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Investigación Clínica Vol. 67(2): 2026
Por tal motivo, instituciones naciona-
les de salud e internacionales, como la Or-
ganización Panamericana de la Salud (OPS),
mantienen una vigilancia estrecha debido a
la detección de virus en primates (epizoo-
tias) en 88 localidades de ocho estados, lo
que indica una circulación viral activa en zo-
nas boscosas y un riesgo inminente de des-
bordamiento hacia áreas periurbanas 6,8.
El resurgimiento de la fiebre amarilla
en Venezuela, representa una grave amenaza
para la seguridad sanitaria regional 5. Aná-
lisis previos subrayan que la precariedad de
los sistemas de vigilancia y las demoras diag-
nósticas, propician el reconocimiento clíni-
co tardío de esta arbovirosis, agravando sus
desenlaces 3,7. Ante el incremento de casos,
es imperativo establecer protocolos estrictos
de movilidad en las zonas afectadas y ampliar
la cobertura vacunal conforme a estándares
internacionales, garantizando una vigilancia
diferenciada en grupos vulnerables, como
gestantes y adultos mayores.
Es fundamental destacar que la fiebre
amarilla es una enfermedad prevenible me-
diante vacunación. De hecho, su inmuniza-
ción es considerada uno de los logros más
exitosos en la historia de la inmunología:
una sola dosis de la cepa 17D (desarrollada
en la década de 1930) basta para conferir
protección de por vida a la mayoría de las
personas. No obstante, investigaciones re-
cientes sugieren que esta inmunidad difiere
de la inducida por las cepas de tipo salvaje;
el alcance de tales diferencias y sus mecanis-
mos subyacentes aún no se han esclarecido
por completo 9. En consecuencia, es necesa-
rio profundizar en el estudio de la respuesta
inmunitaria frente a este virus, especialmen-
te en contextos enzoóticos.
Asimismo, cabe subrayar que, a pesar de
la eficacia de la dosis única, la falta de inver-
sión en vacunas y las deficiencias logísticas
para asegurar la cadena de frío y mantener
su viabilidad, en especial en zonas rurales re-
motas, persisten como las principales barre-
ras para el control de la enfermedad 9.
La reemergencia de la fiebre amari-
lla como desafío de salud pública se debe
a una compleja red de factores ecológicos,
logísticos y sociales. Entre ellos destacan la
dinámica poblacional de vectores y reservo-
rios, el aumento de la movilidad humana y
las brechas en la cobertura vacunal. Además,
las dificultades críticas en la producción y
distribución de vacunas reflejan, en gran me-
dida, el impacto de las prioridades y políticas
gubernamentales en la gestión sanitaria 6.
Como la mayoría de las arbovirosis
emergentes y reemergentes, la fiebre ama-
rilla comparte determinantes que favorecen
la permanencia y circulación de estos virus,
como son el cambio climático, el uso de la
tierra y la alteración de los ecosistemas (es-
pecialmente la incursión humana desmedi-
da en ecosistemas vírgenes, impulsada por
la minería ilegal y la deforestación), factores
que obligan a los vectores selváticos y a los
reservorios a desplazarse hacia asentamien-
tos humanos, aumentando el riesgo de salida
hacia el ciclo urbano. También contribuyen
la urbanización no planificada, las fallas en
la vigilancia epizoótica y el limitado trabajo
conjunto entre los organismos pertinentes 4.
En definitiva, esta reemergencia no
es un evento fortuito, sino el resultado de
la convergencia de fallas en la vigilancia vi-
rológica, entomológica e inmunológica, de
cambios ambientales drásticos y de un silen-
cio epidemiológico prolongado. Como una
solución se ha planteado que la adopción del
enfoque “Una Salud” (One Health) reduci-
ría el riesgo de incidencia y brotes de fiebre
amarilla en el futuro 10; sin embargo, a pesar
de que puede ser factible y previsible el éxito
de este modelo, se debe tomar como base
imprescindible, la colaboración y comuni-
cación entre las diversas partes interesadas,
así como la publicación inmediata y regular
de boletines epidemiológicos que alerten
proactivamente y permitan la toma de accio-
nes oportunamente.
Nereida Valero-Cedeño
ORCID 0000-0003-3496-8848