acoso escolar:

Los educadores implicados que actúan en busca de soluciones son minoritarios respecto a la mayoría de los adultos de los institutos, que se reparten entre los indiferentes que se limitan a cumplir su labor, quienes critican la situación sin actuar y los fatalistas, que exageran la realidad y consideran que la situación no podrá mejorar (Fundación Piquer, 2009:19)

La escuela es un centro de socialización que debe formar

individuos capaces de desarrollar competencias sociales, cognitivas y afectivas de carácter positivo, traducidas en conductas socialmente hábiles y aceptadas; orientadas hacia lo prosocial, por lo que sigue siendo esta institución, una alternativa válida de solución ante el comportamiento violento.

Dice el autor del relato en la entrevista que los chicos omega carecen de habilidades sociales necesarias para relacionarse con sus pares; “no basta con que el omega sea diferente; también ha de ser más débil. Si le enseñas las habilidades sociales que le faltan, si le fortaleces, dejará de ser omega” (Mallorquí, 2016:3).

De lo que se trata entonces es, no sólo de fortalecer las habilidades sociales del Chico Omega, sino reconducir también la conducta de los Chicos Alfa y Beta implicados en el acoso. Los padres, docentes, trabajadores sociales, orientador y psicólogo escolar, deben trabajar en forma coordinada y conjunta, pues se requiere un esfuerzo mancomunado para solventar estas prácticas sociales perniciosas. Los Chicos Omega, como dice el autor, pueden salir de su condición, pero, tienen que aprender a hacerlo, y para ello, requieren de la ayuda afectiva desde la esfera familiar, y desde lo profesional, la orientación pedagógica y psicológica del entorno escolar.


Metodología


La investigación fue de corte documental puesto que se buscaron analizaron e interpretaron una serie de datos provenientes de fuentes secundarias documentales. Se contó con el apoyo de la Hermenéutica según Fernández (2007) para realizar el análisis e interpretación de contenidos desde la visión de la investigadora. Se realizó una entrevista al autor del relato, de la cual se extrajeron trechos de información relevantes para el objeto de estudio, la cual se muestra a lo largo de todo el documento, porque permitió reforzar la teoría, allí desarrollada.


Resultados y discusión


Las respuestas proporcionadas por el autor César Mallorquí, permiten confirmar que uno de los componentes del relato literario se relaciona con las vivencias o la ficción del escritor. En el niño omega hay un problema existencial presente porque carece de habilidades sociales para relacionarse con los demás, como lo plantea Heiddegger en relación con el co-estar; es más débil, su Dasein está hecho a la medida al de los acosadores, quienes establecen con él una relación de poder- sumisión, como señalaba Foucault, pudiendo salir de su condición, ya que su Dasein- omega, se plantea como posibilidad; esto es, puede o no ser; para que no sea así, es necesaria la detección del problema en la escuela, ya que los autores coinciden que en la familia es difícil hacerlo, y para superarlo

requerirá la ayuda de profesionales preparados para fortalecerse y dejar de ser omega, siendo el papel de la familia de apoyo absoluto.

Otro aspecto interesante resultante del análisis es la comparación que hace Mallorquí del relato con el grupo que se forma en la escuela bajo la modalidad de manada al estilo de los lobos; para el autor la genética juega un papel decisivo, tal y como lo plantea la corriente naturalista- vitalista, donde el abuso escolar se trata de roles de jerarquías y poder en el contexto de un grupo cerrado.


Consideraciones finales


Como reflexión final al análisis que se ha venido realizando de este relato desde algunas perspectivas distintas a la literatura, es necesario, que en la práctica los investigadores de fenómenos educativos, den otras miradas para ampliar sus horizontes de comprensión, por cuanto la complejidad subyacente en este fenómeno, que en el peor de los casos ha conducido al suicidio de escolares, requiere, a juicio de esta investigadora de una solución, con una visión holística y sistémica desde variadas disciplinas del conocimiento, para lograr una síntesis integradora, y es en ese sentido, que Morín (1994) plantea la transdisciplinariedad como la vía inicial para la comprensión de los ingentes problemas que acosan a las sociedades actuales, integrando los saberes que gravitan alrededor de la realidad social, como se pretendió


hacer desde aquí con el acoso escolar, el cual tiene muchas aristas para analizar, y no debe quedarse su explicación y comprensión sólo en el plano pedagógico, sino realizar su estudio con una mirada abarcadora, como un tejido que se trama con muchas hebras, ampliando sus horizontes epistémicos, para intentar ensanchar el conocimiento de los mismos.

Así, la confluencia de la literatura con otros campos del saber para comprender un fenómeno social de actualidad, como es el caso del acoso escolar expuesto en el relato Chico Omega, pasa por imbricar factores de naturaleza filosófica, psicológica, antropológica, cultural y pedagógica, entre otros, tratando de dar cuenta de sus múltiples dimensiones por su multirreferencialidad.


Referencias bibliográficas


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